El imputado, Evaristo José PM, también conocido como El Platanito, declaró ayer ante la jueza, Mónica Oliva, en el Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria, diciendo que “iba conduciendo desde Vecindario rumbo a la casa de mis hijos en Arguineguín” y en dirección a la carretera, vio una patrulla de tráfico de la Guardia Civil viniendo en la dirección opuesta, mientras “conducía normalmente”. Luego, “se dieron la vuelta, se acercaron por el lado derecho”, dijo. “Me ordenaron parar y me detuve”. En ese momento, dice el imputado, salió uno de la Guardia Civil, “que si no me equivoco era un sargento”, y echó un vistazo al interior del coche. Dice Evaristo José, luego fue interrogado por los agentes preguntando sobre “dónde estaban las drogas”.

El imputado dice que les aseguró que no sabía de qué estaban hablando y que les dijo que no tenía drogas, pero que los agentes “se empezaron a poner nerviosos y agresivos” maldiciéndole y hasta amenazando con matarlo. Cuando vio que el oficial supuestamente sacaba su arma de servicio, dice que “entró en pánico” y huyó del lugar con los agentes en la persecución.

El imputado Evaristo José PM, reconoce haber conducido a más de 170 kilómetros por hora durante la persecución, diciendo que su “intención era detenerse donde había testigos” diciendo que temía que comenzaran a golpearlo. Niega haber manipulado su vehículo de forma que parezca tener la intención de chocar contra los agentes de la Guardia Civil.

Evaristo asegura que fue atropellado por la espalda por uno de los vehículos de la Guardia Civil, durante el seguimiento en la carretera nacional GC-500, que luego frenó para evitar verse involucrado en el fatal accidente. También niega “por la vida de mis hijos” haber agredido o amenazado a los agentes que se movilizaron para arrestarlo inmediatamente después de la colisión.

Por su parte los agentes de la Guardia Civil han atestiguado que “nunca” chocaron con él sino que fue él quien los había embestido, lateralmente (de costado) provocando que perdieran el control. Cuando lo alcanzaron nuevamente, el fatal accidente ya había ocurrido y todo lo que vieron fue al acusado tratando de “correr entre los arbustos”. Además, los agentes afirman que, durante la persecución, vieron al acusado arrojar algunos paquetes por la ventana, lo que generó un cargo separado por un delito contra la salud pública, sumado a los cargos por asesinato y lesiones.

Se alega que el acusado causó el accidente por conducción peligrosa, causando la muerte del otro conductor, aunque él mismo resultó levemente herido, abandonó su automóvil y luego intentó huir del lugar. Solo unos minutos antes, se le acusa de haber esquivado un control policial en la carretera GC-1, fingiendo que intentaba atropellar al agente de la Guardia Civil que lo detuvo. Las evidencias recolectadas en el lugar indican que transportaba alrededor de cuatro kilos de drogas sintéticas, que se cree que eran metanfetaminas, en paquetes que, según sus perseguidores, arrojaba por la ventana mientras conducía a alta velocidad, cuando perdió el control de su vehículo. y chocó contra el otro coche.

Se le imputa por tráfico de drogas, delito grave para la salud, sancionable con prisión de 6 a 9 años y multa, además del delito de conducción imprudente y el delito de homicidio con eventual dolo, sancionable con penas de prisión de 12. años y medio a quince años, respectivamente. A estos dos cargos se suma un cargo adicional de atentado contra la autoridad, que conlleva una pena de prisión de tres a cuatro años y medio. En el peor de los casos, Evaristo PM, de 44 años, podría haber enfrentado una sentencia máxima de 28 años y seis meses si fuera declarado culpable de todos los delitos que enfrenta.

Evaristo José P. M tiene varias condenas previas, incluida una por su implicación en el brutal asesinato de un ceutí, al que había amenazado con una escopeta recortada frente a testigos, en El Tablero allá por 1999. Está claro por lo tanto, es probable que el acusado sea bien conocido por la policía local y la Guardia Civil, y parece que es solo ese hecho el que espera que dé credibilidad a su afirmación de que el accidente no fue culpa suya.

La Fiscalía ha solicitado una pena de ocho años y medio de prisión por los delitos de homicidio por conducción imprudente, por imprudencia grave y otra por agredir a un agente causando lesiones. Idoia Mendizábal, quien representa a los familiares del músico, solicita ocho años de cárcel por los delitos de homicidio por negligencia grave, uno de conducción imprudente y otro de incumplimiento del deber de auxilio, en el lugar de un accidente. La defensa ha argumentado que a pesar de que los agentes no querían que ocurriera el accidente, cuando presuntamente chocaron con el auto del imputado, como en una “persecución de película”, fueron ellos quienes lo sacaron de la carretera y “de cierta manera manipularon la prueba ”, por lo que ha solicitado la absolución del imputado. El juez ahora considerará su veredicto antes de pasar a la sentencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You cannot copy content of this page