Los 1,5 millones de personas menores de 60 años con una primera dosis de la vacuna de AstraZeneca contra la covid-19 recibirán, en principio, una segunda inyección de Pfizer, aunque el Ministerio de Sanidad abre la puerta a que los propios interesados puedan decidir el segundo pinchazo. Son las conclusiones de una larga reunión de la Comisión de Salud Pública, tras conocer los resultados del estudio CombivacS del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), que muestra una buena respuesta inmune con esta combinación de fármacos.

Por el momento, se ha impuesto el criterio del Ministerio de Sanidad, que, a la luz del estudio, proponía una segunda dosis de Pfizer, frente a la negativa de algunas comunidades, como Madrid o Andalucía, que se han posicionado en contra. Defienden que se mantenga la pauta completa de AstraZeneca, tal y como ha recomendado la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y 17 sociedades científico-médicas españolas.

Con la decisión de este martes, “todas las personas recibirán su segunda dosis en los próximos días y el ritmo de vacunación seguirá siendo muy ágil dado el gran número de vacunas que están llegando estas semanas a nuestro país”, ha informado el ministerio en una nota.

En la reunión se ha planteado la posibilidad de que aquellas personas que no deseen ponerse Pfizer de segunda dosis y, “dadas las circunstancias extraordinarias”, puedan recibir AstraZeneca. Esta cuestión, asegura Sanidad, se seguirá debatiendo en Comisión de Salud Pública.

La decisión de la segunda dosis estaba pendiente desde el pasado 7 de abril, cuando Sanidad decidió suspender la vacunación con AstraZeneca a menores de 60 años por efectos secundarios muy infrecuentes, pero potencialmente mortales: unos trombos que afectaban más (aunque siguen siendo casos muy aislados) a personas más jóvenes.

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Desde entonces, la vacuna anglo-sueca se ha destinado a los sexagenarios, pero había quedado paralizada en los menores de esta edad. Afectaba a 1,5 millones de trabajadores esenciales (profesores, policías, militares, personal de emergencias) que habían recibido la primera dosis. Cuando se estaba cumpliendo el plazo para la segunda, de 12 semanas, la Comisión de Salud Pública decidió aplazar la decisión otras cuatro semanas, a la espera del estudio del Carlos III.

Los resultados del ensayo han sido estudiados por la Ponencia de Vacunas, un equipo independiente de técnicos que asesora al Gobierno y las comunidades. Hicieron una valoración de los tres escenarios posibles, con pros y contras: uno era repetir una segunda dosis de AstraZeneca, tal y como había recomendado la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés). El segundo era repetir con AstraZeneca solo entre personas de entre 40 y 60 años y con Pfizer para los menores de esta edad. Esta posibilidad se abre porque el beneficio del fármaco anglo-sueco en los menores de 40 años no supera claramente sus beneficios: en ese grupo de edad, el riesgo de enfermar gravemente es prácticamente igual de pequeño que el de sufrir un efecto grave con la vacuna. Y la tercera opción, la elegida, era administrar la segunda dosis de Pfizer a todos, tal y como habían decidido otros países como Alemania o Francia.

España prefirió esperar a su propio estudio, que muestra una alta respuesta inmune y efectos adversos leves similares a los que se producen con una doble dosis de AstraZeneca. Este ensayo es de Fase II, no se puede conocer con él la efectividad a la hora de frenar la infección. Tampoco si hay probabilidad de eventos muy infrecuentes como los trombos. Esto es algo que no puede determinar ningún estudio, es necesario comprobarlo en su aplicación real, con el sistema de farmacovigilancia, ya que hay que vacunar a millones de personas para detectarlo.

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