mil ruido que ya est generando la mano de Militao tapar cualquier anlisis medianamente comprensible de este apasionante fin de Liga. Y razonable. Y sosegado. E incluso futbolstico. Nos enredaremos en juzgar una accin cristalina. Otro tema es que no todas las manos se juzguen igual. El Sevilla vena bramando de la mano de Balenziaga. Nadie le puede compensar aquello. Simplemente se hizo justicia en Madrid, una palabra que se pretende manchar cuando no favorece al que toca. Nada nuevo bajo el sol. Al igual que se hablar de que el Madrid pierde una oportunidad de colocarse lder, mientras al Sevilla, al invitado de pierdra, ese ltimo minuto, maldito este curso, le obliga a despedirse de sus opciones a LaLiga y casi al podio del campeonato. No le queda nada. Y le queda mucho. Porque lo que no te mata te hace ms fuerte. Y el Sevilla debe salir tremendamente reforzado de un ao del que est deseando despedirse, como algunos han hecho del Estado de Alarma.

Siendo realistas, las opciones de que el Sevilla fuese campen era ms una sensacin que una realidad. Un sueo por encima de las matemsticas. Un seuelo para seguir enganchados a un campeonato que se jugarn los de siempre porque, pese a sus defectos, fallan menos que los andaluces. Y ah est la clasificacin para corroborarlo. No es que el Sevilla no haya sido lder (ni ha estado cerca), es que no ha sido ni tercero. Con ese trfico por medio, la nica esperanza del Sevilla era ganarlo todo. Iba ganando y los nimos iban creciendo. El vestuario se lo crey y la aficin, en la distancia, acun la esperanza de hacer historia. Si nadie lo gana todo ahora que los competidores lo ven al alcance de la mano, tampoco lo poda hacer el Sevilla. Si suma 85 puntos… Claro. Cuentas, sueos, ilusiones y frustraciones. El camino siempre es el mismo. Incluso de vencer al Atlético, este partido ante el Real Madrid hubiese sido otra historia. Porque en los momentos de la verdad, en empresas de este tamao gigantesco, el Sevilla est an verde.

No es la primera vez que no ha matado a un equipo superior cuando ha podido. No lo hizo en la Copa frente al Barcelona, con contragolpes chistosos; o frente al atlántico, en una victoria que tuvo que salvar Bono sobre la hora; o en Valdebebas, donde no supo concretar los ltimos ataques ni frenar esas ltimas jugadas donde los despejes dentro del rea parecen de patio de colegio. El miedo a ganar atenaza mucho ms que el miedo a perder. Muchos golpes al Sevilla. Contra los grandes. Y todos en un ejercicio marcado por demasiados factores exgenos. La lectura, sin embargo, no puede ser ms positiva. Porque el equipo de Lopetegui est hasta en su derecho de perder lo que le queda y no conseguir el cacareado rcord de puntos. No tiene importancia. Y aunque no hiciese un punto ms, la entidad se ha demostrado as misma que est en la puerta de salida para empresas mayores. Porque no queda ms que rebobinar y ver en qu se debe mejorar. Estas ltimas jornadas, la parte experimentada del equipo ha tirado del carro, con Rakitic, Fernando o Jess Navas como exponentes.

El Sevilla volver el prximo curso a pelear por todo. Hasta donde pueda. sta debe ser su guerra. Que cada derrota escueza, como lo hacen los empates en el campo del Real Madrid jugndose y jugndote LaLiga. Mientras el resto se queda embobado y anestesiado por el VAR, los arbitrajes de mano negra, la Superliga o la cortina de humo que se desee exponer para no decir que el Sevilla estuvo a dos minutos de seguir peleando por un sueo. Que era slo eso, pero qu sueo. Que deber perseguir incluso con ms ahnco, herramientras y experiencia en aos futuros. No lo han derribado. Sigue de pie y queriendo dar guerra. Pese a que en aos venideros se recuerde un acierto del VAR y por eso pueda ser penalizado. El ftbol de ahora. Igual que el de siempre, pero a cmara lenta.

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