La destitucin de Javi Gracia el 3 de mayo a falta de cuatro jornadas para que acabe LaLiga y tras un partido decente contra el Barcelona es otra cuenta ms en el rosario de sinsentidos que manejan el da a da del Valencia actual. Desde el punto de vista de los resultados y los objetivos -si es que alguien los sabe – hace tiempo que el tcnico navarro debera haber dejado de sentarse en el banquillo de Mestalla.

Gracia quiso irse en octubre, los capitanes lo salvaron en enero y Murthy lo fulmina en mayo cuando tiembla de ver lo que puede pasar. Porque es ahora cuando la camisa no le llega al cuerpo al ver los cuatro partidos que le quedan al Valencia para intentar certificar una salvacin matemtica en otra temporada ridcula del Valencia, que va camino de superar sus registros negativos desde que Peter Lim se convirti en mximo accionista del club.

Teniendo en cuenta los resultados, el despido del tcnico navarro es indiscutible. Pero tambin lo habra sido el 5 de enero -cuando se salv por la campana- o el 7 de octubre cuando fue l el que propuso volverse a su casa. Javi Gracia dej de ser entrenador del Valencia el da que present su dimisin porque desde entonces decidi encerrarse en el vestuario con los jugadores y olvidarse del mundo y de todo lo que rodea su cargo. Desengaado por las promesas incumplidas se hizo el sordo cuando le hablaron de refuerzos en el mercado de invierno y finalmente, esos jugadores han quedado en el ostracismo ms absoluto para el tcnico como si tuvieran la culpa de algo.

El director deportivo, Miguel ngel Corona lleva mirando entrenadores desde hace varios meses, por ms que el club mande mensajes de disgusto -que no desmentidos- cuando publicamos esas informaciones. Ahora, el club vuelve a dejar en manos del apagafuegos Voro una situacin delicada que puede volverse crtica.

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