Las matemticas todava permiten albergar alguna esperanza, pero la sensacin general al trmino del partido de Granada era que el Eibar acababa de agotar su ltima opcin de seguir soando con la permanencia. El vestuario pareca un funeral y hasta Jos Luis Mendilibar, que llevaba semanas intentando ser positivo pese a que todo estaba en contra, reconoci en la sala de prensa del Nuevo Los Crmenes que el equipo tena “muy pocas opciones de salvarse”. La ltima estocada lleg en tierras andaluzas y es cuestin de semanas que se certifique un descenso anunciado en los ltimos cuatro meses.

Este Eibar es un quiero y no puedo. Las limitaciones futbolsticas son visibles y los 15 partidos que lleva sin ganar han destrozado la autoestima de un equipo roto, incapaz de levantarse cuando el rival le asesta el primer sopapo y que est viviendo una pesadilla.

Ni en el peor de sus sueos hubiesen esperado estos futbolistas que el desenlace de la temporada iba a tener un destino tan cruel y amargo. La ilusin ha volado por los aires y cada partido es un suplicio. 90 minutos interminables que retratan a la peor plantilla de la categora y que ponen en entredicho la planificacin que se realiz el pasado verano.

Jos Luis Mendilibar lo ha probado todo. Cambios de sistemas, mover todas las piezas posibles del tablero, tirar del filial, intentar mantener el buen ambiente en el da a da pese a que las derrotas se han ido acumulando.

Perdiendo fuelle

Pero no ha habido manera. Todo comenz en el mes de febrero, cuando el Eibar afront de golpe cinco encuentros cruciales ante rivales directos en los que slo fue capaz de sumar dos puntos de 15 posibles. Desde entonces, el equipo ha ido perdiendo fuelle a pasos agigantados hasta llegar a un punto de no retorno como el que actualmente atraviesa.

Un problema general, que va ms all de posiciones o jugadores puntuales. Hay quien cree que el Consejo tendra que haber tomado cartas en el asunto cambiando de entrenador cuando todava haba margen. Una bala que Huesca, Elche o Alavs han sabido aprovechar.

El Eibar no lo hizo porque valoraba lo que haba hecho Mendilibar en los cinco aos anteriores y porque consideraba que era la persona ideal para revertir la situacin. Un tcnico que siempre le ha sacado ms rendimiento del esperado a las plantillas que le ha confeccionado Fran Garagarza. Los milagros no dan para ms y lo de este ao es imposible.

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