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El Banco de España alerta del difícil legado económico y laboral que se deja a los jóvenes | Economía

Estudiantes en el campus de la Universidad Autónoma de Barcelona, a finales de marzo.CRISTÓBAL CASTRO

El legado que se deja a las generaciones jóvenes ya era malo antes de la pandemia. Pero tras la crisis de la covid la herencia será peor, alerta el Banco de España. La pérdida de clases presenciales, una universidad con problemas de calidad, un ciclo expansivo anterior que no fue suficiente para recuperar los ingresos de los hogares jóvenes o reducir la incertidumbre sobre su renta, una mayor proporción de jóvenes sin ingresos por la pandemia, una elevada vulnerabilidad laboral, unos ERTE que les han beneficiado menos, dificultades en el acceso a la vivienda, un alquiler que absorbe mayores rentas, la necesidad de bajar la deuda pública en el futuro y un aumento del gasto en pensiones por las últimas medidas del Gobierno.

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El panorama pinta difícil. Este lunes, el director de Economía del Banco de España, Óscar Arce, ha presentado un documento titulado La crisis de la covid-19 y su impacto sobre las condiciones económicas de las generaciones jóvenes, en la Universidad de Alcalá, en un encuentro organizado por Orfin y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). En esta intervención, Arce ha recordado primero que el retroceso económico por la pandemia no tiene precedentes y que, a pesar del avance en la vacunación, todavía hay muchas incertidumbres económicas sobre la utilización del ahorro acumulado, el ritmo de recuperación del turismo o el daño al tejido empresarial. Y, a continuación, ha ido explicando paso a paso cómo esta crisis va a golpear más a los jóvenes.

En cuanto a la educación, Arce ha destacado que todavía se desconoce cuál ha sido la pérdida de conocimientos en los estudiantes por la reducción de las clases presenciales. En Estados Unidos y Bélgica ya hay evidencias de que ha caído el rendimiento en matemáticas. Y esto sucede cuando España ya presentaba una situación desfavorable, con uno de los mayores porcentajes en Europa de población entre 25 y 29 años que solo tiene estudios primarios. Y con unas competencias en matemáticas en esa franja de edad también entre las peores comparadas con nuestros pares de la zona euro. Dicho esto, la parte menos negativa es que la falta de oportunidades profesionales ha hecho que aumente el número de jóvenes que continúan con la formación.

“Los problemas de calidad del sistema educativo condicionan la empleabilidad de los universitarios”, sostiene el papel. Cuando se compara con la zona euro, los graduados españoles tienen más dificultad para encontrar empleo y acceder a un puesto acorde a su formación. Y el organismo supervisor da su receta: “Es necesario mejorar los sistemas de selección del personal docente y de investigación y reforzar la financiación vinculándola a objetivos de excelencia”.

Por otra parte, el anterior ciclo de crecimiento de la economía, que se interrumpió con la pandemia, ha sido insuficiente como para que los hogares jóvenes puedan recuperar de forma plena los ingresos que habían perdido durante la crisis financiera y de deuda soberana, ha destacado Arce. Y en su opinión tampoco ha servido para reducir la elevada incertidumbre que existe sobre sus rentas al tener una menor presencia en el mercado laboral, padecer una elevada temporalidad, tener rentas más bajas y experimentar más dificultades en periodos de crisis.

Arce ha sido muy crítico con la evolución del mercado laboral de las últimas décadas: “Hemos solucionado algunos problemas y otros no, el más obvio es conocido desde hace 20 años y que no hemos conseguido resolver es el de la dualidad, que implica que muchos jóvenes con contrato temporal pierdan su trabajo cuando llega una crisis. Ahora se ha visto porque de los más de 900.000 nuevos parados, unos 700.000 tenían contratos temporales. Hay mucho que hacer en este ámbito”, ha declarado.

Y la pandemia ha tenido un mayor efecto sobre los jóvenes porque trabajan en mayor medida en las actividades sociales, las que más han sufrido las restricciones y que menos han podido teletrabajar. Al estar en contratos temporales, muchos además han perdido el empleo y ni siquiera han podido acogerse a los ERTE, la fórmula que en cambio sí que ha favorecido a la mayoría de puestos afectados por la pandemia. Y los porcentajes de reentrada desde los ERTE al empleo se redujeron en el tramo final del año pasado sobre todo entre los jóvenes. En consecuencia, ha encajado una mayor pérdida de rentas durante la pandemia, sostiene el Banco de España. El porcentaje de menores de 30 años sin ingresos ha aumentado sobre cifras que ya eran elevadas: desde el 30% antes de la covid al 35% a diciembre de 2020.

Y estos efectos ocurren en un contexto de alta vulnerabilidad en el mercado laboral, ya que en los últimos años sus contratos han descendido en duración y número de horas trabajadas. En los menores de 30 años con estudios bajos la duración media de sus contratos ha caído en la última década desde cuatro meses hasta por debajo de los tres meses.

Estas dificultades laborales y financieras se han traducido en un retraso de la edad de emancipación, ha señalado Arce. En torno al 87% de los nacidos en 1988 vivía con sus padres a los 26 años frente al 82% de los nacidos en 1976. Y la proporción de jóvenes que tienen su vivienda en propiedad ha ido disminuyendo para los nacidos a partir de 1980. “En una generación, los jóvenes propietarios han caído casi 20 puntos, algo que no se había visto en España en las últimas décadas”, ha afirmado. Al darse un mayor rigor en la concesión de hipotecas tras la crisis financiera, han sido los que más lo han acusado debido a su falta de ahorros.

Como consecuencia, el porcentaje de hogares con cabeza de familia menor de 35 años que vive en alquiler subió en más de 12 puntos hasta el 35%, lo que combinado con una oferta rígida ha provocado fuertes alzas de los alquileres que han absorbido partes importantes de las rentas de los jóvenes. “España es el país europeo junto con Francia donde los jóvenes dedican mayor porcentaje de su renta al alquiler, el 30%”, ha subrayado el director de Economía del organismo supervisor.

Y directamente relacionado con la edad de emancipación está la natalidad. El Banco de España también se preocupa por los efectos de la pandemia en esta. El INE ya ha detectado una caída del 20% de los nacimientos en enero de 2021, ha recordado Arce.

La pandemia también ha exigido un fuerte estímulo fiscal que tiene que dar paso en el futuro a un proceso sostenido y prolongado de consolidación presupuestaria, y del que una parte importante corresponderá a los jóvenes. Además, los ajustes recientes que se han hecho a las pensiones, como volver a actualizarlas con el IPC, elevarán considerablemente el gasto de la Seguridad Social. “Ahora ya hay un déficit muy importante y además habría que subir las cotizaciones en hasta 8 puntos para poder mantener la tasa de beneficio actual de las pensiones”, ha recalcado Arce. Y eso siempre que haya una tasa de empleo optimista del 80%. Ahora la ratio está en cerca del 60%. A pesar de estas circunstancias, Arce apuntó que “los más mayores se movilizan más, salen más a votar, y eso se refleja en la resistencia a la reformar las pensiones”.

Arce ha señalado que las vidas laborales deben prolongarse y acomodarse a las vidas biológicas, lo que exige una formación y reciclaje de los mayores. “Se ha documentado que los trabajadores perdemos ciertas capacidades al cumplir años, pero otras se potencian con la edad y se puede realizar una reasignación tareas, vamos a necesitar estar más tiempo activos si se sigue prolongando la esperanza de vida y mantenernos empleable más tiempo”, ha recalcado.

Por último, Arce ha apuntado que la necesaria transición medioambiental conllevará costes económicos no desdeñables. Y los fondos europeos deberían aprovecharse para mitigar algunos de estos costes e impulsar y financiar reformas.

Según las conclusiones del Banco de España, los retos de la economía española, que ya eran grandes antes de la pandemia, afectan en gran medida a los jóvenes y se han visto agudizados. Para hacer frente a estos problemas, Arce ha pedido un plan integral de reformas, una consolidación de las finanzas públicas tras la pandemia y el mejor uso posible de los fondos europeos que vienen.

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