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Alerta máxima en el Gobierno por la crisis en Ceuta | España

Paso de migrantes a nado por el espigón de la frontera de Marruecos con España en Ceuta, el lunes.JAVIER FERGO / AP

La crisis de Ceuta ha desatado la alarma máxima en el Gobierno de Pedro Sánchez. El presidente ha decidido comparecer de forma extraordinaria para tratar de tranquilizar a los ciudadanos frente a las imágenes de miles de personas cruzando a nado y a pie los espigones fronterizos que separan Marruecos de la ciudad autónoma. El Consejo de Ministros se ha celebrado en este ambiente de inquietud, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha decidido comparecer en la habitual rueda de prensa tras la reunión del Gobierno de todos los martes y desplazarse inmediatamente después hasta Ceuta. Sánchez ha cancelado su agenda del día con un viaje que tenía previsto a París y así ocuparse de la crisis.

El Ejecutivo está mandando de esta forma un mensaje de dureza, con el refuerzo de los efectivos de policía y militares; y el propio Sánchez, en un tuit que ha lanzado sobre la crisis, ha enfocado la cuestión como un problema de seguridad y ha garantizado que el Gobierno protegerá la frontera. “Mi prioridad en este momento es devolver la normalidad a Ceuta. Sus ciudadanos deben saber que cuentan con el apoyo absoluto del Gobierno de España y la máxima firmeza para velar por su seguridad y defender su integridad como parte del país ante cualquier desafío”. En La Moncloa preocupan especialmente los mensajes de Vox, que está utilizando las imágenes del paso de miles de personas para hablar de “invasión”. Grande-Marlaska ha reivindicado que España está devolviendo rápidamente a parte de los inmigrantes que entraron el lunes, pero la situación está lejos de controlarse y las imágenes ofrecidas por las televisiones, con centenares de personas esperando para saltar y algunas haciéndolo a nado, tienen muy preocupado al Gabinete.

En el Ejecutivo tienen claro que la solución vendrá por la vía diplomática, cuando logren convencer a Marruecos de que controle la situación como ha hecho siempre. El Gobierno no esperaba una crisis así después de tres años de relación muy estrecha. Sánchez ha cuidado especialmente el vínculo con el país vecino y sus ministros han trenzado relaciones estrechas con sus homólogos marroquíes. España ha promovido un fondo europeo específico para ayudar al país africano a controlar su inmigración.

Los viajes de los ministros españoles son constantes e incluso se pactó una cumbre bilateral en Rabat en diciembre que finalmente se pospuso. El encuentro, que aún no tiene fecha prevista, se suspendió oficialmente por el recrudecimiento de la covid, aunque el aplazamiento se dio a conocer el mismo día en que Donald Trump dio su espaldarazo a Marruecos reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Desde entonces, Rabat presiona a España para que se alinee con la postura marroquí, que propone una autonomía bajo la soberanía del rey de Marruecos como única salida para la excolonia española.

Fuentes del Gobierno español explican que Marruecos atraviesa una situación económica muy delicada precisamente por la pandemia, y eso explica que se hayan multiplicado las llegadas de pateras con marroquíes a Canarias, por ejemplo. Pero esta última crisis en Ceuta no la esperaba nadie. El Gobierno ha optado por extremar la cautela con Marruecos y el propio Grande-Marlaska, pese a la evidente pasividad de la policía marroquí en la frontera de Ceuta, ha evitado cualquier crítica y ha insistido contra toda evidencia en que la colaboración es total.

España tiene en marcha todos los canales diplomáticos con país vecino para intentar reconducir la situación, pero de momento nada indica que eso esté cerca de lograrse, por lo que el Gobierno ha optado por enviar al Ejército y multiplicar los efectivos de policía y Guardia Civil para convencer a los marroquíes de que no intenten saltar una valla que ahora sí está fuertemente custodiada por el lado español.

Para no incomodar a Marruecos, Sánchez ha suavizado mucho la posición española sobre el Sáhara, muy diferente a la que defiende Unidas Podemos. Las palabras de Pablo Iglesias, cuando aún era vicepresidente, reclamando un referéndum, sentaron mal en el país africano, pero fueron rápidamente ajustadas por una respuesta muy diferente de los ministros socialistas y el propio Sánchez. Sin embargo, la nueva crisis parece tener, como casi siempre, una relación estrecha con el Sáhara y la decisión de España de acoger, por motivos humanitarios, al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, que ha sido hospitalizado en Logroño.

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha mantenido este martes por la mañana una reunión telemática con el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas. Casado le ha explicado que ha llamado a Sánchez, con la intención de pedirle que garantice la integridad de la frontera española y la devolución “inmediata” de las personas que han entrado de manera irregular en España a través de Ceuta. El líder popular ha apoyado la petición de Vivas de aumentar el número de efectivos del Ejército, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, así como una resolución de la crisis diplomática con Marruecos.

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