Jude wanga Escritor, activista Y editor del New Socialist.

Londres-Comentando de deporte, en especial fútbol, ​​poseemos 2 historias de Inglaterra. Hay equipos y después están los apasionados. El contraste entre los 2 equipos ingleses siempre fué grande, pero la situación de este año lo ha llevado a un punto crítico. La convivencia de las dos partes quedó totalmente demostrada el pasado fin de semana durante la final de la Euro 2020 en el estadio de Wembley de Londres.

En otra Inglaterra tendríamos la mala jugada de Gareth Southgate, el pasmante gol de Luke Shaw o si estuvo bien ceder Bukayo Saka. Pero, por el contrario, mencionamos dado que más allá de que Inglaterra jugó un partido complicado en la final contra Italia, varios aficionados siguen practicando la crueldad y el racismo.

Primero, echemos una ojeada al equipo. El equipo del año vigente es más que una compilación de jugadores de diferentes equipos y ligas, que escogen y mezclan a los jugadores mucho más brillantes de los más destacados jugadores, de la misma las generaciones precedentes. Tienen una cohesión que nuestra selección jamás ha visto antes y que les deja conseguir un objetivo que absolutamente nadie mucho más puede: clasificarse para la final de grandes acontecimientos.

Si bien les va bien en el campo, destacan y abordan fundamentos como el apetito infantil o el antirracismo. Entre ellos se encontraba Marcus Rashford, quien durante la pandemia decidió llevar a cabo algo muy sencilla para asegurarse de que los pequeños mucho más pobres del país tuvieran comida, ni siquiera el partido de la oposición luchó contra todo.

Entre ellos se encontraba Jordan Henderson, quien logró campaña por los cordones y brazaletes LGBTQ + y tuvo un animado intercambio con los entusiastas sobre la integración de LGBTQ + en el fútbol. Incluyendo a Tyrone Mings, quien valerosamente vinculó los insultos raciales tras el último juego con los comentarios de la ministra del Interior del Reino Unido, Priti Patel, quien se había negado expresamente a condenar los incidentes de fanáticos que abucheaban a sus players por respaldar la vida de los negros.

Compare eso con las acciones de por lo menos varios de los supuestos seguidores de los equipos: aquellos que abuchean los himnos nacionales de otros países, abuchean las actitudes antirracistas de sus players y exigen que “salgan de la política del fútbol”. exterior”.

La agresión y la ira que se extendieron por todo el país antes y después del juego han existido desde el Brexit e incluso tienen la posibilidad de estarlo antes. Este país tiene una relación malsana con el alcohol y niega la paranoia. Dado que estas 2 cadenas de veneno se encuentren en un deporte que desata conmuevas extremas es una coincidencia lamentable, pero asimismo bastante predecible.

El vandalismo es la gangrena del fútbol inglés. No importa cuánto intente fingir que el pus y los fragancias no se han vuelto poco a poco más inevitables, están ahí: es un recordatorio agudo y deteriorado del lado oscuro del deporte que todos amamos. Tampoco tiene sentido asegurar que no hay conexión entre la crueldad inconsciente y rebelde y la simpatía de los exagerados de derecha. La extrema derecha todavía saquea las comunidades obreras olvidadas, busca soldados voluntarios para su ideología burguesa y se disfraza de nacionalismo burgués.

Para el gobierno o la policía, se consume bastante alcohol a lo largo de todo el objetivo de semana antes del comienzo, lo cual no es sorprendente. Después de pasar la mayor parte de los 18 meses en casa, hay pocas chances para la socialización a enorme escala, y la mayoría de los noctívagos de los domingos son jóvenes y no están preparados para el día. La zona de aficionados oficial podría haberse organizado para los apasionados, pero no es de esta forma.

El resultado: la gente que fueron alimentadas con dietas paranoicas y de odio durante los últimos cinco años (aunque normalmente beben más a lo largo del encierro) por el momento no están acostumbradas a tomar en ocasiones sociales y de pronto se encuentran ante el mayor hecho en la historia del deporte. en 50 años de vino todo el día.

Tratándose de cómo viven juntos estos dos futbolistas ingleses cada vez menos reconocidos y sus entusiastas, es una pregunta real. Un equipo que no está según sus seguidores no es un equipo exitoso. La afición sisea a sus propios players, a jugadores de otros países y se comporta de tal forma que se perturba la concentración del equipo, que no dura para el estadio.

Una explicación de este conflicto es que estos entusiastas que se llevan mal son simplemente de otra temporada y luchan por adaptarse al mundo moderno. Es esencial rememorar que los acontecimientos de este fin de semana van a ser determinados por un pequeño grupo de fanáticos acérrimos de Inglaterra. La mayor parte de los aficionados del equipo experimentaron un cambio de opinión en los últimos años y meritan ser felicitados.

Pero el fútbol como deporte siempre y en todo momento se adapta a la masculinidad tóxica, un aliado incondicional del populismo de derecha. En consecuencia, es bastante predecible que en un país con diferencias políticas en los primordiales inconvenientes sociales recientes (fronteras, inmigración, movilidad de género) su división incluya al grupo inglés y sus primordiales partidarios.

Como sociedad estamos en una bifurcación extremadamente peligrosa, y tras el fin de semana las diferencias se hacen más visibles. La iniciativa de que la diversidad y la inclusión representan una amenaza existencial para el carácter británico y el británico es un estado mental siniestro y ha tenido consecuencias asoladoras durante la historia.

Si, como país, no podemos debatir francamente, detallar apropiadamente críticas y hechos, y tratarlos por igual, estos escenarios proseguirán existiendo, singularmente si los políticos populistas de derecha, aun en el gobierno, continúan sembrando división. las semillas del amor encienden las llamas del odio.

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