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Caeleb Dressel gana el oro en las 100 finales libres mucho más veloces de la historia | Olimpia 2021

Caleb Drexel utilizó el truco del maestro para salir del pantano durante los últimos 10 metros y ganó la final de 100 estilo libre más rápida de la historia con un tiempo de 47,02 segundos. Sin respirar, apretó los dientes y se empujó con una secuencia de golpes de emergencia para alejarlo de Chalmers y Kolesnikov. El guía de natación estadounidense golpeó el plato en 47.02 segundos. Es la historia. El cuarto mejor resultado desde entonces y ostentaba la medalla de oro en la prueba de conexión. Un nadador con la historia de historia legendaria olímpica mucho más profunda. Los cuentos de Popov, Spitz, Schollander, Weissmüller y Kahanamoku aparecen adjuntado con el informe de Dressel en el hilo del collar de los 100 vencedores. Esta es la primera medalla de oro del estadounidense en una competencia individual en los Juegos Olímpicos de Tokio, y debería haberlo conocido cuando salió.

La expresión de confusión, mareo, miedo y alivio estremeció la alegría en el momento en que se volvió para mirar el tablero y se aferró al gancho tal y como si podría haber sido descuidado por un árbol. Dreiser, dos veces vencedor de todo el mundo, tiene la enorme responsabilidad de socorrer la reputación y sacar al equipo estadounidense de una fase incierta. Lo logró en una prueba de amenaza. En verdad, su primer nivel no es tan rápido como siempre, lo que puede conducir a su destrucción o redención, dependiendo de cómo maneje su energía y calme sus nervios.

Salta enfrente del resto. Mucho más lejos que nadie. Y golpeó la pared de 50 personas antes que todos los demás. No ha cambiado. Lo que debe ser nuevo para él es que un extraño se agarró a su hombro derecho mientras que salía de un nado de 15 metros bajo el agua. Klement Kolesnikov salió casi tan rápido como él. Teniendo en cuenta que el ruso acabó mejor que el comienzo, Drexel debía aguardar un final urgente aguardándolo. El australiano Kyle Chalmers es vencedor olímpico en Río y tiene el mejor tiro de todo el mundo.

En los récords de Juegos y Juegos Mundiales, absolutamente nadie ha nado 50 juegos tras 100 juegos como Chalmers. Ganó la medalla de oro con vueltas de 47,58 segundos y 24,44 segundos en Río, y en Tokio ocupó el tercer sitio en la tachuela, ganó impulso en la remontada y se encontraba listo para recibir el golpe en exactamente el mismo recorrido. Llegó a las últimas 15 yardas del lanzamiento y completó el segundo lanzamiento en 24,37 segundos. Durante un tiempo, el saldo final se agitó sin el dueño. La distancia de medio metro que Drexel cubrió en los primeros 50 juegos se ha achicado a unas pocas pulgadas, o tal vez no sea nada en lo más mínimo.

El tiempo repiquetea en la cabeza de todo nadador. También, ofuscado con los cálculos, comienza con el uno por ciento. La presión que tuvieron que soportar para prepararse para los Juegos Olímpicos en un ciclo de 4 años acabó agotando sus energías. Kolesnikov, de 21 años, sueña con llegar a un París en apogeo en 2024. Chalmers, de 23 años, agradeció la calma que le permitió ganar el título. Toda la presión en la final estuvo sobre Drexel, quien a sus 24 años sintió que había llegado el momento irreversible. Ahora o jamás.

14 tiros

En el sendero de regreso, Drexel exhaló y giró la cabeza hacia la izquierda como para supervisar a Kolesnikov, que intentaba mantener la agilidad. Puede ver un marcador rojo que marca los últimos 15 metros. En este punto, también apoyó la frente contra el fondo de la piscina y empezó a pegar su brazo con furia. Realiza hasta siete ciclos completos, 14 carreras, a plena capacidad. Con turbinas calientes. Sin patinar, esto pasa en el momento en que el nadador por último se agota y pierde el equilibrio. Agarró el agua como un enemigo mortal y empujó hacia adelante hasta que golpeó la pared y lo hizo todo sin respirar. Al alzar la cabeza hacia la área del agua, inclinó el cuello e logró una apurada posición de mamífero en pos de oxígeno. Socorrer al señor, luego gloria.

Drexel no batió el récord mundial. Tampoco se consiguieron los mejores resultados. No obstante, si sumas todo el tiempo, reflejan el juego más rápido de la historia. Seis de los ocho finalistas tuvieron menos de 48 segundos. Algo nuevo. En el podio, Dreiser (47.02s), Chalmers (47.08s) y Kolesniviv (47.44s) caen 47.50s. Es un salto estelar de los Juegos Olímpicos anteriores. Tanto es conque la Edad del Bronce en Tokyo ganó el oro en 2016, en el momento en que Chalmers (47,58 segundos), Timothy (47,80 segundos) y Adrian (47,85 segundos) compartieron las medallas.

Entonces, Caeleb Dressel se detuvo a los 48,02 segundos. Esta es la sexta vez. La mayor decepción de su trayectoria. Durante los próximos cinco años, luchó por superar este trauma. Cambió el mundo. La natación ha cambiado. Pero el campeón olímpico no se le escapó.

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