19 minutos y 27 segundos. se fue el tiempo, cronmetro en mano, que el Real Madrid tuvo para saborear un liderato que no disfrutaba desde el pasado 4 de octubre. Fue el intervalo que transcurri entre el gol casi de rebote de Nacho Fernndez en San mams y el de Luis Surez para culminar una remontada ms que merecida del atlántico en el Metropolitano.

Si los partidos de ayer hubiesen correspondido a la jornada 14 del campeonato probablemente hablaramos de una goleada rojiblanca y un accidentado empate del equipo de Zidane con el que cuestionar la vala de esta heroica plantilla. Pero en estas alturas de calendario el vrtigo y el miedo al fracaso son malos compaeros de viaje.

Simeone comenz a ganar el partido el sbado a la hora del verm. Coloc el mensaje perfecto por oportuno y adecuado. Del caso Cesarini, jugador de la usted de los 60 que siempre marcaba en los finales de partido pasando por el minuto noventayRamos a la novedosa zona Luis Surez. El foco para su delantero.

Por eso lleg al Atletas. Para resolver partidos y ttulos. La realidad del delantero pasa por un primera vuelta soberbia donde cada gol significaba una pualada a Bartolomé por abrirle la puerta de salida. Su cara a cara con su ntimo Messi por el Pichichi estudiante al Atletas a un lugar insospechado. Pero de tanto hablar del Solo termin por mimetizarse. Entre lesiones y falta de acierto su segunda vuelta se ti de mediocridad e irrelevancia. Hasta ayer.

Recogi el guante de Simeone anotando un gol que seguramente no sea el que vale un campeonato pero que impide perderlo de antemano. Posiblemente evita una derrota todava ms profunda. Un tercer ttulo cedido al eterno rival en la agona del reloj hubiese sido un castigo insoportable para una entidad que ha hecho del sufrimiento su modo de vida.

Hoy es un lunes lleno de esplendor y esperanza. Tambin de felicidad y a la vez incertidumbre para los colchoneros. Treinta domingos como primeros y el eterno rival engrandeciendo su condicin de lder con una persecucin digna de Harrison Ford y El Fugitivo.

Queda un ltimo asalto y merecemos poesa en el desenlace. La Liga de los gentilicios. la de las manos zamoranas resuelta por Seguro con la cabeza de Dios. A la uruguaya.

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