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La alta empleabilidad dispara la demanda para estudiar Matemáticas

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En apenas un lustro las solicitudes para cursar esta carrera se han triplicado.Por cada aspirante que entra hay dos que se quedan fuera

Un Asistido a Un Congreso Internacional de Matemáticas en Valencia.JOSÉ CUÉLLAR
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A comienzos del siglo XXI, varias facultades de Matemáticas estuvieron a punto de echar el cierre por el escaso tirón que tenían sus estudios. Para entrar en este curso, por ejemplo, en el doble grado en Matemáticas y Física de la Universidad Complutense de Madrid se ha exigido un 13,85 sobre 14.

Según los datos del Sistema Integrado de Información Universitaria del Ministerio de Universidades, Los alumnos preinscritos en primera opción han pasado de los 2.750 que había en 2015/2016 y 8.275 en 2021/2022.

La demanda de carreras de Humanidades y Ciencias Sociales apenas ha subido en este tiempo, y tampoco lo han hecho las ingenierías, pero, a cambio, se han disparado las solicitudes para las Ciencias, especialmente para Medicina (ha crecido un 67%), Enfermería (y el 107%), Física y Química (y el 53%) o Informática (y el 43%).

En Matemáticas, los grados ofertados por las universidades han pasado de 40 a 54 en los últimos seis años y las plazas disponibles se han incrementado un 27%.Por cada aspirante que entra hay dos que se quedan fuera.

En el ‘Libro Blanco de las Matemáticas’, coordinado por la Real Sociedad Matemática Españolase atribuye este ‘boom’ a «la alta empleabilidad de los graduados» ya «las Expectativas de especialización ligadas a la ciencia de datos» los que estudiaron esta carrera era de sólo el 3,7%.

Herramientas estadisticas

«En los últimos 15 años ha habido un cambio muy importante en el mundo de la empresa: cada vez se usan más herramientas matemáticas y estadísticas para tomar decisiones, hacer predicciones y automatizar procesos a casi todo tipo de empresas. Eso tiene significado que la demanda laboral de graduados en Matemáticas es altísima, y ​​en general se ofrecen altos salarios», explica Xavier Ros-Otón, Catedrático de Matemáticas e Informática en la Universidad de Barcelona e investigador Icrea, además de ser el joven matemático more citado de su edad en todo el mundo.

Ros-Otón, que tiene muchos compañeros de carrera trabajando en Google y Facebook o en empresas de consultoría estratégica, admitió que el perfil del estudiante se ha transformado completamente: «Antes la imagen que se tenía era que los graduados eran profesores de Secundaria les gustaban y se le daban bien las Matemáticas, lo cual es probable que su elección fuera una ingeniería.

Ese cambio ha provocado un segundo efecto: que las chicas ya no optan tanto como en los 80 y los 90 por estudiar esta materia. a partir de 2007 la situación comenzó a cambiar. Fue ahí cuando empezó la famosa brücha de género de las Stem. Justo antes de la crisis económica, la demanda comenzó a acelerarse en los chicos y se estancó en las chicas.

«El cambio de perfil ha hecho que la proporción de chicas cambie también, y ahora mismo la proporción de chicas es cercana a la que hay en las ingenierías», indica Ros-Otón. Actualmente, apenas el 36% de las matriculadas en este grado son mujeres.

«Cuando yo estudié la carrera, éramos igual número de chicos que de chicas en clase», recuerda fernando blasco, Catedrático de Matemáticas de la Universidad Politécnica de Madrid, primer curso de matemáticas en el campus, con una demanda de 3.500 alumnos para 45 plazas.

Tasas de Rendimiento

Blasco, Presidente de la Comisión de Divulgación de la Real Sociedad Matemática Española, cree que un cambio similar con las chicas se ha producido con la carrera de Informatica.En ambos casos, señala a la falta de referencias femeninas ya un perfil distinto de los empleos Y eso a pesar de que en Matemáticas tienen mejores tasas de rendimiento y evaluación y dejan menos los estudios.

El elevado aumento de la demanda ha provocado otros dos problemas. . «Los que dan class de Matemáticas en los institutos ya no son matemáticos. Son economistas, químicos, arquitectos o ingenieros», afirma Blasco.

El segundo problema es que, «al pedir una nota de Selectividad tan alta, se quedan fuera muchos jóvenes que estarían interesados ​​​​en estudiar esta carrera pero que no pueden hacerla por falta de plazas», añade Ros-Otón. «Es el caso», concretamente Blasco, «de los alumnos que suelen participar en las Olimpiadas de Matemáticas y son muy buenos en esta materia. Como en otras asignaturas no son tan excelentes, se quedan fuera, porque para tener una nota de un 13,8 necesitan ser prácticamente perfecto y sacar 10 en todo, no sólo en Matemáticas».

“Sin embargo, de momento no se está haciendo nada al respecto, ya que estos cambios rápidos son muy difíciles para las universidades”, añade.

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