Algunas cuestiones del futuro inmediato del Real Madrid se encuentran congeladas sine die, pero otras estaban claras hace tiempo. La renovación de Luka Modric, de 35 años, era una de ellas. Este martes, el club anunció la prolongación por una campaña más del contrato del croata, al que se le aplica la rebaja del 10% del sueldo para la temporada que ha finalizado y la siguiente. Esta era una medida que la entidad pretendía extender a toda la plantilla, como ya hizo en el confinamiento de 2020 a través de un acuerdo con todos (salvo con Gareth Bale), pero el pacto global no ha sido posible y de momento solo lo ejecuta de forma puntual con aquellos jugadores que así lo aceptan.

La continuidad de Modric era un asunto cerrado hace meses, solo a falta de la firma, acto que se ha producido este martes en compañía de Florentino Pérez. El propio presidente blanco había confirmado la ampliación del contrato del balcánico el pasado el pasado abril.

Concluida la ceremonia protocolaria con el croata, la entidad afronta en los próximos días materias más espinosas. Sobre todo, si Zinedine Zidane seguirá en el banquillo y el futuro de Sergio Ramos, cuya vinculación con el Real Madrid acaba en un mes. Lo primero dependerá de una reunión entre el técnico y el máximo mandatario que debería producirse en breve. “Con calma hablaré con el club. No ahora, más adelante”, dijo el francés el pasado sábado tras el partido contra el Villarreal, introduciendo todavía más suspense. Con el capitán, mientras, las negociaciones se encuentran encalladas hace meses y el reloj ya cuenta hacia atrás. Otro que también termina es Lucas Vázquez y las conversaciones han venido evidenciando casi desde el principio la distancia entre ambas partes, como el mismo jugador ha dejado caer en varias ocasiones. Y, aunque sus contratos expiran en 2022, el club también está pendiente de Varane y Nacho.

Con Modric todo resultó más sencillo. El centrocampista, Balón de Oro en 2018, se cansó de pedir que no miraran la edad para juzgar su fútbol. “Lo importante es lo que hace el jugador en el campo, no el pasaporte. Yo me siento bien. Todavía tengo ganas de competir al nivel más alto y trabajo día a día para conseguirlo”, afirmó en marzo tras eliminar al Atalanta en octavos de Champions.

Solo hace siete campañas, en la plenitud de los 28 años, acumuló más participación que en esta (3.721 minutos frente a los 4.061 de entonces). En la recién finiquitada, a cuatro meses de cumplir 36, ha disputado hasta 1.100 minutos más que la anterior (únicamente se perdió tres partidos de Liga y, por descanso, el de Copa en Alcoy), y en sus botas radica una parte importante de los motivos por los que los blancos llegaron hasta la orilla en Liga y Champions pese a la acumulación de lesiones y las deficiencias en la plantilla, especialmente en ataque. Su gol en el descuento el pasado fin de semana al Villarreal, rascando una victoria que ya no valía de nada para el título (el Atlético vencía en Valladolid), simbolizó su empuje y competitividad máxima.

Inicio en el banquillo

Y eso que las primeras curvas del curso las empezó en el banquillo. En el clásico del Camp Nou y en Gladbach, adonde el Madrid acudió con urgencias tras un inicio flojo, Modric fue suplente por detrás de Valverde, que, además, marcó en Barcelona el 0-1. Ya la temporada anterior, Zidane había alternado a ambos por igual hasta el parón por la pandemia, repartiendo los minutos en un intento de ir ejecutando una suave transición.

Sin embargo, tras el confinamiento y esta campaña a partir de la crisis de principios de diciembre, Modric se convirtió en innegociable y el fútbol le dio la razón. El técnico francés hizo hueco a menudo al uruguayo cuando los problemas físicos de este se lo permitieron, pero sin diluir al croata que, mientras gran parte de sus compañeros caían lesionados, él se mantuvo en pie hasta el último minuto; literalmente, como demostró con su tanto ya estéril al Villarreal en un ambiente fúnebre en Valdebebas, conscientes todos de que estaban entregando el título a los rojiblancos.

Ahora el reto de Modric es estirar aún más el motor que cuidó de forma concienzuda durante el confinamiento. Viene de empalmar una temporada con otra, de ser el tercer jugador de campo del equipo con más presencia (tras Casemiro y Benzema) y en breve se marcha con Croacia a la Eurocopa, torneo que luego enlazará con la siguiente campaña en el Madrid.

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