El sueño se ha cumplido. Veinticuatro años después de su reinauguración, el Teatro Real de Madrid ocupa ya un puesto de honor en el olimpo de la lírica tras ser distinguido este lunes en los International Opera Awards como la mejor compañía del mundo por su programación en 2019. Es el premio gordo de los considerados Oscar de la lírica, que coloca definitivamente a la institución a la altura de grandes casas como la Metropolitan de Nueva York, la Scala de Milán o la Royal Opera House de Londres. Es también el reconocimiento a la pertinaz trayectoria de un coliseo que emergió en 1997 tras un silencio de setenta años en los que permaneció cerrado y que apenas ha necesitado dos décadas para reavivar en Madrid la llama de la lírica y hacerse visible en el mapa mundial de la ópera.

El premio, que llega con un año de retraso tras suspenderse la edición de 2020 por la pandemia, ha sido anunciado en una gala virtual celebrada esta noche en Londres y retransmitida en directo por internet. Mientras en el escenario principal del Teatro Real se representaba la última función de Peter Grimes, de Benjamin Britten, una de sus producciones más celebradas esta temporada, los trabajadores de la casa se reunían en otra sala del coliseo para seguir juntos la ceremonia. Joan Matabosch, director artístico de la institución, fue el encargado de agradecer el galardón a través de un mensaje de vídeo: “Es un honor para todos nosotros aceptar este premio y esperamos seguir mereciendo este reconocimiento. Gracias en nombre de todos los que hemos trabajado duramente para mantener el telón alzado noche tras noche en circunstancias verdaderamente desafiantes en los últimos meses”, ha dicho emocionado, recordando que el coliseo madrileño ha sido de los pocos que han permanecido abiertos esta temporada. No ha olvidado tampoco Matabosch dar las gracias a las instituciones públicas que financian el Real, a los patrocinadores y al público. “Sin el público, nosotros simplemente no existiríamos. Seguiremos trabajando juntos para que la música y la llama del arte siga ardiendo intensamente”.

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El Real se ha impuesto a cinco finalistas de gran nivel: la Royal Opera House de Londres, la Finnish National Opera de Helsinki, la ópera de Frankfurt, la Opéra Comique de París y La Monnaie/De Munt de Bruselas. Además, el coliseo madrileño competía en otras tres categorías: mejor orquesta (la Sinfónica de Madrid), mejor estreno absoluto (Soy un narcisista, de la compositora española Raquel García-Tomás) y mejor grabación musical (Escena de la calle, de Kurt Weill, editada por la productora Bel Air). Finalmente, han ganado la Orquesta de la Ópera Estatal de Baviera, el estreno absoluto de Oceane, del compositor Detlev Glanert, estrenado en la Deutsche Oper de Berlín y la grabación de Aldea, de Ambroise Thomas, en la Opera-Comique de París.

El locutor de la BBC Petroc Trelawny ha presentado en solitario una gala muy singular con un público creado por ordenador, conexiones con los entregadores y premiados por videoconferencia y actuaciones grabadas. En su parlamento inicial, Trelawny ha hablado de las dificultades por las que han pasado los teatros y trabajadores en este año de pandemia y ha destacado la valentía de los coliseos y los espectadores que han peleado con mantener las óperas abiertas. Marcó así desde el inicio el tono de celebración con el que se ha desarrollado la ceremonia: un canto a la resiliencia de la música y la ópera, con una mención muy especial para el Teatro Real. “Tal vez algún día se escriba una sobre la covid. Pero hasta entonces sabemos que esta enfermedad nos ha unido a todos más que nunca”, ha añadido.

Otro nombre español que ha sonado durante la noche ha sido el del tenor Xabier Anduaga, distinguido con el galardón al mejor cantante joven, premio que compartió con la mitad rusa Vasilisa Berzhanskaya. El cantante estaba precisamente siguiendo la ceremonia en el Real junto con el equipo del teatro, pues está ensayando una nueva producción del coliseo madrileño, Viva mamá de Donizetti, cuyo estreno está previsto el 2 de junio. El mexicano Javier Camarena, que en 2019 cantó en dos montajes del Real (El elixir del amor mi El pirata), se ha alzado con el galardón al mejor cantante masculino. Y el premio al mejor director ha sido para Robert Carsen por Oceane. Carsen es otro habitual en las últimas temporadas del Real: en 2019 dirigió Idomeneo, rey de Creta y El oro del Rin.

La categoría más cantado de la noche era la correspondiente a mejor festival: como se esperaba, ganó el certamen de Salzburgo, que cumplió su centenario en 2019. El ruso Kirill Petrenko, ha sido proclamado mejor director por su papel al frente de la Orquesta de la Ópera Estatal de Baviera en 2019, justo antes de convertirse en responsable de la Filarmónica de Berlín, cuya batuta cogió en 2019, inaugurando una nueva era en una de las orquestas más importantes del mundo. La versátil soprano noruega Lise Davidsen, una de las carreras más meteóricas de la ópera actual, se ha hecho con el premio a la mejor cantante femenina: de 2019 es su asombroso primer disco como solista, con Wagner y Richard Strauss, en el sello Decca.

También siguieron en directo la ceremonia desde el Teatro Real el presidente de su patronato, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis, y el director general de la institución, Ignacio García-Belenguer. En declaraciones a este diario, ambos se mostraron también muy emocionados. “Es el reconocimiento que hubieran soñado quienes fundaron esta institución en 1850. Y somos conscientes de los deberes que supone: el principal, aspirar siempre a la excelencia”, comenta el presidente del patronato. Para García-Belenguer, “la importancia de este premio reside en que reconoce de manera global nuestro trabajo. No lo habríamos conseguido si no tuviéramos una buena orquesta, un buen coro, unos buenos técnicos, un buen espacio, un público agradecido. Todo es esencial. Y supone también un impulso para la ópera en general en un país como España que no tiene una gran tradición en este sentido”.

Matabosch ha destacado otros dos factores que han disparado el prestigio internacional del Teatro Real: la incorporación constante de novedades al repertorio y la potencia que ha adquirido la institución en los últimos años como centro de producción internacional.

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