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Premios Oscar: Las mustias canciones nominadas al Oscar, castigadas fuera de la ceremonia | Premios Oscar 2021

De las canciones que acompañan a películas serias y oscarizables se espera una cosa: que refuercen la solemnidad de la película y la importancia de su mensaje con una melodía y letra sin gran personalidad, pero tan contundente que le sume al proyecto una nominación adicional a los Oscar. De las canciones que son candidatas a los Oscar se espera otra cosa: que amenicen una gala larga y lastrada por la sucesión de discursos de agradecimiento. Se necesitan cantantes lo más famosos posible, composiciones lo más populares posible, se necesitan aplausos. Esta contradicción, entre canción genérica que ocupa un lugar genérico, y la necesidad de conmover al público con algo, una estrella, un recuerdo, lo que sea, ha sido más evidente que nunca en 2021, año en el que la pandemia ha relegado la emisión de las canciones candidatas al extrarradio de la gala: la alfombra roja.

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Tras un año sin musicales animados (ni de otro tipo) o película de James Bond que aporten un tema pegadizo; un año donde las canciones restantes casi no sonaban durante la película; un año en que se han visto casi todos los títulos en casa en plataformas y por tanto sin esos 40 segundos de música que acompaña a los créditos finales y que uno oye de fondo mientras sale de la sala de cine; tras todo esto, la Academia resolvió emitir las canciones en actuaciones grabadas. Se emitirían antes de su inicio y sin estrellas como Lady Gaga, Barbra Streisand o Madonna, que arrasaron en galas anteriores, sino con Leslie Odom Jr para los fans de Broadway (ganó el Tony por Hamilton) y Laura Pausini para los europeos. Para el estadounidense medio, nada. Había cuatro temas de pop genérico (las de películas tan poco musicales como El juicio de los siete de Chicago, Una noche en Miami, Judas y el mesías negro y La vida por delante) y una rareza, el aplaudido pastiche cómico de Festival de la Canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga. El panorama era árido y la decisión de no interpretarlas en la ceremonia, una confirmación solapada de que la cosa no tenía mejor arreglo.

La resultante sucesión mustia y atonal de canciones sin chispa, intercambiables entre sí, que sonaron en sobrias interpretaciones pregrabadas en el Dolby Theater, fue un duro recordatorio de tantas cosas que funcionaban antes y que ya no son así. Aunque no estuvo exenta de sentido. Lo primero que uno quiere en estos grandes eventos televisivos, sobre todo después de un año como el pasado, es encontrarse a sí mismo, sentir que la ceremonia le habla y verbaliza parte de lo vivido, en el cine o, en este caso, fuera de él. En ese sentido, el número proscrito fue una decisión sensata. Son cinco canciones: una sobre ser visto, dos sobre ser escuchado, una seudoparodia y un himno inopinado. La cultura en 2021.

Leslie Odom Jr., durante su actuación para los Oscar 2021 en el Dolby Theater.A B C

A Leslie Odom Jr., una gran voz entregada a la música para todos los públicos y al cancionero popular estadounidense, le tocó defender el tema favorito del año, Habla ahora, de Una noche en Miami, por la que también estaba nominado a mejor actor secundario. En la versión de la película juega a sonar como el cantante al que interpreta, Sam Cooke: aquí abandonó la actuación, se lució lo que pudo en un vídeo donde se le veía en la oscuridad y bañado en humo, y gritó y susurró y sonrió como quien se sabe estrella en ciernes.

H.E.R. (Grammy a la canción del año 2020 por No puedo respirar) interpretó Luchar por ti, de Judas y el mesías negro, una canción al estilo negro de los años setenta, como la película que acompaña, sobre luchar por alguien o algo. La letra no lo deja claro, es una canción cuyo mensaje político es también una historia de amor.

Celeste, durante su actuación para los Oscar 2021, en el Dolby Theater.
Celeste, durante su actuación para los Oscar 2021, en el Dolby Theater.A B C

La excelente cantante británica Celeste tuvo que lidiar con la peor parte: la canción Oye mi voz, escrita por ella junto con Daniel Pemberton (mañoso compositor de bandas sonoras) para El juicio de los 7 de Chicago, un tema elegíaco sobre la importancia de que cada uno tenga su propia voz. Vale. Celeste tiene la suya y es estupenda, rayana con Billie Holiday en ocasiones, lo cual por poco compensa el hecho de que muchos, quizá la mayoría, estaban descubriendo en ese momento que El juicio de los 7 de Chicago tenía una canción original.

El único tema que se escucha durante la película, y no en los créditos, era Husavik, de Festival de la Canción de Eurovisión: la historia de Fire Saga, una de esas composiciones cómicas que parodian un género (la balada épica y categórica que suele oírse en Eurovisión) a la vez que participan en él. La canción tiene ironía y corazón. La cantan además dos personajes que son aspirantes a músicos de éxito, como en Ha nacido una estrella, Ocho millas O Una vez: un clásico de los Oscar. En esta película son Rachel McAdams y Will Ferrell, y traerlos hubiera sido un agradecido toque de estrellato, dos caras conocidas al fin, pero aquí quien cantó fue una sueca llamada Molly Sandén. Era un acto de justicia (Sandén dobla a McAdams en casi toda la cinta) que por desgracia le robó toda la ironía a la interpretación. Lo que era una canción redonda, algo, por fin, raro entre tanta normatividad quedó reducida a una balada impresionante y, por fortuna para la competencia, al uso. El vídeo, genérico, reforzó el mensaje. El riesgo de dotar de personalidad a la canción quedó desactivado.

Molly Sandén, en su actuación para los Oscar 2021, en el Dolby Theater.
Molly Sandén, en su actuación para los Oscar 2021, en el Dolby Theater.A B C

La que mejor historia tenía era, de lejos, Io Sí, de La vida por delante. Sus autoras son dos mujeres de lo más cercanas: Diane Warren, candidata al Oscar a la mejor canción 12 veces, algunas de ellas por clásicos como No quiero perderme nada de Armaggedon, sin haber ganado jamás uno; y Laura Pausini, cuya emoción por actuar en los Oscar ha sido un tema recurrente en sus redes sociales en los últimos meses. La canción no es perfecta, tan llena de lugares comunes en los acordes y en la letra (”Si me quieres, aquí estoy / Nadie te ve, pero yo sí”). Es verdaderamente la canción que escribiría cualquiera después de ser nominado 12 veces por sus mejores trabajos sin ganar ni una vez. Pero la actuación de Pausini, grabada en un atardecer de Los Ángeles, con Warren al piano, fue un punto álgido y la oportunidad de ver algo no visto en otros vídeos: alguien para quien esa ocasión representaba algo muy importante.

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