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Francia: Macron cierra los colegios tres semanas y extiende las restricciones de desplazamientos a toda Francia | Sociedad

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha anunciado este miércoles el cierre por tres semanas de los colegios, en un intento de frenar la pandemia de coronavirus que según los expertos sanitarios corre peligro de desbocarse de nuevo, si no lo ha hecho ya. En un discurso formal desde el Elíseo, el mandatario ha informado además de que las restricciones reforzadas y la prohibición de desplazamientos entre regiones que regían ya desde hace casi dos semanas en los 19 departamentos más afectados por la covid-19, incluido París, se extenderán a todo el país a partir de este sábado.

A cambio de estos nuevos “esfuerzos” a una población agotada tras un año de pandemia, Macron ha ofrecido, por primera vez en muchos meses, una ventana de esperanza: si se cumple ahora la nueva “estrategia”, a partir de mayo se podrá empezar a reabrir, con restricciones, espacios culturales y terrazas y trazar, hasta el verano, un “calendario de apertura progresiva” de cafés, bares, restaurantes y gimnasios, todos cerrados, al igual que cines, teatros o museos, desde finales de octubre.

“Si nos mantenemos unidos y solidarios las próximas semanas, si logramos organizarnos las próximas semanas, veremos el fin del túnel (…) pido la movilización de todos este mes de abril donde nos jugamos mucho”, ha dicho Macron en su primer discurso dedicado exclusivamente a la crisis sanitaria desde finales de noviembre.

El cierre de colegios se hará aprovechando las vacaciones de Pascua, para perturbar lo mínimo posible el curso escolar. “La escuela no es negociable, la educación no es negociable”, ha insistido el mandatario, quien hasta ahora se había negado a dar este paso, calificado de “último recurso” en uno de los pocos países que ha mantenido las escuelas abiertas desde septiembre, al igual que España. Según ha explicado, la semana que viene todas las clases se harán a distancia. A partir del 11 de abril, los estudiantes de toda Francia iniciarán dos semanas de vacaciones. El 26 de abril, las guarderías y las escuelas de primaria volverán a abrir. Los alumnos de secundaria seguirán una semana más con cursos a distancia antes de regresar a clase el 3 de mayo, ha explicado Macron, para quien esta “es la solución más adaptada para frenar el virus”.

Además, el presidente ha decidido extender a todo el país las restricciones que pesan ya en 19 departamentos, incluidos París y sus alrededores, desde el 20 de marzo, una especie de confinamiento “híbrido” que limita los movimientos, aunque mucho menos que en los dos confinamientos de 2020.

Desde el 3 de abril y hasta el 2 de mayo, se cerrarán los comercios “no indispensables” —unos 150.000, según el Gobierno— y se prohibirán los desplazamientos interregionales, aunque en vista del fin de semana de Pascua habrá un cierto margen hasta el 5 de abril. Además, los franceses solo podrán alejarse un máximo de 10 kilómetros de su domicilio, aunque sin límite de tiempo ni necesidad de un justificante. Según ha explicado Macron, también se mantendrá el toque de queda desde las 19.00 horas.

La duda sobre hasta dónde iría Macron para frenar la nueva ola de coronavirus planeó hasta el último momento, aunque la progresión —nada positiva— de los datos daba a entender que se requería un ajuste de la estrategia.

Cerca de 100.000 muertes por covid

Francia se aproxima a la barrera psicológica de las 100.000 muertes, mientras sigue sin lograr que bajen otras cifras clave: la tasa de incidencia nacional a siete días es de 377 por cada 100.000 habitantes (712,2 a 14 días; en España, es de 152,25). En departamentos como los de la periferia parisina de Seine-Saint-Denis y Val d’Oise, los más afectados, se disparan incluso hasta 783 y 813, respectivamente. La ocupación de camas en cuidados intensivos está a nivel nacional en el 98,4%, y en algunas zonas ya se ha superado la capacidad inicial de antes de la pandemia. El lunes, Francia superó el pico de la segunda ola en materia de ocupación de camas en UCI —4.974, frente a 4.903 el otoño pasado—. Un día más tarde, la cifra escalaba a 5.072, aunque este miércoles bajó a 2.903.

La presión había ido creciendo en los últimos días para que Macron diera un golpe de timón a pesar de que, hace menos de una semana, afirmaba todavía —y lo volvió a hacer este miércoles— que tenía “razón” cuando decidió no ordenar un nuevo confinamiento a finales de enero, cuando ya muchos expertos alertaban de la situación crítica a partir de marzo. Numerosos responsables médicos advirtieron en los pasados días a través de la prensa de que el país se avecinaba a una “situación de catástrofe” en la que habrá que realizar una “selección de pacientes” ante la falta de camas, extremo que el Gobierno ha negado, a la par que ha prometido ampliar la capacidad de los hospitales.

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