A medida que las noches se vuelven más ligeras y las temperaturas comienzan a subir, los signos del verano están bien y verdaderamente aquí.

Y a medida que las terrazas de los bares comienzan a desempolvar sus sillas y mesas y el comedor al aire libre reemplaza las comidas frente al fuego, las botellas de vino tinto español comenzarán a proporcionar el telón de fondo para pasar horas con amigos y familiares.

El vino tinto español es reconocido mundialmente como uno de los mejores, y el clima templado de España produce distintas variedades de uva como Tempranillo, Garnacha y Manto Negro.

España también alberga algunas de las regiones de cultivo más prestigiosas como Rioja, Ribero del Duero y Priorat.

Comúnmente conocido entre los expertos en vino es que los vinos españoles tienen una característica muy distinta, bebibles cuando son jóvenes pero creados para ser almacenados.

Los vinos españoles también son conocidos por producir diferentes calidades de añadas dependiendo de las condiciones de cultivo durante el año de cosecha.

Ciertas añadas en los últimos diez años se han destacado por ser una combinación de clima y cosecha perfectos, temperatura ambiente, lluvias moderadas pero condiciones de cosecha secas.

Se cree que estos son 2010, 2016 y 2019, todas las variedades que proporcionan vinos más llenos y saturados.

Los vinos de Ribero del Duero y Rioja de 2010 y 2016 se han convertido en un producto de años en los que los enólogos no podían equivocarse, con expertos de winemag.com recomendar la guarda de las botellas de 2016 para que maduren, al tiempo que se abren los Grandes Reservas de 2010 para experimentar el proceso de envejecimiento en barrica de cinco años.

Las cosechas de 2019 aún se encuentran en las primeras etapas de madurez, pero los fabricantes están entusiasmados de que los vinos producidos estén a la altura de los niveles de 2010 y 2016.

2011, 2012 y 2015 se clasifican como años “buenos”, pero son producto de condiciones cálidas, similares a la sequía.

La falta de agua sustancial y el aumento de las temperaturas han producido vinos ácidos e intensos con taninos fuertes, ideales para guardar en ocasiones especiales.

Los años restantes, 2013, 2014, 2017 y 2018 son, según los expertos en vino, no necesariamente añadas “malas”, pero han sido víctimas de condiciones meteorológicas incoherentes.

Han producido algunas buenas botellas, pero sufren grandes variaciones de sabor, consistencia y cuerpo.

Para aquellos que tienen una colección esperando ser abierta para esa ocasión determinada, o para aquellos que buscan esa botella perfecta en su distribuidor local, winemag.com ha proporcionado una guía sencilla sobre qué buscar en cada región.

En el caso de los vinos procedentes de la región de Cataluña, los vinos de 2010 a 2016 son los mejores para descorchar este año, siendo la añada 2016 el referente.

Para Riojas, los años 2004-2005 y 2009-2015 son los que hay que tener en cuenta, destacando las añadas 2010.

Por último, las variedades Ribero del Duero de 2004-2005, 2009-2012 y 2014 deben ser muy consideradas, nuevamente siendo 2010 la que se debe tener en cuenta.

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