Lo que no ves en una mujer cuando la conoces es su vida, miras sus rasgos, actitud, maneras de expresarse, pero su hogar no. ¿Qué nos hace pensar que la conocemos? sencillo, realmente no concretamos una idea correcta porque no nos interesa el hogar de una mujer, en realidad no es de nuestra incumbencia. 

Ahora bien, si ves a tu alrededor, piensa en las personas que son más cercanas a ti ¿viste violencia alguna vez? la respuesta es más que personal, sin embargo, todos siendo conscientes o no alguna vez hemos visto violencia a nuestro alrededor. No solo dirigida a una mujer, también a hombres, ancianos y niños. 

Cada hogar cuenta una historia distinta, que permite ver el reflejo de una sociedad marchita, o que florece con el tiempo. La cual se permite acariciar a lo largo de los años o simplemente permite que siga siendo golpeada, en la sociedad se encuentran los grandes problemas que aquejan día a día a cada uno de sus habitantes. 

Lo que no ves en una mujer, su sociedad

La mujer por mucho tiempo ha sido desplazada de muchos méritos. Sin conseguir una respuesta exacta del porqué le ha sido tan difícil posicionarse en los puestos en los que ella decide y merece estar. 

Realmente, el mundo ha estado constantemente envuelto en una lucha de poder. Si puedes, tienes más control, al tener más control decides lo que quieres hacer en los demás. Así es el resumen de la ruleta rusa que juegan todos con razones muy personales.

La mujer no se queda atrás, el poder la ha sumergido tanto que intenta eliminarla y borrarla de todo lo que para ella representa libertad. Por ello constantemente es desplazada de su propia sociedad, al hacerla invisible no puede decidir, hacer o implementar cosas nuevas con su propia vida y existencia. 

La violencia contra la mujer es lo que no ves en una mujer, representa uno de los tres pilares fundamentales del sistema de relaciones de poder entre los géneros y, en tal sentido, tiene una funcionalidad históricamente bien definida en la estructura del sistema en su conjunto, cuyos otros dos componentes son la desigualdad y la discriminación. 

La desigualdad no muere, evoluciona

La desigualdad es un hecho político y por tanto una condición creada, que expresa la asimetría de poder entre los géneros. No tiene bases naturales, aun cuando se haya pretendido durante siglos sostener tal punto de vista.

Esta desigualdad, se expresa en patrones de comportamiento discriminatorios, que colocan a la mujer discriminada en posición inferior, mediante la existencia de pautas de identidad y comportamiento de innumerables tipos que consagran la discriminación y ésta significando la asimetría: exclusión, invisibilización, negación, explotación, sometimiento, subordinación, etc. 

Y es la violencia, el pilar que cumple el rol más importante para preservar este orden de desigualdad, ya que funciona como la válvula de seguridad de la discriminación. La violencia mantiene de manera generalmente inconsciente el patrón funcional de la relación: dominación/subordinación.

El patriarcado es un sistema que organiza las relaciones entre los seres humanos, sobre la base de una concepción del poder y de los modos cómo se distribuye, ejerce y preserva históricamente ese poder, basado principalmente en la apropiación, dominio y control sobre otras personas, colectivos, organizaciones, etc.

La violencia, lo que no ves en una mujer

Formalmente se citan diversas definiciones valiosas y acertadas. Vale la pena citar dos de las más calificadas y reconocidas institucionalmente:

“Cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como privado”. Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la Mujer, Convención de Belém do Pará, OEA, 1994. 

“Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada”. Declaración sobre la eliminación de la Violencia contra la Mujer. ONU, 1993.

Lo que no ves en una mujer, es lo que mayormente le aqueja, lo que la destruye. Lleva a que no esté feliz ni conforme con lo que lleva viviendo desde hace mucho o poco tiempo. Quizá no sea tan mencionado este tema. Pero es importante tenerlo en cuenta, para que las generaciones futuras no sufran de este mal. Así es menos probable que se repitan patrones que promueven un tipo de violencia contra cualquier mujer o persona. 

Algunos países y la mujer

A pesar que algunas organizaciones a nivel mundial se han enfocado en mantener muy presente la seguridad a la mujer. Reconocer que existe problemas de violencia hacia ella que deben ser atacados, que deben arrancarse estos sucesos de raíz, para así tener mejores posibilidades de seguridad hacía cada una de las mujeres. 

No es posible realmente que no exista violencia en el mundo, es una utopía triste pensar en que así será, por ejemplo, países como Rusia no tienen leyes que le permitan defender los derechos de las mujeres. Constantemente las mujeres en ese país realizan campañas para que sean tomadas en cuenta ante esas situaciones. Sin embargo, no se han logrado avances que ratifiquen un apoyo real. 

Alrededor de un 90% de mujeres mueren en manos de la violencia doméstica, esta es una cifra bastante alarmante. Nada más en el año 2019 murieron alrededor de 15.000 mujeres por violencia dentro de sus hogares. La policía prefiere no intervenir en estos asuntos, ya que la mayoría de mujeres que han intentado ayudar, ya están muertas, hecho que es bastante lamentable. 

Actualmente, se colocan todos los esfuerzos, para que sea abolido este mal de la sociedad. Realizando campañas de concientización, para que se logren por fin conseguir leyes más justas ante este hecho. Lo importante no es lo que se logró, es lo que se está logrando, gracias al aporte de nuevos paradigmas. De toda la luz que se ha implementado en medio del caos surgen nuevas formas de ver el mundo en bienestar de todos.

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