Capturas de WhatsApp y correos como prueba en juicio: cuándo hace falta un peritaje informático

Capturas de WhatsApp

Un mensaje de WhatsApp, un correo electrónico o una captura de pantalla pueden ser la pieza que decida un pleito laboral, un divorcio o una reclamación entre empresas. Pero llevar el móvil al juzgado no equivale a probar nada: si la otra parte discute que esa conversación es auténtica, la prueba puede quedarse en nada. Saber cómo se aporta una prueba digital y cuándo conviene apoyarla en un peritaje evita perder un caso por un defecto de forma.

En corto: la ley procesal civil admite los mensajes, los correos y otros datos digitales como prueba, pero si se impugna su autenticidad, quien los presenta debe acreditar de dónde vienen, quién los envió y que no se han alterado. Esa acreditación suele hacerse con un informe pericial informático.

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Por qué una captura de pantalla no siempre basta

Una captura es una imagen, y una imagen se puede retocar. El Tribunal Supremo lo dejó claro en su sentencia 300/2015, de 19 de mayo, sobre una conversación de mensajería instantánea: la prueba de una comunicación bidireccional debe abordarse con todas las cautelas, porque la posibilidad de manipular los archivos digitales forma parte de la realidad.

Cuando la autenticidad se impugna, la carga de probarla recae en quien quiere aprovechar el contenido, y el tribunal apuntó a una prueba pericial para identificar el verdadero origen de la comunicación, la identidad de los interlocutores y la integridad del contenido.

La jurisprudencia posterior ha matizado en algún caso el rigor de ese estándar, así que no conviene darlo todo por perdido ni por seguro: depende de si la otra parte discute la prueba, de cómo se aporta y del resto de elementos del procedimiento.

Qué dice la ley

La Ley de Enjuiciamiento Civil (Ley 1/2000) reconoce entre los medios de prueba los instrumentos que permiten archivar y conocer datos, es decir, el contenido digital. Si se trata de un documento privado y la otra parte impugna su autenticidad, el artículo 326.2 permite a quien lo presentó proponer cualquier otra prueba útil y pertinente para acreditarla. En la práctica, esa prueba adicional es casi siempre un dictamen pericial, regulado en los artículos 335 y siguientes, donde el perito se compromete a actuar con la mayor objetividad posible.

Qué analiza un perito informático

El trabajo no consiste en leer la conversación, sino en examinar el soporte donde se encuentra. Entre las comprobaciones habituales están:

  • Origen: en qué dispositivo y en qué cuenta se generó el mensaje o el correo.
  • Interlocutores: a qué números, direcciones o usuarios corresponde cada parte de la conversación.
  • Integridad: si el contenido, las fechas y las horas se han modificado, borrado o reordenado.
  • Metadatos y cabeceras: la información técnica oculta en correos, archivos e imágenes.
  • Recuperación: si hay datos borrados que puedan reconstruirse del dispositivo.

Cinco precauciones antes de que el caso llegue al juzgado

  • No borres nada. Ni los mensajes ni los archivos, aunque parezcan irrelevantes.
  • Conserva el dispositivo original. Es la fuente de la prueba, y las capturas solo son una copia.
  • Evita reenviar o exportar a mano la conversación varias veces: cada paso puede alterar los datos.
  • Anota cuándo y cómo obtuviste cada elemento, para poder explicar su origen si se discute.
  • No esperes a que te impugnen la prueba. Es más sencillo certificar una conversación antes de que surja la discusión.

Cuándo conviene encargar el informe

No todos los casos requieren un peritaje, pero sí aquellos en los que el contenido digital es decisivo: despidos y conflictos laborales, acoso, fraudes entre empresas, uso indebido de información confidencial o procesos de separación. Si la prueba va a sostener la demanda, lo prudente es que la revise un perito informático antes de presentarla, porque el informe puede incorporarse desde el principio y evitar que la otra parte aproveche una duda sobre su autenticidad.

Como referencia del tipo de servicios que existen, según su web, IP Peritos Informáticos, con sede en Madrid y más de 20 años de experiencia, trabaja la certificación de mensajes de WhatsApp y de correos electrónicos, el análisis forense de teléfonos móviles, la autenticación de imágenes y vídeos y los casos de espionaje industrial o revelación de secretos de empresa.

Preguntas frecuentes

¿Vale una captura de pantalla como prueba?

Puede aportarse, pero si la otra parte la impugna, tendrás que acreditar su autenticidad por otros medios, normalmente un informe pericial sobre el dispositivo.

¿Se puede usar un mensaje borrado?

A veces los datos borrados se pueden recuperar del dispositivo mediante un análisis forense, siempre que no se haya sobrescrito la información. Cuanto antes se actúe, más posibilidades hay.

¿El peritaje informático solo sirve en un juicio?

No. También se usa antes de demandar, para valorar la solidez de una prueba y decidir si compensa iniciar el procedimiento, o en procesos de mediación.

¿Quién elige al perito?

Normalmente la parte que lo contrata lo aporta con su demanda o contestación, y el juez valora el informe junto con el resto de pruebas. También puede designarse un perito judicial a solicitud de las partes.

Si necesitas acreditar la autenticidad o integridad de una prueba digital, puedes recurrir a un perito informatico.

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