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Más de 200 personas han muerto cruzando el Mediterráneo este año

Mientras se ha producido esta semana la última tragedia de personas desaparecidas en el mar cuando intentaban cruzar a España, se ha puesto de manifiesto que entre los meses de enero y julio han muerto o desaparecido más de 200 personas en naufragios que intentaban llegar a las costas de España. Valencia, Murcia o Baleares a través de la llamada ruta de Argelia.

De las 287 personas contabilizadas por el Centro para la Identificación de Migrantes Desaparecidos (Cipimd), solo 82 llegaron a tierra. La entidad ha contabilizado 24 naufragios en siete meses, en precarias embarcaciones que transportaban entre 14 y 18 personas.

El resto está oficialmente desaparecido, pero eso es un eufemismo. “A veces el mar devuelve los cuerpos, pero si no hay cuerpo no se pueden dar por muertos”, explica María José Colsa, presidenta de Cipimd, el grupo que colabora con Salvamento Marítimo y la Guardia Civil para identificar a las víctimas.

El Cipimd cuenta con delegados en las tres grandes rutas migratorias por mar: Canarias, la ruta del Mar de Alborán y la ruta de Argelia. Están en contacto con las familias o con los propios migrantes a través de un número de teléfono y en muchos casos, como el del barco hundido recientemente entre Alicante y Murcia del que se han rescatado ocho cadáveres (dos de ellos niños), son los primeros en sonar la alarma a la Guardia Civil. “Cuando han pasado 72 horas o más, las familias nos llaman para explicar que su ser querido se fue en un bote para saber si ya llegó a la costa”, explica.

Cuando un barco naufraga, intentan reconstruir el paso con información de las familias, que llaman o rellenan un formulario de búsqueda en la web de la entidad. Allí se les pide que describan las características físicas de la persona, la ropa que llevaba puesta en el momento de salir o algún elemento diferenciador “así tratamos de saber si los cadáveres recuperados les corresponden o no”, dice Colsa. La tarea, en demasiadas ocasiones, es “que el cuerpo no sea enterrado bajo una serie de trámites preliminares, al menos para nombrarlos y que sean enterrados en su país, cerca de la familia”, explica.

El Cipimd colabora con las autoridades españolas en tareas de identificación, y emite rápidamente toda la información a la Guardia Civil o Policía Nacional, tanto de identificaciones como de posibles naufragios que un migrante o familiar les comunica a través del móvil. “Hay quien se sube a una lancha y le deja nuestro número a la familia para que pregunte si hemos llegado bien”, dice Colsa. Los datos oficiales de llegada recogidos por el Ministerio del Interior muestran que la ruta argelina ha disminuido ligeramente, y que el año pasado se rescataron unas 77 embarcaciones con más de 800 personas a bordo.

Porque la realidad, a pesar de todas las muertes y desapariciones en el mar, es que no hay un número, ni del Gobierno ni de ningún otro organismo, al que las familias puedan llamar para saber qué ha sido de su ser querido que partió en un barco precario. a España. Solo existe la de esta entidad y otras ONG.

“Antes llamaban directamente a los ayuntamientos de Murcia o Alicante, pero como es habitual no les pudieron decir nada, incluso intentaron moverse y poner una denuncia por la desaparición, pero sin éxito”, explica Colsa. «Tratamos de llamar a los familiares cuando las personas han llegado a salvo o cuando tenemos que identificar los cuerpos».

La ruta argelina es la menos importante de las tres grandes rutas marítimas que se utilizan para los viajes en canoa o embarcación pequeña, y en la práctica, la gran mayoría de embarcaciones son interceptadas por las autoridades del país magrebí incluso antes de partir. Posteriormente, hay otra gran parte (según estimaciones de las entidades y de Salvamento Marítimo) que se hunden o dejan de avanzar a unas pocas millas de la costa. Los más pequeños acaban desembarcando en una cala alicantina o en una playa balear en un recorrido de más de 600 km donde no suelen navegar barcos mercantes que puedan avistarlos.

Colsa explica que este año las llegadas han disminuido ligeramente, según ella, por el mal tiempo y el refuerzo del control fronterizo argelino. El domingo 25 dieron la alerta del naufragio de una embarcación con unos 15 ocupantes. Este martes ha sido rescatado del mar el octavo cuerpo y, de momento, solo se ha encontrado un superviviente, un joven de 21 años que llevaba varios días aferrado a los restos de lo que quedaba de la embarcación, y que fue rescató. «Estos horrores son constantes en todas las rutas», dice ella.

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