Fotograma de la serie de Netflix ‘Selena’.NETFLIX

Selena Quintanilla vuelve con 20 años y le quedan tres más para contar el final de su historia. La serie biográfica basada en la vida de la cantante tex-mex que se alzó en los noventa como un parteaguas en la música latina estrena la segunda temporada este próximo martes. Volverá más independiente, emprendedora y rebelde para mostrar sus últimos años, el momento cumbre de su carrera antes de ser asesinada por la presidenta de su club de fans. Las directoras de la serie, Katina Medina e Hiromi Kamata, han asegurado que en esta entrega se mostrará a la artista desde un perfil más personal e independiente, una versión más adulta en la que tomará las riendas de su vida, se casará en secreto y saltará del mercado de las canciones rancheras al estrellato con golpes internacionales en inglés.

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La segunda y última parte de la serie deja atrás a la Selena por florecer, aquella niña de Lake Jackson, Texas, de padres mexicanos que tiene que aprender a hablar español para abrirse hueco en la industria de la música latina con su privilegiada voz. También queda atrás la adolescente divertida pero siempre obediente a su estricto y ambicioso padre, un inmigrante de México que se instaló en el sur de Estados Unidos para sacar adelante a su familia. En la nueva temporada, aquella joven alcanza finalmente el reconocimiento con un disco de oro. Los sacrificios de dejar el colegio, viajar y vivir en un autobús y cantar hasta quedarse ronca empiezan a dar frutos. En los últimos tres años de su vida, Selena se enamora por primera vez y desafía los deseos de su familia, inicia una carrera en solitario y conoce a la persona que más tarde acabaría con su vida: Yolanda Saldívar, la presidenta de su club de fans y gestora de las tiendas de ropa que diseñaba la cantante.

Para contar la historia de la mujer que se abrió paso en un género musical dominado por hombres, Netflix decidió que fuera una serie dirigida por dos mujeres específicamente. La cineasta mexicano-japonesa Hiromi Kamata y su compañera Katina Medina —ambas admiradoras de Selena— se lanzaron al proyecto. “Hay un lente y hay un foco distinto en cómo nosotras tratamos de llevar la historia siendo un personaje femenino y siento que es impresionante ver cómo esta mujer hace tantos años rompió tantas barreras y que hoy en día todavía sigue siendo difícil”, remarca Medina. Reconoce que también hay un sentimiento de frustración al dirigir escenas donde Selena debe trabajar más que otros hombres para ganarse su lugar. “Seguimos teniendo que luchar de esta manera y teniendo que demostrar tantas cosas. Yo conecté mucho con esa historia hacia Selena, en donde siempre se le pedía una cosa más para poder lograr lo que ella quería”, admite.

Pese a los cuidados detalles en el vestuario y la involucración de la familia Quintanilla en la producción para contar fielmente la historia, las críticas a la primera entrega señalaron la falta de protagonismo de Selena. Los espectadores echaron en falta una visión introspectiva de la artista para conocer quién era ella fuera del universo de su familia tan cerrado, conservador y protector. Medina reconoce que la familia Quintanilla sigue teniendo gran parte de los nueve capítulos que quedan de la serie, ya que fue importante en la construcción de la vida de la cantante y determinante en su éxito profesional. “Teniendo tantas horas y capítulos para contar la historia era importante también verlo. AB [hermano mayor de la familia y bajista] estaba tan involucrado en su carrera y que era él realmente quien escribía los golpes”, asegura Medina.

En esta etapa adulta, Selena está decidida a luchar por estar con Chris Pérez, el miembro del grupo al que su padre despide en una acalorada discusión al descubrir su relación. “Hay una historia de amor muy linda”, explica Kamata. Se casan en secreto, buscan la aprobación de la familia y atraviesan roces matrimoniales a causa de la demandante carrera de la artista.

El otro gran momento de la temporada es la introducción del personaje que a día de hoy cumple condena en Estados Unidos por asesinar a Selena cuando tenía 23 años. Yolanda Saldívar, que cierra el último capítulo ofreciéndose como voluntaria para presidir el club de fans, se involucra de lleno con la familia Quintanilla y se gana su confianza. Las directoras aseguran que el principal reto de contar su historia fue ser fieles a la vida de Selena, respetando la visión de la familia que se involucró desde el inicio del proyecto en la redacción del guion. “Esta serie es una celebración a su música, su legado, a su historia y a su persona. Queríamos alejarnos de todo tipo de morbo y no darle espacio a ninguna parte oscura que fuera innecesaria”, puntualiza Kamata. “No es la historia del crimen, es la historia de la vida de Selena”.

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