La UEFA es un mundo aparte; un Estado muy peculiar dentro de Europa. Consiguió, hace tres años de la Hacienda Foral de Bizkaia la exención total en el Impuesto de Sociedades y el Impuesto sobre la renta de no residentes, de las rentas obtenidas por la participación en la Eurocopa, ya fuera española o extranjera la persona o la empresa involucrada; el año pasado, en plena pandemia, logró que el Gobierno, presidido por Pedro Sánchez, extendiera a 2021 esa decisión. Pretendió también, según desveló en una comparecencia municipal, el concejal de Desarrollo Económico de Bilbao, Xabier Ochandiano, que sus directivos y quienes abonan grandes cantidades por acudir al evento, tuvieran un tratamiento diferente al del resto de la población, y de los asistentes rasos a la Eurocopa: “Plantearon que no se usaran mascarillas en las zonas vip”, desveló, una decisión que hubiera supuesto transgredir las normas sanitarias que se extienden a toda la población.

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Fue una de las exigencias de la UEFA para mantener la sede bilbaína, pero hubo más. Según Ochandiano, los responsables del fútbol europeo pidieron que se aumentara al 50% el aforo permitido, y sus planteamientos despreciaron la incidencia del Covid-19: “No compartimos que la entrada de público dependa de las condiciones sanitarias”, afirmaron desde la UEFA. El edil bilbaíno desgranó algunas de las respuestas que recibió el consistorio ante los planteamientos sanitarios del Gobierno vasco: “Poned que os comprometéis a meter un 25% de público sin indicadores de salud pública”, les transmitieron desde la sede del máximo organismo europeo. “Sin público no hay sede, da igual la situación de la pandemia. Otros ya han firmado y aseguran el 25%, el 50% y el 100%”, fueron, según el Ayuntamiento, las palabras textuales de sus interlocutores.

Bilbao intentará ahora que la UEFA abone, al menos, los gastos en los que ha incurrido la ciudad por la frustrada organización de la Eurocopa, y que ascienden a 1,3 millones de euros ya desembolsados. Además, en unos días se cuantificará el montante de los contratos firmados y comprometidos que no se van a ejecutar, y por los que el Ayuntamiento deberá pagar las correspondientes indemnizaciones, que los servicios jurídicos estudian para reclamar a la UEFA. También se cuantificará, “el daño reputacional que ha sufrido la ciudad”.

En el consistorio calificaron de “desagradables” las conversaciones que mantuvieron en las últimas semanas con el organismo europeo, y además ven una posible intervención de la Federación Española de Fútbol para modificar la sede española y trasladarla a Sevilla. En principio, porque en la UEFA no quisieron desvelar cuáles eran los condicionantes de las demás sedes: “No os podemos decir cuáles son las condiciones de los demás, pedimos vuestro compromiso de un mínimo del 25% asegurado”, y porque ya hubo insinuaciones en ese sentido: “La UEFA necesita público en la competición, y Sevilla puede ser una buena opción”.

Además, tal como señaló Ochandiano, “el alcalde de Munich no ha garantizado la presencia de público”, y sin embargo, el Allianz Arena sigue siendo una de las sedes de la Eurocopa. Claro que Bilbao no podía jugar, como la capital bávara, con el comodín de la Superliga. El Bayern fue uno de los aliados de Ceferin, el presidente del organismo europeo, a la hora de rechazar la competición privada que intentaba revolucionar el fútbol europeo.

Ahora solo queda por conocer cuáles son las condiciones que ha aceptado la Junta de Andalucía en lo que se refiere a la sede de La Cartuja, y si los vips del estadio sevillano podrán disfrutar del fútbol sin mascarilla.

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