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“Hay un cambio físico, pero el talento siempre tendrá sitio” | Deportes

Una época maravillosa. Desde 1992 a 2004. El Deportivo, un histórico pero siempre modesto club fundado en 1906 y con fama de equipo ascensor, se transformó en el Súper Dépor. En ese momento comenzó a competir, de igual a igual, contra los más grandes del fútbol español y europeo. Perdió una Liga al fallar un penalti en el último minuto del último partido (93-94), pero se levantó para ganar la Copa del año siguiente. Cinco años después se cobró la Liga pendiente, en 2000, interpretó en 2002 la hazaña del Centenariazo en el Bernabéu y disputó las semifinales de la Champions contra el Oporto en 2003. A punto de cumplirse 21 años de aquel 19 de mayo de 2000 en el que los blanquiazules, entrenados por Irureta, conquistaron el título de Liga, el club coruñés sobrevive en Segunda B y jugará la temporada próxima en la que será la tercera categoría del fútbol español.

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Fran González (Carreira, A Coruña, 51 años) y Juan Carlos Valerón (Arguineguín, Gran Canaria, 45) formaron parte de aquel inolvidable equipo y ahora han regresado al club de sus vidas como técnicos para intentar ser partícipes directos de una resurrección que se aventura complicada. El primero solo conoció como futbolista los colores blanquiazules, 18 años, y ejerce ahora como director de la cantera; el segundo, 13 años en Riazor, comienza a entender la carrera de entrenador como responsable del Fabril, el equipo filial.

Vicente del Bosque. Hemos querido venir a vuestra casa para conocer desde el punto de vista de dos leyendas del deportivismo cómo se ha podido llegar a la situación en la que ahora se encuentra el club. Pero antes me gustaría saber qué opinión tenéis sobre algo tan actual como el título de Liga. Hacía muchos años que no estaba tan apretado.

Fran. Ya era hora. Parecía que siempre eran el Barcelona y el Real Madrid y esta situación de ahora es muy buena para el fútbol español.

Valerón. En nuestra Liga cada día hay más igualdad.

Fran: “Se tomaron decisiones erróneas y el Dépor ahora está como está”

D. B. Vayamos al Deportivo. ¿Cómo un club tan importante ha llegado a este declive?

F. Es complicado que una ciudad como A Coruña puede mantener un club en la élite durante mucho tiempo. Ha habido un tema económico que ha pesado muchísimo y a partir de ahí llegó todo lo demás. Se tomaron decisiones que no fueron las correctas. Nadie se podía imaginar, a mí me parecía imposible, que el equipo pudiera descender a Segunda B, pero ha sucedido y ahora solo falta remar en una dirección para que podamos disfrutar otra vez de un Deportivo en Primera.

V. Desde fuera muchas cosas se te escapan. Se condicionó mucho el futuro del club a nivel económico. Hay que pensar en el presente.

Valerón: “En una situación económica dura hay que apostar por gente de la casa”

D. B. Ahora que estáis dentro. ¿Veis, tenéis soluciones? El equipo ha estado a punto de perder dos categorías y ahora lucha por mantener la que tiene, aunque la temporada próxima se llame de otra manera.

F. Hay que ir con calma. Asentar unas buenas bases y que los niños del futuro sean los que coloquen al Dépor donde se merece.

V. Cuando los clubes se ven en situaciones económicas duras lo normal es apostar por la gente de casa. Hay que hacer un proyecto basado en la cantera.

D. B. La cantera fue mi mejor etapa. Eso sí, es imprescindible tener un plan.

F. Se trata de poner en marcha una idea para todos los equipos de la cantera, pero no puede ser una idea cerrada. Depende de los niños que se encuentren. No existen dos generaciones iguales. Queremos marcar un camino a seguir, una metodología.

V. Estamos muy ilusionados. Con Fran al frente de la cantera, lo que el club quiere es instaurar una idea de juego. Tengo claro que el fútbol es de los futbolistas. Lo más importante es captar talento. Y tener en cuenta que, además de ser buenos jugadores, sean buenos profesionales.

D. B. Que estéis ahora aquí significa que el club ha pensado que el plan lo diseñéis vosotros.

F. Ahora mismo tenemos una gran competencia con otros clubes. Puedes estar trabajando tres o cuatro años con los niños y vienen otros clubes de Primera y se los llevan. Eso hace dificilísimo el trabajo.

D. B. Tú, Fran, tienes un hijo en el Barcelona que se fue con 12 años… ¿Estás contento de su evolución?

F. Fue una decisión dura que se fuera para allá. Nos obligó a toda la familia a desplazarnos a Barcelona. El año que viene va a ser jugador del primer equipo. Estamos muy ilusionados. Y él más.

D. B. La afición nunca ha dado la espalda al equipo.

F. Esta temporada hemos tenido 20.000 socios. Lo más importante ahora es no hacer comparaciones con el pasado. Se mete al equipo demasiada presión y eso hace mucho daño. Hay que ir con calma.

D. B. Pero también es importante que todos sepan y recuerden que existió un Súper Dépor que tuvo dos etapas gloriosas, una con Arsenio, otra con Irureta.

F. Yo suelo hablar solo de una etapa. Y no porque estuviera aquí los 18 años seguidos. Comprendo que la gente lo divida en dos, pero en la etapa de transición, entre una y otra, el Deportivo quedaba tercero, cuarto, quinto… Salvo un año o dos, que fueron duros y difíciles porque hubo demasiados fichajes que venían de todos lados y se perdió un poco la identidad, los demás años si no ganábamos algo, siempre estábamos ahí.

D. B. Eso es precisamente lo que se os valora y por lo que fuisteis el Súper Dépor. No solo porque ganarais una Liga y dos Copas, sino porque erais un rival muy difícil de ganar.

F. La primera generación que perdió la Liga del penalti tuvo una influencia directa en la segunda que ganó la Liga. Había jugadores que podían estar ya al final de su carrera, pero fue el germen de la siguiente. En el 92, vivimos cómo al equipo se le denominaba Súper Dépor tras una remontada al Real Madrid en Riazor en la que se pasó de 0-2 a 3-2. Ese fue el partido de referencia, cuando pegamos el salto y comenzamos a competir con los grandes. Esos mismos jugadores, más o menos, perdimos en el 94 la Liga y luego nos tomamos la venganza con la Copa del diluvio en el Bernabéu contra el Valencia. A partir de ahí, el club comenzó a regenerar el equipo. Se abrió el mercado a gente de todos los lados y llegó ese periodo que yo llamo difícil. Por último, se volvió a fichar jugadores nacionales, volvimos a estar arriba y llegó la Liga.

V. Y al año siguiente de ganar la Liga es cuando llego yo, que venía de descender a Segunda con el Atlético. Llego con Capdevilla y Molina…

F. Ahí es cuando se forma una gran plantilla. Con 16 o 17 internacionales. Mirabas al banquillo y decías: ¡qué equipazo tenemos! Se hacían cambios y el equipo respondía igual. Jugamos la Champions a un gran nivel y llegamos hasta las semifinales.

D. B. Esas son las plantillas más difíciles de gestionar por un entrenador, cuando tienes tantos buenos no sabes a quién elegir, si la tienes más jerarquizada es más sencillo.

F. Irureta la gestionaba bien… (sonrisas)

D. B. Es imposible hablar con vosotros y no hablar de Arsenio o Irureta que para mí han sido dos caballeros en todos los sentidos. Uno empieza la obra y el otro la acaba con el Centenariazo en el Bernabéu en la que ya estabais los dos en ese partido en el Bernabéu contra el Real Madrid…

F. ¿Y no sé quién entrenaba al Real Madrid esa noche…? [Carcajada generalizada, ya que era Del Bosque].

D. B. Tú, Fran, te fuiste del club en 2005 y tú, Valerón, te quedaste hasta 2013 y viviste una etapa con peores resultados en la que llegaron los problemas en el club.

V. Sí, descendemos en 2011 y volvemos a subir al año siguiente. En esa última etapa es cuando comenzamos a tener problemas económicos y a pelear por no descender. Fueron años complicados… y hasta aquí.

Del Bosque: “Los vestuarios no han cambiado, aunque tengamos añoranza”

D. B. A veces hablamos del fútbol y añoramos el pasado. Pensamos que era mejor, que aquellos vestuarios eran más auténticos, menos profesionalizados, y nos convertimos un poco en románticos, pero mi opinión es que los vestuarios no cambian mucho con el paso del tiempo.

F. Yo soy de los románticos. Sí creo que ha habido muchos cambios. Antes era muy difícil que se cambiase de equipo, ahora no hay ningún problema. Se ha globalizado todo.

V. Yo también. Jugué en Las Palmas, en dos etapas, en el Atlético y en el Deportivo, pero tras tantos años aquí se creó un vínculo que se me quedó dentro.

D. B. Bueno, Fran, tú también estuviste fuera de tu club de toda la vida. El Deportivo te vendió al Real Madrid y luego tuvo que pagar por recuperarte.

F. Pero yo no me fui nunca. Algo hubo, pero no me fui. No llegué a salir… Sí, sí. Así fue.

D. B. En las tendencias futbolísticas tan pronto predomina la técnica, como el físico. Con jugadores de un gran físico como Mbappé o Haaland, puede pasar que estemos ante un presente con un fútbol más físico que el que vosotros jugasteis y yo participaba como entrenador.

F. El fútbol ha evolucionado muchísimo y ahora los jugadores, además de ser técnicos y habilidosos, tienen un físico impresionante detrás. Esos dos ejemplos son los mejores. Marcan goles increíbles por su técnica, pero es importante a la velocidad que lo hacen. El fútbol está pegando un cambio, pero el jugador talentoso va a tener siempre un sitio.

V. Y, además de la técnica, el dominio del espacio. Resolver las situaciones del juego con la calidad. La técnica es la que permite que las organizaciones tácticas funcionen y puedas romper a la vez las organizaciones de los otros equipos. Es importante tener jugadores que sepan romper las estructuras rivales.

D. B. Por ejemplo, Fran ha estado dos años trabajando con el Manchester City, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención?

F. Estuve con los sub-18 y coincidí con Sancho y Foden, que eran los jugadores más representativos de aquel momento. En las pruebas físicas, en agilidad, habilidad, velocidad y resistencia estaban entre los tres mejores. Para llegar a la élite tienes que tener esos cuatro valores. Mi trabajo consistía en ayudar en la formación de esos jugadores. Disfruté muchísimo. Y ahora cuando los veo jugar me siento partícipe de su evolución. Además, por supuesto, estaba en contacto con Guardiola. Mi vocación está más con los niños. Por eso ahora, en el Deportivo, también estoy disfrutando mucho.

D. B. Lo mismo que a Fran le ha tirado más la gestión, parece que Valerón tiene más vocación de entrenador.

V. Hasta que no dejé de jugar no comencé a buscar mi espacio y saber realmente qué es lo que me gustaría hacer. Quería ser entrenador, pero había que ver si se me daba bien… Me quedé en el futbol base de Las Palmas, luego estuve con el filial. Cuando jugaba mi satisfacción más grande era ver que la gente disfrutaba con lo que hacía en el campo.

D. B. ¿Tenéis el sueño de dar la vuelta a este Deportivo y volver a verle jugar en Primera con un Riazor lleno, uno como director de la cantera y otro como entrenador?

F. Tengo el sueño de ver un Deportivo en Primera con 14 o 15 jugadores de la cantera. Pero nos va a costar mucho, mucho. No será fácil. Aquí hay un tema económico que pesa mucho… Se ha mejorado con la gestión del anterior presidente [se refiere a Tino Fernández] y ahora con Abanca, pero el tema deportivo pasa por ascender cuanto antes.

D. B. Ahora de la escuela canaria ha surgido Pedri. Aunque ya no sé si realmente existen las escuelas como se entendían antes: la canaria, la del norte, la andaluza, la vasca…

V. Yo sí sigo viendo diferencias. Después de mí y antes de Pedri hay que hablar de Silva, el jugador más importante y que ha superado a todos los demás. El caso de Pedri ilusiona por su juventud y por lo que está ya haciendo en el Barcelona. Puede aportar muchísimas cosas en un futuro en nuestro fútbol.

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