Más

Vacunas: Bioética avala que los vacunados con AstraZeneca puedan elegir entre Pfizer o repetir suero como segunda dosis | Sociedad

El Comité de Bioética de España ha dado luz verde a la posibilidad de que 1,5 millones de trabajadores esenciales menores de 60 años que habían recibido una primera dosis de la vacuna de AstraZeneca frente al coronavirus puedan ahora elegir si prefieren recibir la segunda dosis de Pfizer o completar la pauta con el mismo suero. La primera opción fue la elegida por la Comisión de Salud Pública el pasado martes, pero este organismo —en el que están representados el Ministerio de Sanidad y las comunidades— dejó abierta la puerta a la segunda tras la petición de varias autonomías, como Madrid y Andalucía.

Según un comunicado hecho público por Sanidad, el Comité considera “ética y legalmente recomendable que las personas que rechacen vacunarse con un esquema heterólogo [cambiando la segunda dosis por una de Pfizer] firmen un protocolo de consentimiento informado específico, que acredite documentalmente tanto su rechazo a la vacunación en tal esquema como que disponen de suficiente información sobre el riesgo de síndrome de trombosis con trombocitopenia asociado a la vacuna Vaxzevria”, que es la marca comercial del suero de AstraZeneca.

Aunque en la práctica esta decisión supone dejar en manos del paciente la posibilidad de optar entre dos opciones, el presidente del Comité, Federico de Montalvo, no considera adecuado expresarlo como una elección. “El derecho a elegir no es recomendable en este caso ni está reconocido. La decisión correcta, según lo acordado por la Comisión de Salud Pública, es la pauta heteróloga con una segunda dosis de Pfizer. Pero ante el riesgo de que una persona quede sin completar la vacunación, por lo que supone para la colectividad y la propia persona, si una persona manifiesta su rechazo a esta pauta, entonces recomendamos que se le pueda ofrecer la segunda dosis de AstraZeneca”, sigue De Montalvo.

Más información

El Comité de Bioética es un órgano consultivo, pero Sanidad ha querido que estudiara el asunto dada la gran trascendencia de la decisión, ya que es la primera vez que la estrategia de vacunación frente al coronavirus permite de facto al ciudadano elegir entre dos vacunas.

“Para nosotros es muy importante que los principios que están inspirando la estrategia no se alteren. Y por eso lo que firmará la persona es un consentimiento en el que se explicita el rechazo y la petición de AstraZeneca. En ese documento recomendamos que el único riesgo que se incluya sea la trombocitopenia, que es algo que ya está descrito y es grave, aunque infrecuente. Y la ley dice que cuando pueda haber riesgos con graves consecuencias se debe informar por escrito, mientras los leves y moderados se puede hacer verbalmente como hasta hora”, precisa De Montalvo.

La decisión ha sido tomada por unanimidad de los 11 miembros del plenario del Comité de Bioética y solo uno de ellos ha emitido un voto particular concurrente. Esto supone que ha votado a favor de las conclusiones del informe, aunque con alguna discrepancia menor en su contenido.

Esta decisión debe permitir desencallar la que ha acabado convertida en la mayor controversia de la campaña de inmunización más masiva y rápida de la historia de España, que pretende vacunar a más de 30 millones de personas antes del fin del mes de agosto.

La campaña se topó con un escollo cuando primero algunas agencias nacionales y luego la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en ingles) consideraron acreditada la relación entre algunos casos de trombos, raros pero graves, con la vacuna de AstraZeneca. Esto llevó primero al Ministerio de Sanidad y las comunidades a suspender en marzo el uso de este suero y posteriormente, el 7 de abril, a dejar de utilizarlo definitivamente en menores de 60 años.

Esta decisión se basaba en dos razones. La primera es que la mayoría de los casos de trombo detectados lo habían sido en personas más jóvenes, aunque este es un asunto aún en estudio. La segunda es que la bajísima frecuencia de los episodios más graves —3,4 casos por millón de dosis administradas— convertía este riesgo en nimio comparado con el de muerte e ingreso en la UCI de las personas mayores de 60 años en caso de contraer el virus.

Desde principios de abril, sin embargo, la gestión de qué hacer con el 1,5 millones de trabajadores esenciales —profesores, policías…— que habían recibido la primera dosis de AstraZeneca se ha ido complicando. En Europa, algunos países como Francia, Alemania y Suecia, entre otros, decidieron entonces dejar de usar esta vacuna y administrar una segunda de Pfizer a quienes hubieran recibido la primera dosis. Otros, como Italia, decidieron seguir la pauta con AstraZeneca, opción que fue posteriormente la recomendada por la EMA.

España, en cambio, decidió retrasar de 12 a 16 semanas la administración de la segunda dosis para ganar tiempo para que el Instituto Carlos III llevara a cabo un ensayo clínico sobre el cambio de vacuna y el uso de una segunda dosis de Pfizer, en una decisión que ha sido criticada por parte de la clase médica y varias comunidades.

Ahora las comunidades deberán enfrentarse a las complicaciones que entraña la nueva situación. “Va a hacer más complicada la logística porque nos va a obligar a tener disponibles en los puntos de vacunación una reserva suficiente de ambas presentaciones”, explica un responsable autonómico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
You cannot copy content of this page