Primer ministro húngaro, Viktor Orban (En la fotografía) El jueves 8 de julio se declaró que los esfuerzos de la Unión Europea para obligar a Hungría a abandonar la nueva ley que prohíbe la promoción de la homosexualidad en las academias no tuvieron éxito. Redacta a Krisztina Than y Anita Komuves, Reuters.

Orban dijo que su gobierno no dejaría que activistas LGBTQ ingresen a la escuela.

El líder de la derecha pronunció un alegato el día en que entró en vigor la nueva ley. Prohíbe que las academias utilicen material destinado a promover la homosexualidad y la reasignación de género, y establece que los niños menores de 18 años no tienen que ver contenido pornográfico.

Asimismo sugirió llevar a cabo una lista de conjuntos autorizados a ordenar clases de educación sexual en las academias.

La líder de la UE, Ursula von der Lein, advirtió el miércoles a Hungría, miembro de la UE, que no derogue la legislación ni afronte el pleno efecto de la ley de la UE.

Pero Orban dijo que solo los húngaros tienen derecho a escoger de qué manera se crían y crían los niños.

Los críticos aseguran que la ley ha mezclado por fallo la pedofilia con cuestiones LGBT +, lo que ha causado protestas en Hungría. Grupos de derechos humanos pidieron al partido Fidesz de Orban que derogara la ley. La Comisión Europea ha abierto una investigación.

“El Parlamento Europeo y la Comisión Europea desean que les demos a los activistas y organizaciones LGBTQ acceso a jardines de infancia y academias. Hungría no desea eso”, ha dicho Orban en su página oficial de Fb.

Dijo que el tema era una cuestión de soberanía nacional.

“Los burócratas de Bruselas no tienen nada que hacer aquí. No importa lo que hagan, no dejaremos que los activistas LGBTQ aparezcan entre nuestros pequeños”.

En el poder desde 2010 y podría enfrentar una amarga campaña electoral el año próximo, Orban se está radicalizando poco a poco más en la política popular, aseverando proteger los valores cristianos tradicionales del liberalismo occidental que evoca.

El opositor Jobick también apoya el emprendimiento de ley en el parlamento.

El jueves, la ONG Amnistía En todo el mundo y la Asociación de Desarrolladores de Sombreros volaron un globo enorme con forma de corazón con los colores del arco iris sobre el parlamento húngaro en queja contra la ley.

“La meta es eliminar a la población LGBTQI de la vista del público”, ha dicho a la prensa David Vige, directivo de la sección húngara de Amnistía En todo el mundo.

Mencionó que no seguirían las nuevas leyes ni cambiarían sus planes académicos.

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