En la Unión Europea hace ya tiempo que los residuos dejaron de considerarse basura: el objetivo es conseguir que los desechos sigan un proceso circular para que puedan aprovecharse una y otra vez como materia prima en la fabricación de nuevos productos. Esta es la teoría, claro. En la práctica, en España casi la mitad de los residuos domésticos sigue acabando en un vertedero, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Para profundizar en el complejo mundo de los desechos, analizamos 10 artículos cotidianos a través de cuatro fases clave: su diseño y fabricación, la recuperación del residuo, su reciclaje y su uso como nueva materia prima.

Fases

1. Diseño y fabricación

2. Recogida residuo

4. Materia prima

3. Reciclaje

Grado de circularidad

Hemos valorado el grado de circularidad de cada una de estas etapas catalogándolo como alto, medio o poco/nada

Productos estudiados

De menos a más circulares

Tetrabrik

Contenedor amarillo

1. Diseño y fabricaciónPoco o nadaLos briks tienen varias capas difíciles de separar: cartón (70%), plástico (25%) y aluminio (5%).

2. Recogida residuoAltoSegún Ecoembes, se recupera un 80% de los briks que se tiran a la basura*.

4. Materia primaPoco o nadaHoy en día no se puede utilizar cartón reciclado para producir un nuevo brik (ni aluminio, ni plástico).

3. ReciclajePoco o nadaDe cada brik solo se puede reciclar la parte de cartón: el plástico y el aluminio van a vertedero o se incineran.

*Este porcentaje corresponde exclusivamente a los productos que pagan el punto verde de Ecoembes.

En 2020 se vendieron en España cerca de 5.800 millones de briks, una de las cifras más altas de Europa. El grupo Tetra Pak asegura que todos estos envases se fabrican con celulosa virgen de bosques certificados, pero también reconoce que en su elaboración no se puede utilizar ni un gramo de material reciclado. Es decir, aunque con un brik sacado de la basura se puede obtener buen cartón reciclado, resulta imposible utilizarlo para fabricar otro nuevo brik, siempre hace falta extraer nuevos materiales vírgenes.

Hay otra cuestión que llama la atención con este envase que concierne a todo el sistema. Según la actual forma de calcular las estadísticas de residuos, la tasa de reciclaje de los briks en España sería bastante alta: un 80%. Sin embargo, como explica Silvia Ayerbe, directora de estrategia de Ecoembes, este porcentaje se refiere a los residuos entregados a los recicladores, antes de llevar a cabo cualquier transformación. Se hace así en toda Europa, pero esto puede distorsionar la realidad, al no tener en cuenta las pérdidas en el proceso de reciclaje. Con los briks resulta muy evidente, pues una parte de estos envases no se puede reciclar. Están compuestos de varias capas de cartón, plástico y aluminio difíciles de separar: el cartón sí se recicla, pero no la mezcla de plástico y aluminio, que se manda al vertedero o a incinerar. “No es la situación ideal, desde luego, y estamos trabajando en esto para mejorarlo”, comentan en Tetra Pak.


Mezclas imposibles de reciclar

Para reciclar un brik hay que enviarlo a una planta especial, donde separar sus distintas capas de cartón, plástico y aluminio.

Hidropulpado: separación de las fibras de cartón

Por un lado sale un amasijo de plástico y aluminio que no se puede reciclar y se enviará a un vertedero o se incinerará.

Por otro lado, salen las fibras de celulosa con las que se volverán hacer bobinas de cartón para fabricar otros productos.

El diseño de los productos es clave

para que se puedan separar

bien sus materiales:

Un brik está hecho de capas de cartón, plástico y aluminio. Al menos un 25% no se puede reciclar.

Las bolsas de patatas fritas que mezclan plástico y aluminio no se pueden reciclar.

El textil es muy complicado de reciclar por la enorme mezcla de las prendas actuales.

Mezclas imposibles de reciclar

Para reciclar un brik hay que enviarlo a una planta especial, donde separar sus distintas capas de cartón, plástico y aluminio.

Hidropulpado: separación de las fibras de cartón

Por un lado sale un amasijo de plástico y aluminio que no se puede reciclar y se enviará a un vertedero o se incinerará.

Por otro lado, salen las fibras de celulosa con las que se volverán hacer bobinas de cartón para fabricar otros productos.

El diseño de los productos es clave

para que se puedan separar

bien sus materiales:

Un brik está hecho de capas de cartón, plástico y aluminio. Al menos un 25% no se puede reciclar.

Las bolsas de patatas fritas que mezclan plástico y aluminio no se pueden reciclar.

El textil es muy complicado de reciclar por la enorme mezcla de las prendas actuales.

Mezclas imposibles de reciclar

Hidropulpado: separación de las fibras de cartón

Mezcla de

plástico

y aluminio

Para reciclar un brik hay que enviarlo a una planta especial, donde separar sus distintas capas de cartón, plástico y aluminio.

Por un lado sale un amasijo de plástico y aluminio que no se puede reciclar y se enviará a un vertedero o se incinerará.

Por otro lado, salen las fibras de celulosa con las que se volverán hacer bobinas de cartón para fabricar otros productos.

El diseño de los productos es clave para que se puedan separar

bien sus materiales:

Un brik está hecho de capas de cartón, plástico y aluminio. Al menos un 25% no se puede reciclar.

El textil es muy complicado de reciclar por la enorme mezcla de las prendas actuales.

Las bolsas de patatas fritas que mezclan plástico y aluminio no se pueden reciclar.

Mezclas imposibles de reciclar

Hidropulpado: separación de las fibras de cartón

Mezcla de

plástico y aluminio

Para reciclar un brik hay que enviarlo a una planta especial, donde separar sus distintas capas de cartón, plástico y aluminio.

Se utiliza un hidropulpado para separar las fibras de celulosa. Por un lado sale un amasijo de plástico y aluminio que no se puede reciclar y se enviará a un vertedero o se incinerará.

Por otro lado, salen las fibras de celulosa con las que se volverán hacer bobinas de cartón para fabricar otros productos.

El diseño de los productos es clave para que se puedan separar bien sus materiales:

Un brik está hecho de capas de cartón, plástico y aluminio. Al menos un 25% no se puede reciclar.

Las bolsas de patatas fritas que mezclan plástico y aluminio no se pueden reciclar.

El textil es muy complicado de reciclar por la enorme mezcla de las prendas actuales.

Restos de comida

Contenedor orgánico

1. Diseño y fabricaciónMedioAunque los restos orgánicos pueden seguir un proceso circular, resulta prioritario reducir su generación y el desperdicio alimentario.

2. Recogida residuoPoco o nadaLa recogida selectiva de orgánico está muy poco implantada en la gran mayoría de las comunidades autónomas.

4. Materia primaMedioNo hay acceso a datos sobre el destino que se está dando hoy al compost generado con estos bioresiduos.

3. CompostajeMedioSegún Transición Ecológica, hoy en día el 65% de los bioresiduos se compostan, el 6,4% se incineran y el 28,4% van a vertedero.

Los biorresiduos (restos de comida y podas) suponen en peso la parte más abundante de los residuos urbanos: un 35,9%, según cálculos de la Fundación para la Economía Circular. Y también son los que en mayor cantidad acaban en el vertedero. Hoy en día ya hay puntos del país en los que funciona la recogida selectiva de orgánico para transformar parte de estos desechos en compost, que a su vez se puede aprovechar para suelos agrícolas donde producir otra vez alimentos. Sin embargo, como incide Ángel Fernández, presidente de la Fundación para la Economía Circular, el contenedor de orgánico todavía está muy poco implantado en la gran mayoría de las comunidades autónomas. “Las únicas en las que está más generalizado son Navarra, Cataluña y País Vasco”, precisa. Asimismo, no hay datos para saber cómo se está aprovechando luego el compost que sale de estas plantas de compostaje.

El proyecto de ley de residuos que tramita el Gobierno fija que la recogida selectiva de orgánico deberá estar establecida en todas las entidades locales de más de 5.000 habitantes antes del 1 de enero de 2022 y en el resto antes del 1 de enero de 2024. “El talón de Aquiles de España es la cantidad de residuos que va a vertedero, se está yendo a vertedero basura en masa directamente sin tratar”, destaca Fernández, que considera que son dos los problemas principales: estos biorresiduos y el textil.


Qué hay en la basura

de los hogares

* Estas cifras no incluyen los residuos recogidos por gestores privados, como aeropuertos o centros comerciales.

Envases de plástico, metal o cartón

Fuente: Fundación para la Economía Circular.

Qué hay en la basura

de los hogares

* Estas cifras no incluyen los residuos recogidos por gestores privados, como aeropuertos o centros comerciales.

Envases de plástico, metal o cartón

Fuente: Fundación para la Economía Circular.

Qué hay en la basura de los hogares

Envases de plástico, metal o cartón

* Estas cifras no incluyen los residuos recogidos por gestores privados, como aeropuertos o centros comerciales.

Fuente: Fundación para la Economía

Circular.

Qué hay en la basura de los hogares

Envases de plástico, metal o cartón

* Estas cifras no incluyen los residuos recogidos por gestores privados, como aeropuertos o centros comerciales.

Fuente: Fundación para la Economía Circular.

Ropa

Contenedor de resto

1. Diseño y fabricaciónPoco o nadaHoy en día el diseño de ropa y calzado presta poca atención a su durabilidad o su reciclaje.

2. Recogida residuoPoco o nadaSi bien existen algunos canales para reutilizar ropa, no hay una verdadera recogida selectiva.

4. Materia primaPoco o nadaEl porcentaje de material reciclado utilizado para la fabricación de ropa nueva es muy pequeño.

3. ReciclajePoco o nadaLa enorme mezcla de materiales en las prendas usadas hace muy difícil su reciclaje en la actualidad.

La ropa que se tira a la basura va al vertedero o se incinera. Basta leer la etiqueta de cualquier prenda para darse cuenta de la enorme mezcla de tejidos distintos de la que está hecha, a lo que hay que sumar cremalleras, metales, abalorios…. El calzado resulta todavía casi más llamativo, pues puede incorporar goma, textil, cuero, metales, plástico y hasta madera. Aunque las estadísticas oficiales dicen que ya hay una parte de textil que sí se recicla, esto se refiere a los recortes de la confección y la fabricación. “Reciclamos el textil posindustrial que no está confeccionado, pero no podemos hacerlo con las prendas usadas o las que no se venden”, señala Pedro Andrés, presidente de la Asociación Ibérica de Reciclaje Textil. “Los diseñadores tienen que empezar a pensar en el final de la vida del producto y no solo en que sea bonito”, subraya. La futura ley de residuos establece la obligación de recoger de forma selectiva los residuos textiles antes del 31 de diciembre de 2024 (al igual que los aceites usados o los domésticos peligrosos). Sin embargo, Andrés considera que transformar la ropa en algo que se pueda volver a utilizar en la fabricación de productos nuevos “no es de hoy para mañana”. Sí parece más factible mejorar la calidad de la ropa para que dure más y pueda ser usada por más personas distintas. “Hace falta mucha investigación y desarrollo y mucha educación escolar”, incide el reciclador de textil.

Botella de vidrio

Iglú verde

1. Diseño y fabricaciónAltoUn envase de vidrio resulta óptimo para reutilizarse o reciclarse.

2. Recogida residuoAltoSe recupera un 76,8% de los envases de vidrio usados, según Ecovidrio.

4. Materia primaMedioTodos los envases de vidrio fabricados en España incorporan en su conjunto un 44% de material reciclado.

3. ReciclajeAltoEl vidrio puede reciclarse una y otra vez sin que cambien sus propiedades, con unas mermas del 6%.

Una botella de vidrio puede reutilizarse o reciclarse tantas veces como se quiera sin perder sus propiedades, siendo uno de los mejores ejemplos de proceso circular. Está formada de un único material, su recogida selectiva con los iglús verdes es de las que mejor funciona y su uso para fabricar nuevas botellas resulta muy sencillo y ventajoso (pues se funde en los hornos de las vidrieras a menor temperatura que la materia virgen). Sin embargo, según los datos de la Asociacion Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio (Anfevi), hoy en día todos los envases de vidrio fabricados en España incorporan en su conjunto un 44% de casco reciclado, teniendo que cubrir el resto con materiales vírgenes (arena, carbonato sódico, caliza). ¿Por qué este porcentaje si se recoge un 76,8% de los envases de vidrio? Según los fabricantes, esto ocurre sobre todo porque España es un país netamente exportador de envases de vidrio, ya sea vacíos o rellenos de productos como vino o aceite de oliva. Así pues, una parte de los 2,6 millones de toneladas de envases de este material aquí fabricados terminan en otros países y salen del círculo.


La importancia del color

en el reciclado del vidrio

Los colores mayoritarios en los contenedores de vidrio de España son verdes y marrones, por el alto consumo de vino y cerveza.

La mezcla de vidrio que llega a las plantas se trocea y criba para eliminar impropios.

En los hornos se junta materia virgen con vidrio recuperado según la tonalidad y propiedades que se quiere dar a la botella.

Como la mezcla de vidrio recuperado es sobre todo verde se puede usar bien para botellas verdes o marrones, pero no transparentes.

La importancia del color

en el reciclado del vidrio

Los colores mayoritarios en los contenedores de vidrio de España son verdes y marrones, por el alto consumo de vino y cerveza.

La mezcla de vidrio que llega a las plantas se trocea y criba para eliminar impropios.

En los hornos se junta materia virgen con vidrio recuperado según la tonalidad y propiedades que se quiere dar a la botella.

Como la mezcla de vidrio recuperado es sobre todo verde se puede usar bien para botellas verdes o marrones, pero no transparentes.

La importancia del color

en el reciclado del vidrio

La mezcla de vidrio que llega a las plantas se trocea y criba para eliminar impropios.

Los colores mayoritarios en los contenedores de vidrio de España son verdes y marrones, por el alto consumo de vino y cerveza.

En los hornos se junta materia virgen con vidrio recuperado según la tonalidad y propiedades que se quiere dar a la botella.

La importancia del color en el reciclado del vidrio

Los colores mayoritarios en los contenedores de vidrio de España son verdes y marrones, por el alto consumo de vino y cerveza.

La mezcla de vidrio que llega a las plantas de los recicladores se trocea y criba para eliminar impropios.

Como la mezcla de vidrio recuperado es sobre todo verde se puede usar bien para botellas verdes o marrones, pero no transparentes.

En los hornos se junta materia virgen con vidrio recuperado según la tonalidad y propiedades que se quiere dar a la botella.

Existe otro factor que influye en el uso del material reciclado en cada botella: su color. El vidrio recuperado que sale de los iglús españoles es una masa compuesta principalmente por tonos verdes y marrones (por la mayor proporción de botellas de vino y cervezas). La mezcla puede incorporarse directamente a los hornos para fabricar botellas verdes o marrones, pero no así para las transparentes. Aunque esto no es determinante ahora mismo para el conjunto del sistema, sí lo puede ser si se quiere aumentar de verdad ese 44% incorporando más material reciclado a las botellas transparentes. “Otros países donde fabrican mayor cantidad de vidrio blanco —transparente— han implantado sistemas de recogida por colores”, señala Anfevi, que también recalca que cada vez se están incorporando en las plantas más sistemas ópticos para recuperar los trozos sin color de forma automatizada. “Aunque aún no alcanzan niveles óptimos de separación, están mejorando muy rápidamente”.

Botella PET

Contenedor amarillo

1. Diseño y fabricaciónMedioEn ocasiones la generación de este residuo puede evitarse consumiendo agua de grifo en lugar de embotellada.

2. Recogida residuoAltoSe recupera un 83% de los envases de PET*, pero el vertido de plástico en la naturaleza supone un grave problema ambiental.

4. Materia primaMedioLas botellas de PET sí pueden incorporar material reciclado, al ser este el primer plástico en ser autorizado por la EFSA.

3. ReciclajeMedioEste polímero puede reciclarse bien, aunque como otros plásticos en cada ciclo se va degradando.

*Este porcentaje corresponde exclusivamente a los productos que pagan el punto verde de Ecoembes.

El plástico es en la actualidad uno de los materiales con peor reputación ambiental, por su propagación descontrolada por todo el planeta. Una circunstancia todavía más difícil de explicar cuando se comprueba que muchos de estos productos se utilizan para un único uso o para usos en los que hay una alternativa que no genera residuo. Por eso, la próxima ley de residuos española obliga a reducir la utilización de plástico e incluso prohíbe algunos artículos de usar y tirar (como cubiertos o platos desechables o pajitas). Teniendo en cuenta todo esto, hay que decir que una botella de PET (tereftalato de polietileno) sí puede realizar perfectamente un viaje circular. De hecho es el primer plástico cuyo material reciclado está autorizado por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) para utilizarse en productos de uso alimentario, como una botella de agua.

El proyecto de ley de residuos establece que todas las botellas de PET deberán incorporar un mínimo de 25% material reciclado para 2025 y de un 30% para 2030. Que el plástico vaya a estar en contacto con los alimentos aumenta las exigencias de pureza del material reciclado y los requisitos para el cribado del residuo. De hecho, según un informe reciente sobre PET reciclado realizado por el Centro de Innovación y Desarrollo para la Economía Circular, de las grandes balas de este material recuperado que compran en subasta los recicladores solo se puede aprovechar un 45-50% para obtener PET reciclado de uso alimentario con el que fabricar otra vez una botella. Y uno de los principales motivos es otra vez el color. “Las botellas rojas no nos valen para esto porque no hay un flujo suficientemente grande para crear un material de ese color”, especifica Óscar Hernández, director de la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico (Anarpla). “Desde el punto de vista del ecodiseño, no tiene sentido que existan las botellas rojas o azules”.


Las botellas de plástico PET llegan a las plantas de reciclaje mezcladas en grandes balas.

Para que vuelvan a ser botellas de bebidas se necesita que el plástico tenga mucha pureza y no se mezclen colores.

Como se necesitan muchas botellas similares para conseguir un flujo de calidad, solo se seleccionan las transparentes y azul claro (light blue).

Las de otros colores se descartan y se usan para otras aplicaciones, como bandejas o textil.

Las botellas de plástico PET llegan a las plantas de reciclaje mezcladas en grandes balas.

Para que vuelvan a ser botellas de bebidas se necesita que el plástico tenga mucha pureza y no se mezclen colores.

Como se necesitan muchas botellas similares para conseguir un flujo de calidad, solo se seleccionan las transparentes y azul claro (light blue).

Las de otros colores se descartan y se usan para otras aplicaciones, como bandejas o textil.

La importancia del color

en el reciclado del plástico

Las botellas de plástico PET llegan a las plantas de reciclaje mezcladas en grandes balas.

Para que vuelvan a ser botellas de bebidas se necesita que el plástico tenga mucha pureza y no se mezclen colores.

Como se necesitan muchas botellas similares para conseguir un flujo de calidad, solo se seleccionan las transparentes y azul claro (light blue).

Las de otros colores se descartan y se usan para otras aplicaciones, como bandejas o textil.

Para que vuelvan a ser botellas de bebidas se necesita que el plástico tenga mucha pureza y no se mezclen colores.

Las botellas de plástico PET llegan a las plantas de reciclaje mezcladas en grandes balas.

Las de otros colores se descartan y se usan para otras aplicaciones, como bandejas o textil.

Como se necesitan muchas botellas similares para conseguir un flujo de calidad, solo se seleccionan las transparentes y azul claro (light blue).

De la balas que llegan a planta, los recicladores solo aprovechan un 45-50% para obtener PET reciclado con el que hacer nuevas botellas de uso alimentario.

Yogur

Contenedor amarillo

1. Diseño y fabricaciónMedioUn envase de yogur suele estar fabricado de plástico poliestireno o, a veces, polipropileno.

2. Recogida residuoMedioAunque hay recogida selectiva de este plástico, su vertido en la naturaleza supone un grave problema ambiental.

4. Materia primaPoco o nadaCon un envase de yogur que se tira en una casa no se puede fabricar otro envase de yogur.

3. ReciclajePoco o nadaEste material puede reciclarse, pero en las plantas de reciclado suele incluirse en plástico mezcla de poca calidad.

Por separado, los plásticos se pueden reciclar y pueden ser circulares. Sin embargo, los hogares generan residuos con una enorme amalgama de polímeros. De todos ellos, en las plantas de reciclaje de plásticos se diferencian cuatro flujos: PET (las botellas de agua), polietileno de alta densidad (las botellas blancas de leche y envases de productos de limpieza), formatos film (bolsas y envoltorios que pueden estar hechos de polietileno de baja densidad o polipropilenos…) y lo que se denomina plástico mezcla, donde se juntan todas las demás variedades: por ejemplo, un envase de yogur (que suele ser de poliestireno). Óscar Hernández, director de la Asociación Nacional de Recicladores de Plástico, afirma que en España se puede reciclar hasta el plástico film fino que en el resto de Europa se incinera. No obstante, también admite que el resultado final depende de cómo estén diseñados los productos y lo bien que puedan separarse los materiales. “Los recicladores no podemos hacer magia, lo que entra es lo que sale”, sentencia. Según explica, en España hay plantas que separan el envase de yogur de poliestireno, pero por lo general se recicla dentro del flujo del plástico mezcla y en este caso lo que sale es una granza de baja calidad que suele utilizarse para fabricar mobiliario urbano u otras aplicaciones no muy exigentes.

Caja de cartón

Contenedor amarillo

1. Diseño y fabricaciónMedioEn Europa hay un exceso de cartón recuperado, pues las papeleras no pueden asimilar todo el que llega de fuera embalando productos importados.

2. Recogida residuoAltoLa tasa de recogida de papel y cartón es de las más altas gracias a las empresas, pero el comercio electrónico desvía cada vez más embalajes a los domicilios.

4. Materia primaAltoTodo el papel y cartón fabricado en España incorpora en conjunto un 70% de material reciclado, según Repacar.

3. ReciclajeMedioEl papel y cartón están hechos de fibras de celulosa de árboles que pueden dar cerca de 10 vueltas en el sistema.

El papel y cartón están compuestos de fibra de celulosa, un material que funciona muy bien para el reciclaje, aunque con un número de veces limitado. Como señala Manuel Domínguez, director de la Asociación Española de Recicladores Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar), “una fibra de celulosa tiene el tamaño de un pelo y puede dar cerca de 10 vueltas en el sistema”. En cada viaje circular, su longitud se va acortando, lo que obliga a ir añadiendo material virgen. Aun así, para fabricar todo el papel y cartón en España se usan 1,8 millones de toneladas de fibra virgen y 4,4 millones de toneladas de fibra recuperada, según los datos de esta organización. Estos números son tan altos por la gran eficacia en la recogida de material usado de empresas y establecimientos comerciales. De hecho, el contenedor azul de los ciudadanos aporta apenas un 18% del total recuperado. Por eso preocupa a este sector el aumento del comercio electrónico: muchas cajas que antes se quedaban en los comercios ahora están llegando a las casas y depende de cada ciudadano que acabe en un contenedor para cartón.

Cápsula de café

Devolución en tienda

1. Diseño y fabricaciónPoco o nadaUtilizar cápsulas para consumir café supone generar un residuo difícil de gestionar que antes no existía.

2. Recogida residuoPoco o nadaSi bien existe algún proyecto piloto, la escasa recogida se realiza fundamentalmente a través de las tiendas de algunas marcas.

4. Materia primaPoco o nadaNespresso ha empezado a introducir aluminio reciclado en sus cápsulas procedente de otros productos.

3. ReciclajePoco o nadaDe las pocas cápsulas recuperadas, solamente resulta interesante reciclar las de aluminio, pero no las de plástico.

Las cápsulas de café son un ejemplo evidente de cómo el diseño puede complicar la gestión de un residuo. Aunque desde hace un año funciona un proyecto piloto en Valencia para recuperarlas a través del contenedor amarillo, para la mayor parte de los hogares da igual en qué cubo se tire porque no se recicla, por su pequeño tamaño y por la inexistencia de un canal adaptado para procesar este residuo. Así pues, hoy la mayoría de las cápsulas acaban en un vertedero o en una incineradora. Hay alguna marca que las recoge en sus tiendas y ha creado sistemas propios para su tratamiento. Pero los porcentajes son mínimos. Pasada más de una década de la creación de su sistema de recuperación en España, Nespresso asegura que con su red de 1.900 puntos de recogida hoy consigue una tasa de reciclaje del 10%. Y en este caso se trata de las cápsulas de aluminio, las que mejor pueden aprovecharse, cuando en el mercado hay ya muchos otros tipos fabricados en plástico.

El pasado 20 de marzo, entró en vigor la ley autonómica de residuos de las islas baleares, que aparte de introducir nuevas normas para reducir la generación de residuos y aumentar la reutilización y reciclaje, también impone por primera vez restricciones a las cápsulas de café: se supone que a partir de ahora solo se pueden vender las que sean compostables o se puedan reciclar fácilmente. De momento, en el supermercado no ha cambiado nada. “Las primeras inspecciones van a ser más informativas que para levantar expedientes sancionadores”, señala Miquel Colom, jefe del servicio de residuos del Gobierno balear, que lamenta “la falta generalizada de datos fiables sobre residuos”.


Cuando los residuos

son muy pequeños

En una planta de separación, los residuos mezclados entran en un tambor giratorio (tromel) para ser cribados.

Solo los objetos más grandes salen del tambor. Los más pequeños, inferiores a unos 4 cm, caen a través de unos agujeros.

Algunos de esos objetos luego se pueden recuperar (como las chapas de acero, con imanes), pero otros, no.

Un problema para el reciclaje

y para la naturaleza

Las chapas de acero pueden recogerse con imanes y reciclarse (pero no el plástico de su interior).

Por su tamaño y estar rellenas, las cápsulas requieren un proceso especial que no se hace en las plantas actuales.

El proyecto de ley de residuos obliga a que los tapones de plástico estén unidos a las botellas para que no se pierdan en la naturaleza.

Una tapa de yogur es pequeña y está hecha de varios materiales (aluminio, plástico, papel). No se recicla.

Cuando los residuos

son muy pequeños

En una planta de separación, los residuos mezclados entran en un tambor giratorio (tromel) para ser cribados.

Solo los objetos más grandes salen del tambor. Los más pequeños, inferiores a unos 4 cm, caen a través de unos agujeros.

Algunos de esos objetos luego se pueden recuperar (como las chapas de acero, con imanes), pero otros, no.

Un problema para el reciclaje

y para la naturaleza

Las chapas de acero pueden recogerse con imanes y reciclarse (pero no el plástico de su interior).

Por su tamaño y estar rellenas, las cápsulas requieren un proceso especial que no se hace en las plantas actuales.

El proyecto de ley de residuos obliga a que los tapones de plástico estén unidos a las botellas para que no se pierdan en la naturaleza.

Una tapa de yogur es pequeña y está hecha de varios materiales (aluminio, plástico, papel). No se recicla.

Cuando los residuos son muy pequeños

Solo los objetos más grandes salen del tambor. Los más pequeños, inferiores a unos 4 cm, caen a través de unos agujeros.

En una planta de separación, los residuos mezclados entran en un tambor giratorio (tromel) para ser cribados.

Algunos de esos objetos luego se pueden recuperar (como las chapas de acero, con imanes), pero otros, no.

Un problema para el reciclaje

y para la naturaleza

Una tapa de yogur es pequeña y está hecha de varios materiales (aluminio, plástico, papel). No se recicla.

Las chapas de acero pueden recogerse con imanes y reciclarse (pero no el plástico de su interior).

Por su tamaño y estar rellenas, las cápsulas requieren un proceso especial que no se hace en las plantas actuales.

El proyecto de ley de residuos obliga a que los tapones de plástico estén unidos para que no se pierdan en la naturaleza.

Cuando los residuos son muy pequeños

Solo los objetos más grandes salen del tambor. Los más pequeños, inferiores a unos 4 cm, caen a través de unos agujeros.

En una planta de separación, los residuos mezclados entran en un tambor giratorio (tromel) para ser cribados.

Algunos de esos objetos luego se pueden recuperar (como las chapas de acero, con imanes), pero otros, no.

Un problema para el reciclaje y para la naturaleza

Las chapas de acero pueden recogerse con imanes y reciclarse (pero no el plástico de su interior).

Por su tamaño y estar rellenas, las cápsulas requieren un proceso especial que no se hace en las plantas actuales.

El proyecto de ley de residuos obliga a que los tapones de plástico estén unidos a las botellas para que no se pierdan en la naturaleza.

Una tapa de yogur es pequeña y está hecha de varios materiales (aluminio, plástico, papel). No se recicla.

Lata de aluminio

Contenedor amarillo

1. Diseño y fabricaciónAltoComo otros metales, una lata de aluminio es un producto óptimo para seguir un proceso circular.

2. Recogida residuoAltoLa Asociación de Latas de Bebidas asegura que se recupera un 71% de las latas de aluminio.

4. Materia primaMedioSi bien una lata puede incorporar aluminio reciclado de otra lata, no hay datos claros de cuánto se está usando.

3. ReciclajeAltoEl aluminio puede reciclarse una y otra vez sin perder propiedades y con mucho menor impacto que el material virgen.

En España se consumen aproximadamente 8.000 millones de latas de bebidas al año. Antes todas estaban hechas de acero, pero hoy en día más de dos terceras partes son de aluminio. Como otros metales, una lata de aluminio puede reciclarse muy bien y tener muchas vidas, con un impacto considerablemente menor que el material virgen. Según la Asociación de Latas de Bebidas, hoy se recupera un 71% de estos envases. Sin embargo, este porcentaje baja hasta el 52% cuando se incluyen otros productos de aluminio, como envoltorios o barquetas. Para Silvia Ayerbe, de Ecoembes, la explicación está en la eficacia limitada de la tecnología para apartar este metal en las plantas de selección a las que llegan los residuos mezclados (las que no se tiran al contenedor amarillo). Aunque la separación magnética del acero es muy eficiente, no sucede lo mismo con el sistema de corriente de Foucault usado para recuperar aluminio cuando estas se encuentran mezcladas con muchos desechos. Así, como indica Juan Ramón Meléndez, director de la Asociación de Latas de Bebidas, “si se tiran 100 latas en el contenedor amarillo se rescatarán 97 y se perderán 3, pero si se tiran esas 100 al contenedor normal o a una papelera de la calle entonces se recuperarán cerca de 41”.

Aparatos eléctricos

Punto limpio

1. Diseño y fabricaciónPoco o nadaHoy en día muchos aparatos eléctricos y electrónicos son muy difíciles de reparar y contienen una gran mezcla de materiales.

2. Recogida residuoMedioSi bien la recuperación es muy alta para aparatos grandes (una nevera) no ocurre así para otros más pequeños (un reloj).

4. Materia primaMedioPuede haber mucho material reciclado en los metales, pero no así en textil, plástico, gomas…

3. ReciclajeMedioEn la actualidad se consigue reciclar gran parte de los materiales contenidos en estos aparatos, pero hay otras raros y valiosos que se pierden.

Aunque no están incluidos entre los residuos urbanos, otros de los desechos generados en los domicilios de los españoles son los aparatos eléctricos y electrónicos, que van desde una tostadora a un teléfono móvil o un frigorífico. La directora de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER), Alicia García-Franco, asegura que son cerca de 2.000 los productos de este tipo, cada uno con unas características muy distintas. En el caso de la recogida de los residuos, por ejemplo, esta funciona bien con electrodomésticos grandes, como ocurre cuando al comprar una nevera se llevan la antigua. Sin embargo, la recuperación resulta mucho más compleja para productos más pequeños, como un reloj. “La gente no suele llevar un reloj a un punto limpio, no lo ve como un aparato electrónico”, incide García-Franco. Así mismo, una vez triturado el producto, resulta factible recuperar los metales más comunes, e incluso algunas fracciones pequeñas, pero esto se complica cuando en los equipos electrónicos hay materiales más sofisticados, como tierras raras.

En lo que respecta a la incorporación de materiales reciclados, para volver a comenzar el ciclo, la directora de FER asegura que hoy el 76% del acero producido ya pasó por otras vidas, así como el 80% del cobre o el 100% del plomo. Pero las cantidades son mínimas o nulas en otros componentes de plástico, goma, textiles… Con todo, la etapa más decisiva sigue estando al comienzo del círculo, en la fase en que se diseña el producto. Como destaca García-Franco, la nueva legislación incide en promover el ecodiseño para favorecer no solo la reciclabilidad de estos productos, sino también que sea fácil su reparación. Lo contrario de lo que ocurre hoy con muchos aparatos.

Metodología: En la fase de diseño y fabricación, se ha tenido en cuenta si el producto sigue los principios del ecodiseño y la necesidad real de la generación del residuo. En la de recogida, se ha considerado el dato de recuperación dado por el propio gestor de ese residuo (pudiendo haber en ocasiones otras estimaciones a la baja) y los problemas de su vertido en la naturaleza. En la de reciclaje, se ha valorado la calidad del producto resultante del proceso de reciclaje. Finalmente, en el de materia prima, se ha analizado hasta qué punto la materia reciclada resultante es aprovechada para volver a fabricar ese producto. En caso de dudas o datos poco claros, se ha optado por la valoración media.

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Desarrollo del reportaje: Jacob Vicente López.

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