Epic Games, creadora de videojuegos como el Fortnite, se ha convertido en la última pesadilla de Apple. La firma —crítica con las altas comisiones que la compañía de la manzana cobra de los usuarios de aplicaciones como la suya en la App Store— decidió realizar los cobros por su cuenta, y Apple la eliminó de su tienda digital. Epic presentó una demanda y el juicio está pendiente de sentencia. Miles de desarrolladores de aplicaciones y la propia Apple contienen la respiración ante el veredicto, que puede cambiar el jugoso reparto de ingresos.

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No hay una fecha para la sentencia, pero tres semanas de juicio después, todo está ya en manos de Yvonne González Rogers, la jueza del distrito de Oakland (California) que lleva el caso de Epic contra Apple. El dictamen responderá varias preguntas trascendentales: ¿es legal que Apple cobre altas comisiones a los desarrolladores de aplicaciones por usar la App Store y les impida usar sus propios sistemas de cobro? ¿Existe un mercado competitivo, o se aprovecha de su posición dominante? Las respuestas pueden alterar el actual reparto del pastel, muy lucrativo para el fabricante del iPhone, pero también para Google, con prácticas similares en su tienda Google Play.

Apple cobra el 30% de comisión por cada pago que realizan los usuarios que entran en las aplicaciones a través de la App Store. Lleva siendo así desde su apertura en 2008, un síntoma, para la magistrada, de que no existe competencia para atraer a los desarrolladores de aplicaciones. “Si hubiera competencia real, ese porcentaje se movería y no es así”, afirmó. Según Bloomberg, la defensa de Apple le dio la vuelta al argumento y alegó que el gigante tecnológico no ha subido las comisiones pese a haber mejorado la calidad de su dispositivo en ese tiempo.

Epic Games es la empresa que se ha rebelado con mayor fiereza contra estas tarifas: según El Washington Post pagó 237 millones de dólares (unos 195 millones de euros) en comisiones a Apple entre enero de 2017 y octubre de 2020. Su batalla judicial ha obligado incluso al consejero delegado de Apple, Tim Cook, a bajar a la arena como testigo. Su defensa se basó en que el mercado no acaba en la firma de Cupertino. Según su tesis, los desarrolladores pueden elegir otro teléfono inteligente o incluso, en el caso del creador del Fortnite, utilizar dispositivos como las consolas Xbox, PlayStation o un ordenador para llegar a los jugadores, por lo que no son rehenes de sus comisiones.

El caso de Epic Games contra Apple no solo concierne a ambas compañías: los desarrolladores de aplicaciones y Google aguardan su resultado con intereses opuestos, dado que Epic Games también ha demandado por el mismo motivo a Google.

Mientras tanto, en medio de la controversia, y tal vez debido a ella, Apple tuvo un gesto con los desarrolladores que menos ingresan. El pasado noviembre rebajó las comisiones del 30% al 15% a todos aquellos negocios que generan menos de un millón de dólares.

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