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Sorteo Champions: Real Madrid – Liverpool, dos gigantes en el alero | Deportes

Ramos y Salah, en la acción que lesionó al delantero del Liverpool.GLEB GARANICH

La última noche que el Real Madrid se las vio con el Liverpool, en la final de la Champions de 2018, tocó cumbre por tercera vez seguida (3-1), confirmó que se encontraba en la segunda edad dorada de la historia del club en Europa y, casi automáticamente, implosionó. De la chilena de postal de Bale al terremoto interno apenas pasaron unos minutos. Hegemonía e inicio del descenso en la misma jornada y en el mismo escenario.

Aquel día preveraniego en Kiev y aún sobre el césped, el galés y Cristiano Ronaldo deslizaron su adiós, el portugués terminó cumpliendo sus intenciones y Zidane, que no había dicho nada, también cogió la puerta en los días siguientes y se marchó. Desde entonces, la línea descendente de los blancos en su torneo fetiche ha sido pronunciada.

Tres años después, el bombo vuelve a cruzar al Madrid y al Liverpool en cuartos (6 y 14 de abril, vuelta en Anfield) en un momento de dificultades y dudas para estos ganadores de 19 títulos (13 para los blancos). La mayoría de sus protagonistas siguen, pero, en realidad, muchas cosas han cambiado. Ya no está el portero Karius, cuyos dos errores groseros en sendos tantos del Madrid dieron lugar a grandes cantidades de literatura. Tampoco el autor de la chilena ganadora, Gareth Bale, que trata de rehabilitarse en los brazos de Mourinho en el Tottenham tras el canto del cisne blanco de Ucrania. Ni, por encima de todos, Cristiano, por quien todavía suspira Zizou. “Puede darse, puede darse”, respondió cuando le preguntaron esta semana por la lejana posibilidad de un regreso. La enorme inversión realizada en la Castellana desde ese verano de 2018 en jóvenes de medio mundo para taponar el enorme socavón que dejó el luso apenas ha producido resultados. Los merengues continúan enganchados a buena parte de los jugadores con los que triunfaban hace un lustro.

“Creo que es la primera vez que me enfrento a ellos sin Cristiano ni Bale, aunque ahí siguen Ramos, Varane, Kroos, Modric, Benzema, Casemiro…”, certificó Jürgen Klopp cuando conoció el emparejamiento. “Obviamente, es un cruce complicado, pero estoy bien porque si veías a los otros equipos, pensabas: ‘oh, dios mío”, reaccionó sincero el técnico alemán. El análisis de ZZ fue mucho menos expresivo y más lacónico: “Físicamente, te va a exigir muchas cosas”.

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Si el Madrid ha sobrevivido desde aquella cita de 2018 como ha podido al agujero CR —rebajado los dos años siguientes en Europa por el Ajax y el City, y con la sensación de que su juego se había quedado lejos de la élite y de los nuevos dictados de velocidad, físico e intensidad— la vida de los rojos, que simbolizaron esa corriente dominante, ha pasado en estos tres cursos por todas las fases posibles. Tocaron techo continental al año siguiente levantando la orejona al cielo del Metropolitano contra el Tottenham de Pochettino, y prolongaron la pasada temporada la cima adjudicándose la Premier tras 30 campañas. Sin embargo, en esta han caído en una crisis severa.

El agujero de Van Dijk

Son sextos en la Premier a cinco puntos de los puestos de Liga de Campeones, palidecen por la lesión del central Van Dijk y sufren por las cuitas internas de un trío atacante (Salah-Firmino-Mané) que se resquebraja. “Tampoco somos tontos y, por ahora, no parece que vayamos a ganar la Champions”, soltó Klopp tras superar en octavos al Leipzig por un global de 4-0. Ese había sido, en realidad, el mejor momento del Liverpool en semanas, huérfanos de su gente en la guarida de Anfield por los efectos de la pandemia.

Desde aquella final de Kiev, dos hombres le cambiaron la vida al Liverpool: Alisson relevó bajo palos a Karius y Van Dijk encofró la defensa. El drama para los rojos es que este último no juega desde el pasado octubre, cuando se rompió el ligamento cruzado de la rodilla derecha. Lo convirtieron en el defensa más caro de la historia (85 millones) y el holandés los hizo buenos. Su llegada impulsó a un equipo que amenazaba en ataque con un trío venenoso, pero se agrietaba atrás. Una influencia que ha vuelto a quedar en evidencia en estos meses su ausencia. En el centro del campo, Klopp incorporó el último verano a Thiago, aunque su fútbol de toque todavía no pesa lo suficiente.

Si se mira a la última vez que se encontraron, son dos conjuntos en dificultades. Más el Liverpool, últimamente. Mientras el Madrid hace la goma como puede en Liga, los ingleses corren serio peligro de no clasificarse para la próxima Champions a través de la Premier, vencidos en Anfield en los últimos seis choques domésticos, un récord negativo imposible de entender sin el desamparo de las gradas vacías.

Pese a sus problemas, el sorteo no le puso mala cara a ninguno de los dos porque evitaron los tres conjuntos más temibles, Bayern, City y PSG, que además van por la otra parte del cuadro. El Madrid, eso sí, tendrá que negociar un calendario diabólico. En medio de ambos duelos de cuartos, y con la incertidumbre de momento de no saber si la ida se podrá celebrar en Valdebebas, Zizou y los suyos tendrán que disputar el clásico.

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