Un atraco a mano armada con rehenes en una joyería del distrito de Salamanca de Madrid ha dejado este martes dos heridos leves, uno de ellos un empleado que ha recibido un tiro en el abdomen y, el otro, un policía al que han alcanzado en la cabeza las esquirlas del disparo, han informado a este diario fuentes policiales. El suceso se ha producido a primera hora de la tarde en L’Ermitage, un establecimiento de lujo ubicado en el número 25 de la calle de Ayala. El atracador ha sido ya arrestado. La Policía sigue a primera hora de la tarde dentro de la joyería tomando muestras, con la manzana acordonada, aunque están dejando pasar a algunos vecinos.

El hombre ha irrumpido en el local armado sobre las dos de la tarde, momento en el que se encontraban dentro el dueño del local y un trabajador. La policía ha acudido muy rápido y el atracador ha disparado a uno de los rehenes. Ambas víctimas se encuentran estables y sus heridas son leves, informan a Efe fuentes sanitarias.

El trabajador tiene 45 años, ha detallado a Europa Press una portavoz de la Jefatura Superior de la Policía de Madrid. Ha sido trasladado al hospital Gregorio Marañón por los sanitarios del Samur-Protección Civil en una ambulancia, tras ser atendido en el lugar, ha precisado una portavoz de Emergencias Madrid. Su estado no es grave.

La calle de Ayala de Madrid, donde está situada la joyería atracada, acordonada por la Policía.Luis De Vega Hernández

Por su parte, el agente ha sido golpeado por la vaina de la bala en la cara, aunque su estado es leve. Ha sido evacuado a la clínica Nuestra Señora de América. La Policía Nacional intenta averiguar si el ladrón actuó en solitario o con más personas.

Mónica dependienta de una óptica cercana a la joyería asegura que todos en su tienda se han escondido cuando han empezado a oír disparos y han visto a gente correr: “pensábamos que era un loco que quería llamar la atención por las elecciones”, dice. “Se han escuchado como varios petardos y ruido como de tubo de escape. Gente corriendo de inmediato al grito de ¡tiros, tiros¡”, explica Sara, de 47 años dependienta de una camisería de la acera de enfrente. Varias personas se han tenido que refugiar en su comercio. “Lo de los tiros ha sido horrible “, explica a través del teléfono en una llamada para tranquilizar a familiares. Los presentes hablan de un herido de bala en el estómago.

Otra testigo, María Luisa, estaba en una reunión en el número 27 de la calle de Ayala, pared con pared con la joyería, cuando ha empezado a oír una “discusión muy fuerte”. Se ha asomado y ha podido ver cómo un agente ha apartado a un viandante que estaba en medio del tiroteo.

Con información de Patricia Peiró y Luis de Vega.

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