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Alemania: Merkel anula el confinamiento estricto de Semana Santa decretado el martes y lo atribuye a un “error” suyo | Sociedad

La canciller alemana, Angela Merkel, este miércoles, durante la declaración ante la prensa tras la reunión con los líderes regionales.PISCINA / Reuters

“Este error es únicamente mío”, ha asegurado la canciller alemana, Angela Merkel, este miércoles en una breve y excepcional declaración ante la prensa tras reunirse por videoconferencia con los líderes regionales y dar marcha atrás a una de las medidas que acordaron hace poco más de un día. El “error” consistió en decretar un confinamiento estricto, con el cierre casi total de la vida pública, durante la Semana Santa para intentar parar el avance de la tercera ola del coronavirus. En la madrugada del lunes al martes, Merkel compareció ante los medios para anunciar cinco días de parón, entre el 1 y el 5 de abril. El Jueves Santo, que es laborable, pasaría a ser día festivo, así como el sábado, para detener en lo posible la actividad y reducir los contactos de los alemanes. Este mediodía, Merkel ha anulado la decisión, que se tomó “con las mejores intenciones”, y se ha disculpado. “Lo lamento profundamente, y por eso pido perdón a todos los ciudadanos”, ha asegurado.

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El parón de Semana Santa había creado confusión en la ciudadanía y las empresas porque no estaba claro cómo se iban a considerar oficialmente esos dos días adicionales de descanso propuestos por el Gobierno: ¿los trabajadores tenían que gastar días libres o de vacaciones? ¿Iban a ser descansos pagados? ¿Qué ocurriría con los colegios y las guarderías? Merkel ha admitido que la decisión fue precipitada y que no había tiempo suficiente para implementarla, de forma que “la relación entre coste y beneficio fuera razonable”. Pasar el Jueves Santo de laborable a festivo requeriría la aprobación del Parlamento, reflexionaba El espejo antes de la comparecencia de la canciller. Otra opción sería aprobar una orden que luego los Estados federados deberían implementar. Para ninguna de las dos cosas había tiempo suficiente. “Lo hemos estado meditando desde ayer por la mañana [por el martes] y no hemos encontrado una solución que pueda implementarse tan rápidamente”, dijo un funcionario a la revista.

El Gobierno federal y los Estados acordaron el martes parar la tímida desescalada que había empezado hace dos semanas. “El número de casos está aumentando exponencialmente y las camas de cuidados intensivos se están llenando de nuevo”, aseguró Merkel en una rueda de prensa a las tres de la madrugada, después de estar reunida durante casi 12 horas con los líderes regionales. Decidieron entonces que el país se paralizara casi por completo en Semana Santa: entre el 1 y el 5 de abril iban a permanecer cerrados todos los comercios, salvo las tiendas de alimentación, que solo podrían abrir el día 3, y se prohibirían las reuniones al aire libre.

La canciller anunció también que el confinamiento que lleva vigente en Alemania desde noviembre se prolongará hasta el 18 de abril, con bares, restaurantes, gimnasios, cines y museos cerrados. Los políticos también acordaron exigir a todos los viajeros un test PCR negativo cuando lleguen de cualquier país del mundo, aunque no sea considerado de riesgo. Hasta ahora, en la mayoría de casos solo se exigía una cuarentena de 10 días a la vuelta de zonas de riesgo, que podía reducirse a cinco tras un test negativo. Hace unos días, el Instituto Robert Koch, competente en la materia, eliminó a las islas Baleares y a otros territorios del listado de zonas de riesgo, lo que en la práctica equivalía a permitir el turismo al no ser necesaria la cuarentena a la vuelta. La decisión provocó protestas del sector turístico alemán y de los Estados federados donde este sector es más pujante, ya que dentro de Alemania está prohibido pernoctar en hoteles si no es por motivos laborales.

La decisión más llamativa, y la más criticada, fue la del cierre total de Semana Santa. Algunas de las cadenas de supermercados más conocidas del país criticaron la medida y auguraron colas y aglomeraciones antes de los días de cierre. El comercio minorista estalló tras conocer las nuevas restricciones. Sus portavoces argumentan que las tiendas están cumpliendo las medidas de seguridad y que no se producen contagios en sus instalaciones. Hace dos semanas, el comercio no esencial pudo volver a abrir tras permanecer cerrado desde mediados de diciembre. Las tiendas exigen cita previa o bien restringen el aforo y no permiten entrar a nadie sin dejar sus datos personales.

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