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Ganar un Oscar, eso que a lo largo de su vida han logrado un puñado de privilegiados, debe suponer una sensación singular. Y, si se está nominado, no llevárselo también debe implicar una decepción única, sobre todo después de semanas e incluso meses de estar inmerso en algo así como una campaña electoral, una lucha codo a codo con los compañeros. Pero ganadores y nominados tienen un importante premio de consolación. Este año, como viene siendo habitual desde hace ya casi dos décadas, muchos de ellos se harán con una bolsa de regalos valorada en unos 205.000 dólares, más de 170.000 euros.

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Varias marcas de moda, belleza, viajes… se unen cada año para ofrecer a los nominados de las categorías más mediáticas (Dirección y Actor y Actriz, tanto principales como de reparto) un puñado de regalos que, juntos, tienen un valor fastuoso. Quien organiza todo es una empresa angelina llamada Distinctive Assets y “especializada en mercadotecnia y en posicionamiento de imagen de marca en la industria del entretenimiento y más allá”, según reza su página web. Son las marcas que ofrecen los regalos las que asumen el coste de cada uno de los presentes.

Está claro que consiguen su objetivo, porque cada año el valor de esa cesta de regalos da la vuelta al mundo. Este año, Viola Davis, Glenn Close, Anthony Hopkins o Gary Oldman se llevarán a su casa, ganen o no, un paquete que este año tiene menos viajes, dada la situación por el coronavirus, pero más productos centrados en salud y bienestar. Por ejemplo, hay mascarillas, infusiones saludables o suplementos alimenticios, además de sesiones con un entrenador personal y de acupuntura, según Forbes. También hay bolsas de tela, camisetas, zapatillas de deporte, cargadores inalámbricos, gafas de sol…

Los hambrientos están de suerte. Además de agua, tés, anacardos tostados, galletas de chocolate, miel de Nueva Zelanda, whisky, tequila y vodka en botellas recubiertas de oro de 23 quilates, el paquete trae una especie de libro o guía con varios códigos QR por la que las estrellas pueden pedir a domicilio la comida que más les apetezca preparada por restaurantes locales. En lo no material, tienen incluido un servicio de asesoría de un fondo de inversión o una cirugía plástica, cuenta El independiente.

Pese a estar en un momento complicado para las estancias en otro lugar que no sea el propio hogar, entre los regalos hay una estancia de cuatro noches en un balneario llamado Golden Spa y considerado uno de los mejores del mundo. En él se podrán hacer tratamientos personalizados. Además, también hay un regalo de tres noches en el faro Pater Noster, en la isla sueca de Hamneskär, según Moda. Pero quienes quieran quedarse en casa también tendrán bombas de baño para aromatizar y decorar sus bañeras, aceites íntimos, exfoliantes y cremas, juegos de mesa, velas, pijamas y pantalones de chándal de una marca sostenible, además de materiales de construcción de alta calidad, en concreto piedra, que podrán utilizar para renovar sus casas (en este caso, solo los que la tengan en Nueva York).

Otros regalos sorprendentes son una obra de arte digital —de hecho, un vale para poder hacerse con la que deseen— o un martillo proporcionado por la organización por los derechos de los animales PETA que sirve para rescatar a mascotas que han quedado abandonadas y atrapadas en los coches de sus dueños, además de un GPS para mascotas.

Este año el valor del paquete, que lleva repartiéndose 19 años, ha disminuido un poco, porque en 2020 llegó a rozar 300.000 dólares, unos 245.000 euros, en parte porque entonces se incluía un valioso crucero por la Antártida y sendas estancias en Kauai (Hawái) y en Italia. Este año, la presencia de la pandemia también se ha notado. Además, en el año 2016 la empresa tuvo un enfrentamiento con la Academia de Hollywood porque a la institución no terminaba de gustarle este batiburrillo de presentes de todo tipo y creía que era publicidad negativa para los premios, por lo que la empresa ahora especifica que no tiene nada que ver con los galardones oficiales y que su regalo no se entrega en plena gala, para que la impoluta marca Oscar no se manche ni siquiera por un viaje un faro en Suecia.

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