TUCKING IN: Cristina

Si pensabas que comían cosas raras en Andalucía, prueba Madrid.

Una colorida mezcla de vísceras, tripas y despojos se exhibió durante una visita a la capital este mes.

Un plato de caracoles, con chorizo, terminó siendo decididamente común junto con un plato de orejas de cerdo (oreja) y tripas de oveja (zarajos) en el histórico restaurante Los Caracoles, en el distrito de La Latina.

Los zarajos, típicos de Cuenca, vienen en un pincho de madera y se asan a la ligera.

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ODD: orejas de cerdo

“Hay que comerlos despacio y saborearlos”, explicó la maestra local Cristina Herrera, de 31 años (en la foto).

Mientras tanto, salió una ración de ‘entresijos’ con una ronda de cervezas en un restaurante cerca de Alonso Martínez.

Un plato muy inusual, que recuerda a las setas silvestres, pero un poco más masticable, resulta ser el ‘mesenterio’ de cordero o, como se define en inglés, el ‘trozo de peritoneo que une parte del intestino delgado a la pared posterior del abdomen’.

Otra tapa inusual son las gallinejas, o tripas, que son los intestinos de un cochinillo.

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EXTRAÑO: intestinos de cordero

Las especialidades son particularmente populares durante el festival anual de San Isidro de la ciudad que terminó la semana pasada.

Rara vez se encuentran en el centro, excepto en la época de la feria, y es más probable que se consuman en los suburbios de la clase trabajadora, incluidos Carabanchel y Vallecas.

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