La nueva estrategia comercial lanzada por la Comisión Europea en el mes de febrero establece principios sorprendentes que asistirán a la Unión Europea a lograr sus propósitos de política interior y exterior. La Comisión Económica y Popular Europea (CESE) ha acogido favorablemente esta estrategia comercial como un medio para prosperar el acceso al mercado y crear unas condiciones de competencia equitativas. Además, la modernización de la Organización Mundial del Comercio (OMC) va a ser primordial para ser útil a las generaciones futuras.

El comercio siempre fué el motor del crecimiento y la economía. Desde el estallido de la pandemia, ha cobrado relevancia su papel como medio para garantizar la recuperación de Europa. Sin embargo, la UE debe primero investigar y cuantificar los cambios en el comercio, distinguiendo entre cambios temporales y relacionados con COVID-19, por una parte, y cambios permanentes, por el otro.

El ponente del CESE, Timo Vuori, dijo: “Debemos adoptar un cierto enfoque para mantenernos abiertos y seguros a fin de prosperar la participación de las partes con intereses en la política comercial a medida que evoluciona la narrativa del comercio internacional”. vista Comprobar la política comercial.

El dictamen adoptado en la sesión plenaria de julio es un paso adelante para la estrategia y va a crear nuevas chances para achicar los peligros asociados con el comercio mundial y la economía de la UE.

Mientras que Europa defiende unilateralmente los valores y compromisos comerciales de la UE, es hora de dejar de lado la ingenuidad y adoptar una posición más segura. En situaciones en las que la OMC no puede actuar o cumplir absolutamente sus tareas, la UE debería poder confiar en Pactos de Libre Comercio (ALC) integrales que reflejen los principios de europa y las normas internacionales con economías dominantes y emergentes divididas en el comercio internacional.

Christophe Quarez, coponente del dictamen, dijo: “Todo el trabajo debe posicionarse en el contexto del multilateralismo y la reforma de la OMC.

El CESE está en concordancia en que la modernización de la OMC es una prioridad absoluta, en tanto que desempeña un papel central en el momento de proporcionar una matriz multilateral eficiente para la agenda comercial moderna. Por consiguiente, la UE debe romper los tabúes sociales y climáticos del comercio, reaccionar de forma sostenible a los retos actuales y futuros y hacer reformas ambiciosas en la OMC. Con este fin, los Estados miembros deberían establecer una cooperación estratégica con los primordiales socios comerciales en cuestiones multilaterales prioritarias.

Una política comercial que beneficia a la gente

El CESE acoge con satisfacción la agenda comercial, que responde a ciertas preocupaciones de las partes interesadas planteadas a lo largo de la solicitud pública. Sin embargo, hay una falta de reflexión sobre de qué forma se puede aumentar la participación de la sociedad civil. La Comisión subrayó la necesidad de seguir haciendo un trabajo con la sociedad civil a nivel nacional y europeo para asegurar que las políticas comerciales agreguen valor a nuestra vida diaria.

La sociedad civil debe ser un colega activo en la política comercial, desde la concepción hasta el seguimiento de los instrumentos y pactos comerciales. Para garantizar el papel de las organizaciones de la sociedad civil en este proceso, el CESE solicita el restablecimiento del grupo de expertos sobre el acuerdo de libre comercio, que garantiza una participación profunda y regular sin precedentes e indispensable en cuestiones comerciales específicas. Los contactos significativos con el Parlamento Europeo, particularmente a través del CESE, para solucionar inconvenientes de manera más eficiente ayudarán a hacer más simple las autorizaciones.

Además de esto, es necesario hacer mas fuerte el Grupo Consultivo Nacional (DAG), un pilar de control institucional esencial de los pactos de libre comercio modernos.

La pandemia puso de manifiesto la vulnerabilidad de los trabajadores en el sistema de comercio mundial y las cadenas de suministro. Progresar la sostenibilidad y la resiliencia de las cadenas de valor globales (CGV) es fundamental para una competencia leal.

La UE necesita instrumentos para combatir contra la corrupción y las violaciones de los derechos humanos, ambientales, laborales y sociales, como B. la diligencia debida obligatoria, los nuevos tratados comerciales y los convenios de las ONU sobre derechos humanos y la Organización Internacional del Trabajo sobre trabajo aceptable.

Después de extraer enseñanzas de la crisis de COVID-19, la Unión Europea pidió una mejor comprensión del impacto de las cadenas de valor globales en las personas y las empresas y sus deficiencias. La diversificación es una herramienta para desarrollar la resiliencia con mecanismos de seguimiento correctos y el debido desarrollo para la contratación pública.

El CESE apoya firmemente el papel activo de la UE en el lugar de reglas globales para fomentar un comercio mucho más sostenible y mucho más justo que aporte prosperidad y seguridad no solo a los socios comerciales, sino más bien asimismo al país y a los ciudadanos.

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