Voro González vuelve a la senda de la victoria en su estreno. De nuevo. Cuando el técnico ha reconocido que no es una situación cómoda lo decía por todo. Incluido por él mismo. “El fútbol es muy traicionero, me he quitado un peso de encima”, explicaba tras concluir el duelo ante el Valladolid. Sus últimos inicios con el equipo no habían sido sencillos. Derrotas. Ese efecto ‘técnico nuevo’ no había dado el resultado inicial esperado, aunque con el tiempo la nave se había reorientado de nuevo pero ahora había un escaso margen de tiempo y de partidos. Apenas un mes… apenas cuatro encuentros y un objetivo marcado: la salvación.

Es la séptima ocasión que Voro cogía las riendas del equipo. Las cuatro primeras fueron exitosas. En abril de 2007, en diciembre de 2012, en noviembre de 2015 y en septiembre de 2016. En todas ellas fue un revulsivo desde el primer minuto. Y ganó, respectivamente a Osasuna (3-0, campaña 2007-08), al Lille (0-1, campaña 2012-13) en la Champions, al Baracaldo (0-3, en el ejercicio 2015-16) y al Alavés (2-1, temporada 2016-17).

Dos últimos inicios que presionaban a Voro

Pero las dos ultimas ocasiones llegó al cargo y no fue lo esperado. Ese primer partido que no surtió el efecto de ‘salvador’ que tanto presiona al preparador valenciano y que le llena de una extraña responsabilidad y desgaste motivo por el que ha dicho en ocasiones que era la última vez que prestaba este servicio… y nunca ha sido así puesto que desde la propiedad (Meriton) siempre se ha recurrido a sus servicios.

Las dos ultimas veces fueron duras para el preparador valenciano. La primera en un Valencia-Celta de Copa del Rey. 1-4 tras la dimisión por sorpresa de Cesare Prandelli. Al equipo le costó coger el ritmo.

Y la última fue con la destitución de Albert Celades en julio de 2020. Voro tenía que coger el equipo, nuevamente en el tramo final, y con una inercia mala. Su primer choque no sirvió de revulsivo… Valencia-Athletic (0-2).

Llega el triunfo y la salvación ‘virtual’

Por ello esta séptima vez que llegaba al banquillo estaba envuelto en demasiadas exigencias internas para Voro. Empezar con buen pie era esencial… para no meterse de cabeza en la parte baja de la tabla. Y llegó ese ‘efecto salvador’. De juego recuperado. A la primera. Como antaño. Valencia-Valladolid (3-0).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You cannot copy content of this page