Lewis Hamilton, en su Mercedes este sábado en Montmeló.JAVIER SORIANO / AFP

El día que Lewis Hamilton se ganó el asiento con el que debutó en la Fórmula 1 en 2007, con McLaren, Pedro Martínez de la Rosa fue testimonio de excepción. Por aquel entonces (2006), el español desempeñaba las funciones de piloto de pruebas y desarrollo para la escudería de Woking y aspiraba a hacerse con el volante que finalmente fue a parar a manos del británico. Quince años después de aquel test en Silverstone, donde De la Rosa se dio cuenta de que “tenía un gran problema” al competir con aquel chaval tan especial, Hamilton acumuló este sábado en Montmeló la pole position número cien de su hoja de servicios, y la primera persona que vio nada más quitarse el casco fue, de nuevo, a De la Rosa, que se encargó de entrevistarle para la señal internacional de televisión del campeonato.

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Fue precisamente en 2006 cuando Michael Schumacher se adjudicó su polo número 68 (Francia), la última de su palmarés, el más refulgente de la época antes de la estruendosa irrupción del chico de Stevenage. “No me puedo creer que haya sumado cien postes. Quién me hubiera dicho en 2012, cuando me incorporé a Mercedes, que llegaría a esta cifra”, reflexionó el heptacampeón del mundo, que en el Circuito (15.00, Movistar Fórmula 1 y Dazn) volverá a medirse en corto con Max Verstappen.

El holandés arrancará justo al lado de Hamilton después de que entre la mejor vuelta de ambos hubiera menos de media décima de diferencia. El tercero, Valtteri Bottas, solo fue una décima más lento que su vecino de taller, un parpadeo que viene a confirmar la igualdad que hay en la zona caliente de las tablas de tiempo, donde Red Bull ha sabido recortar parte del margen que hasta ahora tenían a su favor las Flechas de Plata, teñidas de negro desde el curso pasado. Carlos Sainz, por su parte, saldrá el sexto, mientras que Fernando Alonso consiguió meterse en la tercera criba de la cronometrada (Q3) por primera vez desde que regresó al Mundial, y saldrá el décimo.

En un escenario que refleja mejor que ningún otro los puntos fuertes y las debilidades de los monoplazas, la gresca parece servida entre los referentes de Mercedes y Red Bull, enfrascados en un duelo a puñetazos; ahora gana Hamilton (Bahréin y Portimão), y ahora lo hace Verstappen (Imola). El circuito de Barcelona, por lo demás, es un templo para ambos si tenemos en cuenta que Hamilton acumula seis triunfos y que Verstappen se estrenó aquí (2016), en aquella primera experiencia con la marca del búfalo rojo, que le promocionó directamente desde Toro Rosso con el campeonato en marcha.

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