El segundo ataque anti-musulmán ocurrió la semana pasada en la localidad de Cabezo de Torres, Murcia, cuando una mezquita resultó dañada en el último ataque anti-musulmán el miércoles por la noche.

Un marroquí fue brutalmente ejecutado en el sureste de España el mes pasado.

La mezquita no abrió hasta 2018, pero en el ataque del miércoles pasado se cubrió de pintura en aerosol con las expresiones “Negar el Islam”, “Parar la invasión” y “La soberanía de España no es negociable”.

Los vándalos también dejaron una cabeza de cerdo frente a la mezquita con un cuchillo sobresaliendo.

En la Región de Murcia, se encuentra dentro de las mayores ciudades musulmanas de España y la última de una secuencia de asaltos xenófobos contra inmigrantes.

Los vándalos también dejaron una cabeza de cerdo en frente de la mezquita con un cuchillo sobresaliendo.

En junio, Younes Bilal, un inmigrante marroquí, recibió un tiro a bocajarro mientras se encontraba sentado y tomando café con un amigo. El delantero era un veterano español que disparó y disparó en un café tras insultar a Bilal y a otros con insultos racistas.

Hace una semana, también fue agredido un empleado marroquí de una empresa local, presuntamente un compañero que luego fue despedido por el ataque.

El hecho fue presuntamente provocado por un jefe que le ha dicho a su colega español que “este moro es preferible que tú” y se refirió a Koutaibi.

Las palabras fastidiaron al hombre, y empezó a golpear a Kutibi con una barra de hierro, fracturando su cráneo y cayendo en coma. Su familia insistió en que fue un ataque racista en tanto que todavía se encontraba en estado crítico.

Ha habido otros asaltos racistas contra inmigrantes y inmuebles religiosos en la región y el gobierno central de España almacena silencio sobre los asaltos en curso.

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