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LA VIDA ES UNA PLAYA: las restricciones de viaje y el clima invernal conducen a la temporada de primavera más tranquila en las playas de Valencia

Ésta ha sido la temporada de primavera menos ‘playera’ que se recuerde en Valencia.

En Gandia, capital del distrito de La Safor en el sur de la provincia, la bandera verde que permite a los bañistas entrar al mar se ha izado apenas nueve veces entre el 13 de marzo y hoy (22 de abril).

En comparación, la bandera roja que prohíbe bañarse o la amarilla que autoriza la natación pero con precaución han ondeado en la playa de Gandia en 16 ocasiones cada una durante ese período.

Las razones de las restricciones incluyen fuertes corrientes y malas condiciones climáticas, mientras que las inusualmente bajas temperaturas del mar han llevado solo a los más valientes y decididos a aventurarse en las olas, cuando se les permite.

Mientras tanto, las restricciones por COVID y el clima frío han dejado la arena más vacía de lo habitual, en lo que ha sido el comienzo de primavera más invernal de los últimos años.

Los termómetros promediaron entre cinco y ocho grados menos de lo habitual para esta época del año, mientras que la lluvia ha sido un visitante frecuente, lo que hace que las mangas largas y los paraguas sean más comunes que los pantalones cortos y las camisetas.

Los socorristas de Gandia revelan que sus servicios aún no han sido requeridos, mientras que a estas alturas en los últimos años -salvo 2020, cuando la playa se cerró debido a la pandemia- ya habían realizado varias operaciones de rescate en el mar.

Playa de Gandia al anochecer

Para agravar la situación fueron las atípicas vacaciones de Semana Santa de este año, con la región de Valencia bajo bloqueo perimetral.

Esto ha impedido la llegada de grandes multitudes de otras partes de España, principalmente Madrid, que suelen salir corriendo durante el fin de semana festivo y abarrotar las playas de la costa valenciana tanto como durante la temporada alta de verano.

La playa de Gandia es la primera de la Comunidad Valenciana en poner en marcha sus servicios anuales de verano, que incluyen socorristas de guardia y todas las instalaciones necesarias para recibir a los visitantes, que se extenderán de forma ininterrumpida hasta finales de septiembre.

Sin embargo, se espera que la situación se revierta por completo cuando el calor finalmente comience y el estado de alarma nacional que impide los viajes nacionales se elimine el 9 de mayo.

La otra cara de la moneda es la agricultura y el medio ambiente, que se han beneficiado de las temperaturas más bajas y las lluvias más persistentes.

Después de un febrero anormalmente cálido, la primavera más fría ha impedido que los cultivos florezcan demasiado pronto, eliminando la amenaza de que los cambios climáticos repentinos los echen a perder antes de la temporada.

Mientras tanto, las áreas afectadas por la sequía han acogido las mayores precipitaciones, con los embalses ahora abastecidos listos para los meses de verano y los temores anuales sobre el suministro de agua dulce casi olvidados.

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