Cada aficionado al cine podría elaborar su larguísima lista particular de errores en los Oscar. En sus más de 90 años ha habido tiempo para todo, y el propio concepto de “mejor” película, director o intérprete del año resulta conflictivo de por sí. Estos son algunos de los Oscar más cuestionados de la historia.

Crash vence a Brokeback Mountain

La injusticia: Teatro Kodak de Los Ángeles, noche del 5 de marzo de 2006. Brokeback Mountain es la favorita para ganar el Oscar, en lo que supondrá un hito histórico al tratarse de la primera vez que una película sobre un romance homosexual obtiene el mayor galardón de Hollywood. Todo parece encarrilado hacia su victoria. Gana la banda sonora, mejor guion adaptado y Ang Lee recibe el premio a mejor director. La gala llega a su fin y Jack Nicholson aparece en el escenario para entregar el premio grande de la noche. Abre el sobre ante la multitud y lee: “Crash” (la de Paul Haggis, no la de Cronenberg). Hasta Nicholson pareció sorprendido e irritado.

Por qué sucedió: ¿Homofobia? Parece la explicación más obvia: era fácil imaginar que una academia que en 2006 estaba formada todavía –mucho más que ahora- por varones blancos de edades avanzadas no se sentía a gusto con una película sobre una historia de amor homosexual. Pero ya había habido pistas anteriores de que tal vez Brokeback Mountain no gustaba tanto como parecía. El reparto coral de Crash había vencido en los SAG, los premios del sindicato de actores, que son el gremio más abundante dentro de la academia. La historia sobre el racismo ambientada en Los Ángeles (donde residían casi todos los votantes) parecía lo bastante bienintencionada como para convencer a los que no eran entusiastas de los vaqueros. Además, el final de Brokeback Mountain era trágico y devastador, mientras que el de Crash contenía esperanza, y este tipo de factores sentimentales pueden ayudar a inclinar la balanza. Hubo que esperar casi 15 años para que un film protagonizado por un personaje gay, Moonlight, ganase el premio a mejor película, y aquello tampoco salió como se esperaba.

El discurso del Rey versus La red social

Colin Firth posa junto con el equipo de la película ‘El discurso del rey’.EFE

La injusticia: En 2011, cuando hubo que premiar a las mejores películas de 2010, El discurso del Rey ganó a La red social, una de las películas más complejas e influyentes de su (nuestra) época.

Por qué sucedió: El mayor cambio en la historia reciente de los Oscar se produjo cuando en 2009 se anunciaron las películas nominadas y entre el quinteto de mejor película no estaba El caballero oscuro (ganó Slumdog Millionaire). Las críticas fueron tan grandes que después de esa edición, la academia decidió ampliar las nominadas en mejor película hasta un máximo de 10. Al mismo tiempo, cambiaron también la norma de voto, pasando a ser por orden de preferencia. Los académicos no votaban solo su favorita, sino que ordenaban todas las nominadas de mejor a peor. Así, a menudo no gana la película que gusta a más gente, sino la que menos odio levanta. En la primera edición tras este cambio, En tierra hostil venció a Avatar. Pero al año siguiente, la victoria de El discurso del rey dejó lívidos a los más cinéfilos. Con el nuevo sistema de votación, tenía sentido que la formularia El discurso del Rey generase más consenso que La red social, protagonizada por un personaje cero empático. Por el voto preferencial podrían explicarse también las victorias de Green book sobre Roma o incluso de Moonlight sobre La la land, una película que partía ya con tal aura de favorita que mucha gente se sintió decepcionada cuando la vio y la situó en una posición muy baja en sus papeletas.

Rocky noquea a Taxi Driver, Network y Todos los hombres del presidente

Dustin Hoffman y Robert Redford, en una escena de 'Todos los hombres del presidente'.
Dustin Hoffman y Robert Redford, en una escena de ‘Todos los hombres del presidente’.

La injusticia: En la ceremonia de 1977 concurrían obras tan trascendentes y representativas de su momento como Taxi Driver, Network. Un mundo implacable, Todos los hombres del presidente y Rocky (también Esta tierra es mi tierra, mucho más olvidada).

Por qué sucedió: Frente a películas más intelectuales y complejas, Rocky era una clásica historia sentimental de un perdedor que recibe una última oportunidad. Era imposible no emocionarse con ella y, además, había recaudado muchísimo dinero. Hoy, la victoria de Rocky casi suena a chiste, pero aunque sus muchas secuelas hayan arrastrado el nombre del icono por el fango (al tiempo que lo hacían mucho más famoso), la primera sigue siendo una gran película. ¿Mejor que sus contrincantes? El debate está servido.

Elizabeth Taylor gana por una traqueotomía

Christian Dior firmaba el modelo que Elizabeth Taylor llevó para recibir el Oscar en 1961.
Christian Dior firmaba el modelo que Elizabeth Taylor llevó para recibir el Oscar en 1961.Getty/Cordon Press/Corbis

La injusticia: En la ceremonia de 1961, Elizabeth Taylor consiguió su primer Oscar a mejor actriz por Una mujer marcada en lugar de Shirley MacLaine, nominada por El apartamento, o de Deborah Kerr, en su sexta nominación sin premio por Tres vidas errantes. Hasta la propia Liz consideraba la película “un pedazo de mierda”, odiaba a su personaje y pensaba que le habían dado un Oscar por pena.

Por qué sucedió: En 1958 la popular actriz perdió a su tercer marido, Mike Todd, en un accidente de aviación, una forma poco recomendable pero infalible de despertar la simpatía de la gente. Esto cambió de forma radical cuando poco después se supo que Elizabeth acababa de iniciar una relación con el cantante Eddie Fischer, íntimo amigo del difunto Todd y casado con la, en apariencia, angelical Debbie Reynolds. Liz pasó de la noche a la mañana de ser una viuda desconsolada a abyecta traidora. Pero en medio del escándalo se produjo otro giro inesperado: su ya frágil salud se resquebrajó por una intoxicación alimentaria, una neumonía y una sobredosis accidental de pastillas. Liz cayó en coma y tuvieron que practicarle una traqueotomía para salvar su vida. La voluble empatía de Hollywood se puso de su parte, y la perdonaron simbólicamente con una estatuilla dorada. La cicatriz en la garganta de la operación se aprecia en muchas de las escenas de su siguiente película, la bombástica Cleopatra. En ese rodaje fue donde el matrimonio de Elizabeth con Eddie se iría al traste por una relación todavía más escandalosa con el también casado Richard Burton. Junto a él, ya unidos en uno de los matrimonios más tempestuosos de Hollywood, protagonizaría en 1966 ¿Quién teme a Virginia Woolf?, por la que conseguiría un Oscar del que por fin sentirse orgullosa. La propia MacLaine comentaría con humor sobre aquella noche: “Perdí contra una traqueotomía”. Más de 20 años después, recibió un Oscar por La fuerza del cariño. Deborah Kerr tuvo que conformarse con un premio honorífico en 1994.

Shakespeare in love frente a Salvar al Soldado Ryan

Harvey Weinstein (tercero por la izquierda, al lado de Gwyneth Paltrow) con el equipo de 'Shakespeare in love' en los Oscar de 1999. La mastodóntica campaña de promoción Weinstein logró que 'Shakespeare in love' le arrebatara el triunfo a 'Salvar al soldado Ryan'.
Harvey Weinstein (tercero por la izquierda, al lado de Gwyneth Paltrow) con el equipo de ‘Shakespeare in love’ en los Oscar de 1999. La mastodóntica campaña de promoción Weinstein logró que ‘Shakespeare in love’ le arrebatara el triunfo a ‘Salvar al soldado Ryan’.

La injusticia: Las películas de 1998 parecían versar sobre dos temas: la Segunda Guerra Mundial (Salvar al soldado Ryan, La vida es bella y La delgada línea roja) y la Inglaterra isabelina (Shakespeare in Love y Elizabeth). Muchos creían que Spielberg repetiría la victoria lograda pocos años atrás con La lista de Schindler, pero fue una mucho más barata y pequeña historia de amor ficticia la que se llevó el gato al agua, para muchos de forma injusta.

¿Por qué sucedió? Dos palabras: Harvey Weinstein. Sus agresivas campañas publicitarias –se gastó cinco millones de dólares en la de Shakespeare in love- para convencer, de forma a veces insidiosa, a los votantes cambiaron para siempre la historia de los Oscar. Este año vendió la idea de que la chicha de Salvar al soldado Ryan estaba solo en los primeros 15 minutos de película y que Shakespeare in love era un canto a la interpretación y a la forma más artesanal de contar historias. Le funcionó, como le había funcionado dos años antes El paciente inglés, y consiguió siete Oscar. Hoy es imposible ver los movimientos manipuladores de Weinstein sin estremecerse.

Grace Kelly derrota a Judy Garland en el papel de su vida

Judy Garland en su camerino durante el rodaje de 'The Judy Garland Special' de la serie de televisión 'Ford Star Jubilee' en Nueva York en 1955.
Judy Garland en su camerino durante el rodaje de ‘The Judy Garland Special’ de la serie de televisión ‘Ford Star Jubilee’ en Nueva York en 1955.Foto: Getty

La injusticia: En 1955 Grace Kelly ganó por La angustia de vivir arrebatándole el premio a Judy Garland, nominada por Ha nacido una estrella. Este musical era el gran regreso de la hija pródiga a la interpretación tras cuatro años sin rodar. El trabajo de Judy era tan conmovedor, tan entregado y tenía tantas resonancias con su vida que se la consideraba una ganadora segura. Incluso varias cámaras de televisión se habían desplazado al hospital en el que Judy se recuperaba tras el nacimiento de su hijo para grabarla en el momento de la victoria, pero se fueron de allí con las manos vacías.

Por qué sucedió: En su vídeo dedicado a analizar este Oscar, la cuenta de YouTube Be Kind Rewind recuerda la fama de actriz problemática que tenía la Garland, provocada por sus adicciones tras haber crecido desde niña sometida a las presiones de Hollywood. En un mundo que era sobre todo un negocio, la habían despedido de la Metro en 1950 con argumentos como “la imposibilidad de Miss Garland para llegar a maquillaje y vestuario a su hora ha añadido al menos un 20% de coste a sus películas”. En cambio, desde el punto de vista empresarial, Grace Kelly era un fichaje reciente amortizado ya en varios éxitos de taquilla, y del que esperaban obtener todavía mayores ganancias. Más allá de sus talentos interpretativos o el impacto de sus papeles nominados, lo que se valoró fue la imagen profesional de cada una de ellas. Claro que ni el guionista más osado podría haber imaginado un desenlace tan cinematográfico: al año de recibir el Oscar, Grace se casó con Rainiero de Mónaco y abandonó Hollywood para siempre. Judy Garland protagonizaría apenas cuatro películas más antes de centrarse en las actuaciones en directo y fallecer de forma trágica en 1969.

Robert Benton, el director de Kramer contra Kramer, gana a Coppola por Apocalypse Now

Francis Ford Coppola, en un momento del rodaje de 'Apocalypse Now'.
Francis Ford Coppola, en un momento del rodaje de ‘Apocalypse Now’.

La injusticia: 1980 fue el año en que arrasó Kramer contra Kramer. Ganó mejor guion adaptado, Dustin Hoffman mejor actor y Meryl Streep mejor actriz de reparto, pero incluso más que el premio a mejor película, resulta como mínimo chocante que su director Robert Benton derrotase a Francis Ford Coppola, nominado por Apocalypse Now.

Por qué sucedió: Este es uno de esos casos en los que es fácil decir que fue una decisión errónea… a posteriori. En su día, Apocalypse now fue una locura de rodaje salpicada de drogas, tifones, mala suerte e improvisación. Que Coppola lograra armar una obra trascendente con aquel material caótico se consideró casi un milagro.

Gandhi bate a E.T., el extraterreste

El "Mi casa... Teléfono", de E.T., el extraterrestre, fue derrotado por el más discreto Gandhi.
El “Mi casa… Teléfono”, de E.T., el extraterrestre, fue derrotado por el más discreto Gandhi.

La injusticia: El propio Richard Attenborough, director de Gandhi, lo tenía claro. Acudió a ver E.T poco antes de los premios y salió convencido de que no tenía ninguna posibilidad. “Gandhi es una pieza de narración más que una pieza de cine como tal. E.T. dependía absolutamente del concepto de cine y creo que Steven Spielberg es un genio”, contaría años después en una entrevista en la BBC. Cuando ganó el premio del sindicato de directores en vez de Spielberg, se acercó a él y le susurró “Esto no está bien, esto debería ser tuyo”. La situación se repitió en los Oscar.

¿Por qué sucedió? En esencia, se enfrentaban dos formas de entender lo que era una película “buena”. Gandhi era un drama histórico, serio y por tanto, premiable. E.T. era escapismo, una película de géneros, -ciencia ficción, aventura- considerados menores, protagonizada por niños y por un muñeco de goma. Que E.T. fuese la película con mayor recaudación se consideró ya premio suficiente, y ha sido con el paso de los años cuando se han podido apreciar sus méritos en toda su magnitud.

El mayor espectáculo del mundo contra Solo ante el peligro

Gary Cooper, protagonista de 'Solo ante el peligro', fotografiado por Edward Steichen.
Gary Cooper, protagonista de ‘Solo ante el peligro’, fotografiado por Edward Steichen.

La injusticia: Firme candidata al dudoso honor de ser la peor película ganadora del Oscar, El mayor espectáculo del mundo es una engorrosa, larga y justamente olvidada película ambientada en el mundo del circo que coincidió en su año, 1952, con obras como Solo ante el peligro, El hombre tranquilo o Cautivos del mal.

Por qué sucedió: El mayor espectáculo del mundo fue la película más exitosa de su año, la dirigía el prestigioso Cecil B. DeMille, estaba llena de estrellas y en su momento las críticas fueron entusiastas. La mezcla de ambos valores, rentabilidad y buena fama, debería haber sido suficiente, aunque existe una teoría más siniestra según la que Hollywood no quería votar por Solo ante el peligro porque la había escrito un guionista que estaba en la lista negra por el Comité de Actividades Antiamericanas. De todos modos, como el mundo da muchas vueltas, cuatro años después, otra obra mastodóntica de Cecil B. DeMille, Los diez mandamientos, caería ante un espectáculo escapista bastante inferior, La vuelta al mundo en 80 días.

El Oscar de Art Carney

Art Carney, en una escena de la película 'El gato conoce al asesino'.
Art Carney, en una escena de la película ‘El gato conoce al asesino’.

La injusticia: En 1975, Art Carney recibió la estatuilla como mejor actor por su papel en Harry y Tonto. ¿Sus oponentes? Dignos de sacar el reclinatorio: Jack Nicholson por Chinatown, Al Pacino por El Padrino II, Albert Finney por Asesinato en el Orient Express y Dustin Hoffman por Lenny. Para muchos, este es el Oscar peor concedido de la historia de la Academia.

¿Por qué sucedió? En su día, se vio la victoria de Carney como una doble recompensa por sus muchos años trabajando en televisión y por su lucha contra el alcoholismo durante el rodaje de la película. Hoy, se valora en términos de perspectiva histórica: Carney representaba a la vieja guardia frente a sus contrincantes, emblemas del nuevo Hollywood. Su papel de anciano que atraviesa Estados Unidos con su gato era tierno y tenía toques cómicos, frente a los antihéroes llenos de grises morales de los demás actores. En la batalla entre el corazón y la cabeza, suele ganar el corazón. Esta victoria permite hacer un entretenido ejercicio de ucronía: por ejemplo, si Al Pacino hubiese ganado por su icónico Michael Corleone, no habría habido necesidad de premiarle décadas después por la olvidable Esencia de mujer, con lo que ese año tal vez habría ganado Denzel Washington por su histórico Malcolm X.

Qué verde era mi valle frente a Ciudadano Kane

Orson Welles en un fotograma de la película que dirigió y protagonizó, 'Ciudadano Kane'.
Orson Welles en un fotograma de la película que dirigió y protagonizó, ‘Ciudadano Kane’.

La injusticia: Nadie dirá que Qué verde era mi valle no es una buena película, pero en los Oscar celebrados en 1942 fue elegida antes que Ciudadano Kane, considerada la mejor película de la historia del cine.

¿Por qué sucedió? En aquel momento tenía toda la lógica que el muy respetado y brillante John Ford derrotase a Orson Welles, que al fin y al cabo era un jovenzuelo recién llegado a Hollywood. La poliédrica Ciudadano Kane fracasó en taquilla y el filme pudo contentarse con estar nominado a nueve Oscar aunque solo ganase el de guion. Su estatus como mejor película de la historia es posterior a su estreno y se debe al rescate de la crítica; data de 1962, cuando la prestigiosa revista Sight & sound le concedió el título.

Judy Holliday, mejor que Gloria Swanson y Bette Davis

Bette Davis (en el centro), Celeste Holm y Hugh Marlowe, en una escena de 'Eva al desnudo'.
Bette Davis (en el centro), Celeste Holm y Hugh Marlowe, en una escena de ‘Eva al desnudo’.

La injusticia: Fue un shock inesperado. En 1951 la casi desconocida cómica Judy Holliday derrotó con Nacida ayer a dos pesos pesados de la industria en sus roles más icónicos: Gloria Swanson como Norma Desmond en Sunset Boulevard y Bette Davis como Marion Channing por Eva al desnudo.

¿Por qué sucedió? El asunto aún colea. En la serie Feud veíamos a Susan Sarandon interpretando a Bette Davis quejándose de que hubiesen nominado a su compañera Anne Baxter también a actriz, con lo que los partidarios de Eva al desnudo tenían que dividir su voto y ninguna había obtenido el Oscar (algo parecido ocurriría décadas después con las protagonistas de Thelma y Louise). A sus objeciones, la Joan Crawford encarnada por Jessica Lange objetaba: “Se lo robaron a Gloria Swanson y no a ti”. Entre tanta legendaria actriz madura interpretando a legendarias actrices maduras amenazadas por el paso del tiempo, los académicos decidieron votar… a la actriz joven y burbujeante. La verdad es que Holliday estaba estupenda en Nacida ayer, aunque la carrera que parecía tener por delante entonces jamás pudo igualarse a la que Swanson había dejado ya atrás o en la que Bette Davis estaba inmersa.

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