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Inmigración: Un millar de personas llegan a nado a Ceuta en plena escalada de tensión diplomática con Marruecos | España

Un millar de marroquíes sin documentación, de los cuales se calcula que 300 son menores, han llegado a nado este lunes a Ceuta desde la ciudad vecina de Fnideq, de 77.000 habitantes, antigua Castillejos, según informó la Delegación del Gobierno. La llegada se produjo sin que las autoridades marroquíes opusieran ninguna resistencia y tras varias semanas en que Marruecos ha decidido tensar la cuerda diplomática con Madrid. El desencuentro se produjo después de que los servicios de inteligencia marroquíes descubriesen el pasado abril que el secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, fue acogido con una identidad falsa en un hospital de Logroño aquejado de Covid-19. La diplomacia marroquí deploró ese acto, advirtió de que tomaba nota y amenazó al Gobierno español con sacar las consecuencias.

El pasado 26 de abril, tras la acogida del Ghali en España, ya llegaron a Ceuta 120 jóvenes nadando. Esta vez, la cifra se ha visto ampliamente superada. “Estamos desbordados”, señaló una fuente de la ciudad autónoma. “En la nave donde acogemos a los emigrantes irregulares [y donde deben cumplir cuarentena] había el domingo unas 70 personas. Este lunes al mediodía ya eran 180. No sé qué vamos a hacer con el resto ni dónde los vamos a meter”.

Un vecino de Fnideq informó a este diario de que la pasividad de la policía marroquí era total. En las redes sociales circularon vídeos donde se veía a la gente que salía nadando sin que nadie se lo impidiera. La citada fuente de la ciudad autónoma precisaba: “La policía marroquí está dejando que los emigrantes se acerquen hasta la playa más próxima a Ceuta. Con lo cual, llegan enseguida aquí”. La ausencia de vigilancia en las playas marroquíes contrasta en un país donde existe un riguroso control policial a la entrada y salida de cientos de municipios, entre ellos Fnideq.

La llegada masiva plantea un problema para España pero despeja otro problema de gran envergadura para las autoridades marroquíes, ya que la zona de Castillejos se está viendo gravemente afectada por el desempleo después de que Rabat emprendiera acciones contra el contrabando y tras el cierre de fronteras que se produjo en marzo de 2020 a causa de la pandemia. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, indicó este lunes que no le consta que la llegada de emigrantes se deba a que Rabat intente presionar así a las autoridades españolas.

El goteo de llegadas comenzó a las tres de la madrugada del lunes. Y no cesó en todo el día. Entraban tanto por las playa del Tarajal, como por el área de Benzú.

El auge de llegadas registrado este lunes recuerda al del pasado 26 de abril. Aquel día, más de 128 personas, según datos de Cruz Roja, llegaron a Ceuta a través de la playa cercana a Fnideq. Durante dos días de temporal, se lanzaron al mar ante la total inacción de las autoridades al otro lado de la frontera. Un vecino de la localidad marroquí que siguió muy de cerca la huida de decenas de jóvenes en abril relataba a este diario con la condición del anonimato: “No es que nuestros policías colaborasen. Yo los conozco a todos y sé que no harían eso. Lo que pasó es que ese fin de semana no había ni un solo policía vigilando las playas. Todo el mundo se dio cuenta”.

Al menos dos personas murieron durante la emigración masiva de ese día. Entonces, las negociaciones entre el Ministerio de Interior y Rabat permitieron detener la entrada de personas en Ceuta con el despliegue de fuerzas marroquíes en la costa y habilitaron la rápida devolución de unos 110 jóvenes pese al férreo cierre fronterizo. Solo 30 menores de edad permanecieron acogidos en la ciudad autónoma.

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Los sucesos de abril supusieron un primer golpe en la mesa por parte de Marruecos, molesto por la llegada a Logroño el pasado 18 de abril del líder del Frente Polisario para ser tratado por covid en España. El hecho de que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconociera en diciembre la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ha llevado a Marruecos a presionar a España, a Alemania y a la Unión Europea en general para que siga los mismos pasos que Trump. Hasta el momento, la respuesta de la UE ha sido unánime y emplaza a las dos partes en conflicto a llegar a un acuerdo mutuamente aceptado y en el seno de la ONU.

Guardia Civil y Cruz Roja atiende a los marroquíes en Ceuta, este lunes.Joaquín Sánchez

A principios de este mes, un comunicado del Ministerio de Exteriores marroquí achacaba a España la “inacción” de su Justicia al permitir la entrada de Ghali y afeaba a Madrid haber actuado “a la espalda de un socio y vecino”. La diplomacia marroquí reconoció que la acogida de Ghali era una “decisión soberana de España”, pero advirtió de que sacaría “todas las consecuencias”. Los nueve partidos marroquíes con representación parlamentaria acusaron al Gobierno español en un escrito conjunto de mantener una actitud “inaceptable y abiertamente provocadora”.

La emigración masiva desde Fnideq supone un alivio para las autoridades marroquíes, en una zona donde se han registrado varias manifestaciones en los últimos meses, con cientos de mujeres que reclamaban alternativas económicas para el cierre de las fronteras con Ceuta y Melilla.

Cientos de familias en ciudades cercanas a la frontera como Fnideq –junto a Ceuta– o Beni Enzar, Barrio Chino y Farhana –junto a Melilla– dependían de las relaciones transfronterizas, que llevan más de un año suspendidas desde el cierre de los pasos oficiales en marzo de 2020 debido a la pandemia. Solo en Melilla, unos 35.000 trabajadores transfronterizos cruzaban cada día la frontera. Empleadas domésticas, trabajadores cualificados y empleados en el sector servicios que quedaron al otro lado del paso perdieron su trabajo y, en muchos casos, viven de los sueldos que aún reciben por parte de sus empleadores a través de servicios de envío de dinero certificado.

También se ha puesto fin definitivo al llamado porteo o comercio atípico, una forma de contrabando con la que Rabat deseaba acabar y que empleaba a miles de personas, muchos llegados desde ciudades del interior de Marruecos, como Fez o Casablanca. En Fnideq, restaurantes y tiendas se vieron obligados a echar el cierre. Decenas de familias de porteadoras abandonaron la ciudad para regresar a sus pueblos de origen, en las montañas del Atlas.

Espigón de Benzú, en la frontera de Marruecos con Ceuta, la pasada madrugada. Junto a la puerta trasera del coche, un guardia civil acompaña a un nadador.
Espigón de Benzú, en la frontera de Marruecos con Ceuta, la pasada madrugada. Junto a la puerta trasera del coche, un guardia civil acompaña a un nadador.«Joaquin Sanchez «»Quino»»»

En febrero, cientos de habitantes de Fnideq salieron a las calles hasta cuatro viernes consecutivos para reclamar la apertura de fronteras con España. Las autoridades arrestaron a varios jóvenes la primera semana. Pero eso no impidió que al siguiente viernes miles de vecinos, en gran parte mujeres, volviesen a manifestarse con gritos de: “¡Qué vergüenza! Habéis matado a Fnideq”, “El pueblo quiere abrir la frontera”, “Libertad para los detenidos”. La policía optó entonces por permitir las concentraciones de protestas, mientras que la justicia liberaba a los presos y las autoridades repartían vales de comida por valor de 30 euros. Pero las manifestaciones siguieron. “No queremos limosnas”, coreaban.

Mientras Marruecos trabaja en la reactivación económica del norte del país, la población de la región languidece ante el cierre de la frontera, lo que ha provocado un constante goteo de llegadas a Ceuta y Melilla a través del mar desde que comenzó la pandemia y que se ha intensificado desde finales de 2020. No se había visto, sin embargo, este tipo de entradas masivas a nado, como si se hubiera abierto una autopista en el mar.

Finalmente, en marzo llegaron unos 300 contratos temporales para antiguas porteadoras dispuestas a trabajar en la industria textil de Tánger. Pero la situación está lejos de solucionarse en Fnideq. Las familias piden algo tan sencillo y complicado de encontrar como un puesto de trabajo. Mientras, la villa vuelve a situarse en el punto de mira de las relaciones diplomáticas entre Rabat y Madrid.

Aumento de llegadas también en el Estrecho

La entrada en Ceuta coincide con un incremento en la llegada de migrantes en patera en aguas del Estrecho y del mar de Alborán, después de meses con una baja actividad. En apenas ocho horas, las que van desde las siete de la mañana de este martes a las tres de la tarde, Salvamento Marítimo ha rescatado a 46 inmigrantes, una mujer entre ellos, en un goteo constante que comenzó al alba en las inmediaciones de la zona sur de Tarifa. Se trata de una cifra superior a los 33 migrantes rescatados en Cádiz entre el 8 y el 28 de abril, según fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz.

Los rescatados viajaban a bordo de 13 embarcaciones de pequeña eslora: hinchables tipo juguete, kayaks y una piragua. Una veintena de los recién llegados son subsaharianos y el resto, de origen magrebí. Salvo tres personas que han llegado a Fuengirola (Málaga) y que han sido trasladadas a la capital malagueña, la mayoría, que ha arribado a las costas de Cádiz, está siendo trasladada a la bahía de Algeciras, donde opera desde la crisis migratoria de 2018 un centro de atención temporal de extranjeros (CATE), confirman desde la Subdelegación del Gobierno de Cádiz. Fuentes de Salvamento Marítimo explican que este ritmo de rescates es “mucho” más que el que estaban registrando en los últimos tiempos. “Estamos notando un incremento tanto en el Estrecho como el mar de Alborán”, ha explicado Manuel Capa, rescatista y delegado de CGT del comité de empresa de Salvamento Marítimo. Capa ha lamentado que este incremento de llegadas se ha comenzado a producir después de que Fomento haya reducido los refuerzos de personal que tenían en los barcos de rescate, informa Jesús A. Cañas.

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