El secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, hospitalizado en Logroño por coronavirus.Sergio R Moreno / GTRES

El Ministerio de Exteriores de Marruecos ha convocado este sábado al embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, según confirmaron a este diario fuentes autorizadas del Gobierno marroquí. Rabat ha pedido “aclaraciones” al diplomático español sobre la autorización concedida por Madrid para que el secretario general del Frente Polisario, Brahim Gali, de 73 años, viaje desde los campos de refugiados de Tinduf a Logroño para ser tratado de la covid-19 en un hospital de la capital riojana.

Las autoridades de Rabat han expresado al embajador español su “exasperación” por lo que consideran una conducta “desleal”, según fuentes diplomáticas marroquíes. La noticia fue difundida por el sitio digital marroquí Le360 y confirmada a EL PAÍS por fuentes oficiales marroquíes.

Fuentes del Ministerio español de Asuntos Exteriores han restado hierro a la convocatoria asegurando que, después de que el Gobierno español confirmara el traslado a España de Gali, “por razones estrictamente humanitarias para que pudiese recibir asistencia sanitaria”, un director general del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí “se interesó por conocer más detalles y, para ello, solicitó una reunión con nuestro embajador en Rabat, con el que mantuvo un encuentro en el que abordaron el asunto”. Las mismas fuentes agregaron que “el desarrollo de la reunión se produjo dentro de la normalidad de las relaciones diplomáticas que mantienen los dos países”.

La jefa de la diplomacia española, Arancha González Laya, declaró este viernes en rueda de prensa que la hospitalización del presidente de la RASD (República Árabe Saharaui Democrática) y secretario general del Frente Polisario “no impide, ni perturba, para nada” la relación con Marruecos. Laya calificó al país vecino de “socio privilegiado en lo económico, en lo político, en lo migratorio, en lo empresarial y en la lucha contra el cambio climático”.

Sin embargo, fuentes autorizadas del Ministerio de Exteriores marroquí indicaron a este diario que el hecho de que el Gobierno español acoja “a escondidas” a Gali no es propio de un país “amigo” con quien se tiene “un trato privilegiado”. España y Marruecos están todavía pendientes de celebrar la Reunión de Alto Nivel (RAN) prevista para finales del año pasado y que se aplazó sin fecha alegando las restricciones impuestas por la pandemia

La noticia del ingreso de Brahim Gali en Logroño fue publicada el miércoles por África joven, semanario que goza de un excelente acceso a las fuentes del poder marroquí. La publicación indicó que Gali fue ingresado de urgencia el 21 de abril bajo la falsa identidad del ciudadano argelino Mohamed Ben Battouche.

Todo apunta a que son los propios servicios de espionaje marroquí quienes han conseguido acceder a una información que intentaron llevar con el máximo sigilo tanto el Frente Polisario, como su principal aliado, el Gobierno de Argelia, y el propio Gobierno español. Tras publicarse la noticia, el consejero de la presidencia de la RASD, Bachir Mustafá Sayed, negó que Gali hubiera abandonado Argelia donde, según afirmó, se recuperaba de una infección por coronavirus.

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