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Protección de refugiados | posición

Con motivo del Día Mundial del Refugiado el 20 de junio, mucho más de un centenar de personas asistieron al «espectáculo» en Pamplona.Villar López / EFE

El Día Mundial del Refugiado, que se celebra el 20 de junio, es una ocasión para recordarle a la gente que este término no se refiere a una situación lejana. En 1951, se adoptó la Convención de Ginebra sobre Refugiados, que entrega protección en todo el mundo a los europeos desplazados por la Segunda Guerra Mundial. La convención prohíbe a las personas que han sido perseguidas o que han temido ser perseguidas a su regreso a regresar a su país de origen (Principio No repatriado). Estos refugiados también tienen derecho a vivir libremente en los Estados signatarios de los Convenios de Ginebra. Muchos europeos tienen la posibilidad de favorecerse de esta protección en todo el mundo. Éste no hace mucho tiempo.

Hoy en día, 145 países, incluida España, han firmado la convención. Según el derecho en todo el mundo, todos tienen la obligación de resguardar a quienes llegan a la frontera y escapan de la violencia o la persecución. Estos incluyen casos que huyeron de la guerra (como la guerra en Siria o el ataque en la región del Sahel) o fueron perseguidos por ideología o religión. Asimismo incluye a mujeres y niñas que han sido perseguidas sexualmente, han sufrido mutilación genital femenina, matrimonio forzado o violencia doméstica.

La apatridia merece una atención particular. O sea particularmente grave para los menores, para quienes la falta de nacionalidad les impide ejercer sus derechos escenciales (como ir a la escuela o acceder a la asistencia sanitaria pública). En los últimos años se dieron casos de niños y pequeñas apátridas nacidos a lo largo de la migración de su madre entre su país de origen y Europa. Niño invisible Ningún país reconoce su nacionalidad por el hecho de que no posee acta de nacimiento y no está anotado en un registro (estado o consulado). Estos pequeños asimismo deben estar protegidos por su país de vivienda y gozar del derecho a la ciudadanía de conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño. En caso contrario, estos pequeños van a ser marginados por la ley en el momento en que no logren ejercer ciertamente sus derechos fundamentales.

Nuestro sistema legal no es perfecto. Debido a que la historia de los asilados y apátridas en ocasiones es específica, diferente y en ocasiones compleja, a veces no aborda de manera directa las pretensiones de los asilados y apátridas. Por este motivo, el trabajo de muchas instituciones en España se centra en ayudar a los asilados y proteger sus derechos. Estas estructuras permiten identificar a las personas que tienen la posibilidad de ser elegibles para la protección internacional, tener en consideración las situaciones específicas de esta persona (en ocasiones sensible y muy vulnerable) y ofrecerles una atención dedicada y adaptada. Meritan y precisan el pleno apoyo de la sociedad civil.

El papel de los abogados asimismo es primordial. Habitualmente, para demostrar que un individuo está en su derecho a asilo, se requiere una investigación intensa para evaluar los hechos de la historia concreta. Esta prueba (o la falta de ella) es crucial para elegir si se otorga o no protección internacional. Asimismo es importante garantizar que se hayan establecido todas las salvaguardias para el proceso, en particular para la gente que corren un riesgo especial de buscar protección internacional (inferiores, víctimas de crueldad, etcétera.).

En un caso así, la noticia de la frontera sur y Canarias ocasionó sensación en el momento en que llegó un elevado número de extranjeros, por servirnos de un ejemplo el intermediario. Inmigración a Canarias (2021) y advierte que la falta inicial de solicitudes de asilo para inferiores puede descubrir el riesgo de una protección inadecuada. Esto muestra la necesidad de reconocer la primacía de los menores asilados más que otras consideraciones.

Convocar a la acción, capacitación y sensibilización para detectar refugiados y apátridas, singularmente en la situacion de niños y niñas, y ofrecer la mejor estrategia de incidencia para garantizar sus derechos. Estos casos son como el de la madre que emprendió un viaje peligroso para evitar que su pequeña hija fuera víctima de la mutilación genital femenina. Este es el caso de los pequeños que pueden verse privados de sus derechos básicos porque no tienen la ciudadanía. Este es asimismo la situacion del joven sirio que huyó de la guerra en su país.

La Convención de Ginebra obliga a España a entregarles protección internacional. Los ámbitos público y privado tienen que examinar modelos de cooperación y, si es necesario, crear a fin de que estas personas reciban derechos y apoyos reconocidos a nivel internacional. La calidad de nuestra sociedad civil y el papel de la promoción en ella se miden por la respuesta a estas personas, y han hecho importantes contribuciones a nuestra sociedad.

José © Alberto Navarro Es abogado de derecho público y administrador de la Fundación Professor Ullah.

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