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Junts alarga la parálisis en Cataluña con un nuevo bloqueo a la investidura de Aragonès | Cataluña

Los llamamientos de última hora para acordar un nuevo Gobierno para Cataluña han sido en balde y el candidato de ERC a presidir la Generalitat, Pere Aragonès, ha salido derrotado del Parlament por segunda vez en solo cuatro días. La mayoría parlamentaria del independentismo no ha sido capaz de acordar la investidura de Aragonès y Junts per Catalunya, el partido de Carles Puigdemont, ha vuelto a bloquear su acceso a la presidencia de la Generalitat. La votación de este martes se ha saldado con 42 votos a favor (ERC y CUP), 32 abstenciones (Junts) y 61 votos en contra, que llegan de socialistas, comunes, Vox, el PP y Ciudadanos. “No entiendo que haya motivos suficientes para que hoy no haya una investidura”, ha dicho Aragonès antes de la votación.

El debate de esta mañana en el Parlament ha arrancado con el conocimiento por parte de todos que las negociaciones para formar gobierno en Cataluña estaban bloqueadas. Con todo, el independentismo ha intentado lanzar mensajes en el sentido de que el acuerdo no solo es posible, sino que llegará, seguro, antes de que expiren los dos meses que quedan de plazo antes de tener que convocar unas nuevas elecciones.

Hay que hacerlo con Junts pese a todas las dificultades. Ese ha sido el mensaje de fondo del segundo discurso de investidura que Pere Aragonès (ERC) ha dado en el Parlament de Cataluña. Eso sí, el coordinador nacional de ERC ha dicho que no aceptará “tutelas” en un Govern que quiere centrado en la recuperación social.

Aragonès ha reivindicado la coordinación del independentismo para lograr el objetivo de la república catalana y ha aceptado que el llamado Consell de la República, la entidad privada que Puigdemont pilota desde Bruselas, tenga un papel en ese diseño de la hoja de ruta. “Esa coordinación solo será posible si reconoce todos los espacios, pero también si pone en valor el liderazgo de las instituciones de Cataluña”, ha dicho Aragonès. Para el republicano, el Parlament, el Govern y la figura del presidente catalán “tienen una responsabilidad indelegable e insustituible”. El equilibrio entre todo, ha continuado, requiere de “flexibilidad y generosidad”, pero “sin sustituciones ni tutelas”. Aragonès, pues, quiere tener el control de la estrategia del Govern pese a saber que tendrá que coordinarse con sus socios de Junts y la CUP cuando consiga apoyos para la investidura.

Desde la bancada de Junts se han escuchado con atención las palabras de Aragonès, después de las quejas del pasado viernes ante las pocas menciones a su proyecto. El republicano esta vez les ha interpelado en varias ocasiones. Respecto al Ejecutivo ha dicho: “Estamos obligados a hacerlo con Junts. Porque hay más que nos une que nos separa. Porque hemos hecho mucho camino juntos y todavía nos queda por recorrer”, ha asegurado el presidenciable de ERC.

La falta del apoyo explícito de Junts a la investidura obliga como mínimo a una tercera votación, que deberá tener lugar antes de dos meses. De no conseguir el acuerdo en este plazo de tiempo, Cataluña se vería abocada a una repetición electoral en unos comicios que se celebrarían en julio. Todos los actores implicados en el acuerdo aseguran que esto no ocurrirá, pero Junts sigue pidiendo tiempo para cerrar el pacto de gobernabilidad.

Una de las quejas centrales de Junts de los últimos días ha sido la falta de concreción respecto a qué tiene que hacer el independentismo si fracasa la mesa de diálogo –”negociación dificilísima”- con el Gobierno central. Aragonès no ha querido entrar en esos detalles, pero sí ha recordado que la unilateralidad está aparcada pero no descartada. “No dejemos de trabajar conjuntamente sobre cómo articular respuestas en el caso de que no nos salgamos con la nuestra, que en lugar de dar un paso atrás, demos dos adelante”, ha asegurado, tras mencionar en varias ocasiones los triunfos y errores del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017.

El líder de ERC también ha recordado algunas de las bases de su programa de Govern, como la universalización de las guarderías; un plan de choque de 700 millones de euros para los 100 primeros días de Gobierno y orientado a frenar el desempleo juvenil o la decisión de crear una consejería propia de emergencia climática. Aragonès ha insistido en la necesidad de un “nuevo contrato social” en donde se garanticen no solo los derechos básicos, sino también que se logren mínimos en el acceso a internet y se facilite el acceso a los productos de higiene femenina.

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