La vicepresidenta Nadia Calviño, este lunes en Pamplona.Villar López / EFE

El preacuerdo entre ERC y Junts para investir al republicano Pere Aragonès como presidente de la Generalitat 90 días después de la celebración de las elecciones en Cataluña ha provocado este lunes reacciones casi inmediatas en el Gobierno central. El Ejecutivo de Pedro Sánchez hubiera preferido la elección como presidente del candidato del PSC, Salvador Illa, ganador de los comicios el 14-F y antiguo miembro del Consejo de Ministros, aunque recibe con cierto alivio el desbloqueo.

La ministra portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha señalado que espera que la formación del Ejecutivo suponga “el abandono de las vías unilaterales”. “Creo que todos temimos que se pudiera producir una repetición electoral. El Gobierno había dicho que era necesario que en Cataluña se formara Gobierno y saliera de la interinidad”, ha afirmado la ministra durante una entrevista en la Cadena SER. Montero también se ha referido a la posibilidad de que Illa hubiera sido investido con el apoyo de ERC y los comunes. “Creo que hubiera sido una buena cosa porque hubiera podido liderar lo que realmente necesita Cataluña: tranquilidad, que se ocupen de los problemas reales de los ciudadanos, sanidad, educación, recuperación económica…”, ha afirmado Montero.

“Lamentamos que no se dejara que quien ganó las elecciones pudiera presentarse a la investidura”, ha recalcado en la misma línea el secretario de organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. “Se insiste en la fórmula de un Govern independentista, una fórmula que ya es conocida, es la misma que la del Govern que llevó a elecciones; priorizar el independentismo no nos parece lo más ajustado cuando además hay encuestas que indican que el sentimiento independentista está bajando”, ha incidido Ábalos, informa José Marcos.

El ministro de Política Territorial y Función Pública, Miquel Iceta, ha afirmado que es partidario de convocar la mesa de diálogo para resolver el conflicto catalán “cuanto antes”, pero después de que se produzca la investidura de Aragonès. En declaraciones a los medios de comunicación en el Congreso, recogidas por las agencias, Iceta ha valorado el preacuerdo alcanzado. “Es una buena ocasión para recordar que Cataluña necesita un Gobierno estable, capaz de trabajar para el conjunto de la sociedad catalana y dispuesto a reemprender la senda del diálogo”, ha señalado tras afirmar que de momento “hay que ser respetuosos con los tiempos y las formas”. “Es evidente que cuando sea investido el presidente de la Generalitat tiene que ponerse de acuerdo con el presidente del Gobierno de España y nosotros somos partidarios de reemprender la mesa de diálogo cuanto antes”, ha incidido.

La vicepresidenta segunda y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha deseado que el nuevo Gobierno en Cataluña sea “constructivo y cooperativo”, destacando el peso económico de la comunidad en el conjunto de España. “Cataluña es uno de los motores económicos de nuestro país y como ministra quiero que le vaya muy bien”, ha dicho la vicepresidenta en Pamplona. Calviño ha deseado que, “sea cual sea” el Ejecutivo, “sea constructivo y cooperativo” y pueda “trabajar con el Gobierno de España para lograr los mejores resultados para los ciudadanos catalanes y del resto de España”.

También la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha celebrado el pacto, aunque no ve “muy esperanzador” que lo hayan anunciado remarcando su objetivo independentista en vez de intentar gobernar “para todos” los ciudadanos y atendiendo los problemas generados por la pandemia. “Francamente, ya era hora de que se llegara a un acuerdo”, ha reconocido Robles en una entrevista en Onda Cero. En su opinión, Cataluña no se puede permitir “el lujo” de estar dos meses sin formar Ejecutivo y “al margen de los intereses y problemas” de su ciudadanía.

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