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Prueba de resistencia del banco central | negocio

La sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania).Effie

El banco central fué el verdadero arquitecto de la política económica desde el desenlace de la crisis financiera y se piensa que es capaz de controlar los movimientos de costos al tiempo que promueve el desarrollo económico. Una virtud prácticamente mágica que se favorece de un régimen capaz de las expectativas del mercado. Este enfoque, popular como flexibilización cuantitativa, tiene efectos afines en temporadas de apogeo y caída: enormes compras de deuda soberana, tasas de interés insignificantes y también inyecciones masivas de liquidez para acrecentar los préstamos al campo privado. Esta estrategia se ha manifestado mejor en la pandemia al proporcionar un sinnúmero de liquidez a los países para evitar el colapso de puestos de trabajo y el desgarro de las construcciones corporativas.

En lugar de medidas de estímulo, las autoridades monetarias se han comprometido a controlar los costos, aspecto clave en la oportunidad de una flexibilización cuantitativa (y razonable a los ojos del mercado). El punto es que la inflación ha desaparecido recientemente, invalidando las conjeturas del libro de texto monetarista. En España, como en toda la región del euro, la tasa de inflación ha estado muy por debajo del 2% en cada uno de los últimos ocho años. En USA, aun en la fase prepandémica próxima al pleno empleo, la inflación no alcanzó su propósito.

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Esta situación puede cambiar fundamentalmente, primordialmente por las dudas sobre la evanescencia del repunte de la inflación desde principios del actual año. Gracias a causantes exógenos como la relativa escasez de metales (hasta 26% desde enero), alimentos (15%) y singularmente artículos energéticos (35%), los costes de producción se han disparado. El índice de valor de producción de España fue negativo a fines de 2020, lo que recomienda que la presión está aumentando (el índice de precios de compra industrial del PMI alcanzó un máximo histórico en mayo, el ámbito de servicios aumentó bruscamente).

Los costes internos hoy día no se ven afectados: los modelos energéticos se descuentan y el IPC solamente ha incrementado. Otros indicadores también detallan el encontronazo con limite del aumento de los gastos externos. Por poner un ejemplo, el primordial indicio compuesto de precios al productor (deflactor del PIB) no comenzó con un aumento anual del 1% en el primer trimestre. Los sueldos asimismo están evolucionando según exactamente el mismo modelo sencillo.

Sin embargo, si el choque de gastos externos persiste, la empresa puede traspasarlo a la tasa de venta, ocasionando los precios internos suban en cascada. Este puede ser ahora el caso de Estados Unidos, donde los signos de inflación subyacente son evidentes. En el mes de mayo, el índice de costos al cliente superó el 5% y el campo no energético se aceleró hasta el 4%. Hay escasez de personal en varias áreas del mercado laboral norteamericano.

Otro cambio esencial en la estrategia de flexibilización cuantitativa es su posición de liderazgo en el mercado. Después de todo, la probabilidad juega un papel fundamental en las expectativas de los agentes: si creen que el banco central tiene las herramientas para responder a cualquier desviación importante de la meta, aguardarán una inflación baja. En este sentido, una dependencia excesiva de los recursos financieros reducirá la credibilidad de los objetivos de estabilidad financiera y complicará el control de la inflación en frente de los presentes choques de costes.

Por ende, conforme la restauración se hace más rápido, se hace evidente la necesidad de ajustar la política monetaria. Esta semana, la Reserva Federal anunció que ajustaría sus políticas desde 2023, mientras que otros bancos centrales como Noruega optaron por actuar antes. El Banco Central Europeo todavía está al margen. Pero todo comunica un nuevo modelo de gestión macroeconómica, desde la herejía formada durante la crisis financiera, donde el banco central tuvo un papel protagonista, hasta la reinflación tras el nuevo virus de la corona. La pregunta es si los estados pueden jugar un papel más esencial.

Raymond Torres Es el gerente de Funcas. En Twitter: @RaymondTorres_

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