Más

Varias autonomías solicitan extender el uso de la vacuna de Janssen a la población menor de 70 años | Sociedad

Vacunación de septuagenarios con la el fármaco de Pfizer, el 14 de abril en el Parque Tecnológico de Barcelona Activa.MASSIMILIANO MINOCRI

Varias comunidades autónomas han solicitado esta tarde en la Comisión de Salud Pública, en la que participan los directores generales de Salud Pública de las autonomías y del Ministerio de Sanidad, ampliar los grupos de población a los que se destinará el fármaco de Janssen, según fuentes presentes en la reunión. La estrategia de vacunación reserva este fármaco a las personas de 70 a 79 años. La comisión también ha decidido que las segundas dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna se sigan administrando tal y como recomienda la ficha técnica de ambos fármacos, a los 21 y 28 días de haber recibido la primera, respectivamente; en lugar de retrasarla, como habían pedido Cataluña, Madrid y Andalucía.

No ha trascendido qué comunidades pidieron flexibilizar el uso de la vacuna de Janssen. La decisión, en todo caso, deberá ser tomada en el seno del Consejo Interterritorial de Sanidad, en el que participan los consejeros del ramo y que se reúne los miércoles. “Varias comunidades hemos pedido flexibilizar la estategia para que, aunque sea prioritaria para mayores, esta vacuna puedan recibirla también otros grupos independientemente de la edad”, ha explicado a este diario un responsable autonómico.

Más información

Precisamente este martes la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) ha recomendado seguir aplicando dicha vacuna, que estaba siendo estudiada por su posible relación con unos trombos poco frecuentes. El fármaco ha salido así del limbo en el que había quedado hace una semana, cuando la compañía fabricante decidió retrasar su distribución a la espera del pronunciamiento de la EMA. La agencia considera que sus beneficios son muy superiores a los riesgos (la incidencia de los trombos es de apenas un caso por millón de pacientes vacunados).

La vacuna de Janssen es, tras la de Pfizer, la segunda con mayor peso en la estrategia para inmunizar a la población española. Está previsto recibir antes del 30 de septiembre más de 17,5 millones de dosis, con la salvedad de que en este caso solo se necesita una inyección por paciente.

Las segundas dosis de Pfizer y Moderna

Cataluña, Madrid y Andalucía habían pedido retrasar el pinchazo de la segunda dosis para lograr que la primera, que da al menos un 50% de protección a los 12 días de ser administrada, llegara cuanto antes al mayor número de personas. “Espaciar la vacunación permite ganar tiempo para inmunizar a más gente”, afirmó la semana pasada la consejera catalana de Salud, Alba Vergés. Esta propuesta, sin embargo, se había topado con reticencias dentro del ministerio y algunas comunidades.

Según un documento al que ha tenido acceso EL PAÍS, fechado el pasado viernes, Sanidad había redactado “una propuesta de votación” para actualizar la estrategia de vacunación que, en síntesis, contenía tres opciones para las personas menores de 79 años vacunadas con Pfizer o Moderna: seguir como hasta ahora, retrasar la segunda dosis a las seis semanas y retrasarla a las ocho. Finalmente, en su reunión de esta tarde, la comisión ha acordado dejar las cosas como estaban, según han confirmado dos fuentes conocedoras de lo discutido en el encuentro.

La EMA había mostrado este lunes sus reticencias a retrasar la administración de la segunda dosis y recomendó seguir lo fijado en “la ficha clínica”. “Los vacunados no pueden estar completamente protegidos hasta siete días después de la segunda dosis”, afirmó un portavoz.

Los grupos de 60 a 69 años y de 70 a 79 son los que mayor atención están acaparando, puesto que la campaña en las personas mayores de 80 años está ya muy avanzada. Según el informe diario del Ministerio de Sanidad de este martes, el 98,8% de las personas de este grupo ya ha recibido al menos una dosis y el 62,1% las dos. Según el mismo informe, la población de 70 a 79 años que ya ha recibido una dosis es del 45,4%, porcentaje que hace solo una semana ascendía al 18,7%. “Es por esto que no tenía mucho sentido la propuesta y el debate, porque ya se está vacunando a muy buen ritmo”, explica el responsable sanitario de una comunidad autónoma.

Las tres vacunas que actualmente se están administrando —las de Pfizer y Moderna, y también la de AstraZeneca, que difiere en su forma de generar la respuesta inmune del organismo— requieren dos dosis para alcanzar la inmunización completa, aunque con el primer pinchazo el nivel de eficacia ya es elevado: un estudio del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos reveló que la eficacia con una dosis de las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) es del 80% (y del 76% en la de AstraZeneca). Francia e Italia, por su parte, sí han dado luz verde a ampliar el plazo de administración de la segunda dosis a los 42 días (seis semanas) de la primera.

El director del Centro de Alertas y Emergencias de Sanidad, Fernando Simón, ya avisó ayer lunes de que era mejor esperar a que los técnicos tomaran una decisión antes de avivar el debate en base solo a propuestas. “No es bueno discutir [en base a] borradores porque mediatizamos la posición de los técnicos. Hay una ponencia de alertas con técnicos de gran nivel que están debatiendo sobre la posibilidad, el interés y utilidad de espaciar las dosis. Y luego hay una comisión de salud pública que tiene que aprobar lo que la ponencia de técnicos decidan. No hay que mediatizar dando por hecho lo que dicen borradores”, afirmó.

El presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García, defendió a este diario también este lunes que retrasar la segunda dosis “puede ser una buena estrategia dentro de un contexto de déficit de vacunas”, aunque “no es lo ideal”. “Lo ideal es cumplir la ficha técnica. Y parece que ahora llegará una cantidad de vacunas de Pfizer bastante potente”, añadió.

Elena Vanessa Martínez, presidenta de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), considera igualmente que “puede ser una buena estrategia tener más gente vacunada, aunque sea con una inmunidad menor”, como es el caso de quienes han recibido una sola dosis, “al menos con aquellos grupos de población con más riesgo de enfermedad grave”. Pero Martínez también defiende que esto debe ponerse en contexto con “la disponibilidad de dosis”. “Si se sigue con dosis limitadas, puede ser una buena estrategia, pero si la disponibilidad es mayor, entonces sería necesario hacer una valoración de los posibles beneficios que pueden o no lograrse”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You cannot copy content of this page