La ONU da por hecho que se superará 1,5 ºC y pide limitar el daño para volver al objetivo climatico

La ONU da por hecho que se superará 1,5 ºC y pide limitar el daño para volver al objetivo climatico

La ONU da por hecho ya que el mundo superará el límite de 1,5 °C de calentamiento global respecto a la era preindustrial y centra su respuesta en reducir al máximo ese exceso y acortar su duración. Así lo plantea el nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), publicado el 21 de octubre de 2026 bajo el título Emissions Gap Report 2026: The Point of Return, que sitúa el foco no solo en evitar el sobrepaso, sino en cómo gestionar un escenario en el que ese umbral se considera ya prácticamente rebasado.

El documento dibuja un escenario de “menor sobrepaso posible” en el que la temperatura global alcanzaría un pico de alrededor de 1,7 a 1,8 ºC a mediados de siglo, para después descender de nuevo hacia 1,5 ºC o menos antes de 2100. El propio PNUMA remarca que se trata de una proyección condicionada, no de un hecho consumado, y que lograrlo dependería de una reducción muy acelerada de emisiones en los próximos años.

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Qué ha cambiado en el diagnóstico de la ONU

La novedad principal del informe es que el organismo de la ONU ya no presenta el objetivo de 1,5 ºC como una meta que todavía pueda protegerse por completo con las políticas actuales, sino como un umbral que previsiblemente se rebasará temporalmente. A partir de esa constatación, la prioridad pasa a ser minimizar cuánto se supera y durante cuánto tiempo.

El PNUMA sostiene que, aun con el sobrepaso, sigue siendo técnicamente posible regresar a 1,5 ºC hacia finales de siglo, aunque no de forma automática ni con las tendencias presentes. Esa posibilidad exige un cambio mucho más rápido y profundo en las emisiones globales, además de un aumento de la eliminación de dióxido de carbono durante el siglo.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) venía apuntando en la misma dirección al advertir en 2026 que sería “virtualmente imposible” evitar un sobrepaso temporal de 1,5 ºC en los próximos años. En su evaluación, el reto ya no es impedir a toda costa cualquier cruce de ese límite, sino hacer que sea lo más breve y pequeño posible.

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Las reducciones que pide el informe

Según el PNUMA, el escenario de menor sobrepaso requiere recortes de emisiones del 18% para 2030 y del 45% para 2035. Son cifras que el organismo presenta como necesarias para acercarse a ese retorno posterior al objetivo de 1,5 ºC. No se trata, por tanto, de una previsión neutral del mercado o de una simple recomendación general, sino de una condición de partida para el escenario que el informe considera más favorable.

El informe también subraya que ese esfuerzo no se limita a una sola medida. La reducción rápida de emisiones debe ir acompañada de más capacidad para retirar carbono de la atmósfera a lo largo del siglo. El PNUMA no presenta esa eliminación como sustituto de la reducción directa, sino como un complemento necesario para intentar volver al umbral climático.

La lectura de fondo es clara: cuanto más tarde se produzca la reducción, mayor será el pico de calentamiento y más difícil será limitar los efectos del exceso térmico. Por eso, el organismo insiste en actuar ahora para evitar que el sobrepaso sea mayor y más prolongado.

Qué significa “superar 1,5 ºC” en la práctica

Superar 1,5 ºC no equivale necesariamente a que el planeta se estabilice de forma permanente en ese nivel por encima del umbral. La ONU y la OMM hablan de un sobrepaso temporal, es decir, de un periodo en el que la temperatura media global podría situarse por encima de ese límite antes de intentar volver a él más adelante.

La diferencia es relevante porque el Acuerdo de París sigue fijando como referencia mantener el calentamiento “muy por debajo” de 2 ºC y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 ºC. La propia ONU recuerda que ese sigue siendo el marco internacional de referencia, aunque las trayectorias actuales compliquen su cumplimiento estricto.

En su evaluación científica más reciente, la ONU sitúa el mundo en una senda de alrededor de 2,8 ºC de calentamiento con las políticas actuales. Ese dato no procede de una única medición, sino de una síntesis de fuentes, pero sirve para ilustrar la distancia entre el objetivo y la trayectoria presente.

Los riesgos de retrasar la respuesta

La previsión de la ONU se produce en un contexto en el que la OMM ha alertado de que entre 2026 y 2030 existe una probabilidad muy alta, del 91%, de que al menos un año supere temporalmente 1,5 ºC respecto al periodo 1850-1900. Además, la organización meteorológica señaló que 2025 iba camino de convertirse en el segundo o tercer año más cálido registrado, un reflejo del aumento persistente de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Esa combinación de datos refuerza el diagnóstico de que el margen para evitar un sobrepaso total se ha reducido de forma notable. La cuestión, según las agencias de Naciones Unidas, ya no es si el sistema climático se acercará o no a ese umbral, sino cuánto se alejará de él y qué capacidad habrá después para revertir la tendencia.

El informe del PNUMA no presenta esa situación como inevitable en términos absolutos, pero sí como el escenario más probable si no se aceleran de inmediato las reducciones de emisiones. En ese sentido, la advertencia de la ONU pretende ser un punto de inflexión en la planificación climática internacional.

Qué medidas coloca la ONU en el centro de la respuesta

Más que un plan único y cerrado, las fuentes de la ONU describen un conjunto de prioridades para contener el exceso de calentamiento. Entre las más repetidas figuran la aceleración de los recortes de emisiones, la reducción del metano, el fin de la deforestación, la protección de los ecosistemas naturales, el impulso de las energías renovables y el refuerzo de la adaptación.

  • Recortes rápidos de emisiones para alejar la trayectoria actual de los escenarios más dañinos.
  • Reducción del metano, por su efecto relevante en el calentamiento a corto plazo.
  • Fin de la deforestación y protección de sumideros naturales de carbono.
  • Más renovables y menor dependencia de combustibles fósiles.
  • Adaptación para reducir daños ante impactos ya inevitables.

El propio PNUMA encuadra estas medidas como parte de una estrategia para limitar la magnitud y duración del sobrepaso, no como una garantía de retorno inmediato. La diferencia es importante: el informe no promete un escenario libre de riesgos, sino uno en el que el daño pueda ser menor si hay acción rápida y sostenida.

Una advertencia con implicaciones políticas y económicas

La lectura de la ONU tiene consecuencias directas para la política climática internacional. Si el sobrepaso de 1,5 ºC se asume como probable, la discusión deja de centrarse solo en la ambición declarada y pasa a incluir la capacidad real de los países para cumplir recortes muy intensos en plazos breves.

Eso afecta a las decisiones sobre energía, industria, transporte, uso del suelo y financiación climática. También obliga a reforzar la adaptación, porque un exceso de calentamiento, aunque sea temporal, aumenta la exposición a fenómenos extremos, tensiones hídricas y otros impactos que la investigación climática vincula al aumento de la temperatura global.

La ONU no plantea este giro como una renuncia al objetivo de 1,5 ºC, sino como una forma de mantenerlo vivo en un contexto más difícil. El mensaje del informe es que todavía existe margen para reducir el daño, pero ese margen se estrecha rápidamente y depende de que la acción climática se acelere de forma notable antes de 2030 y 2035.

En la práctica, la advertencia del PNUMA marca un cambio de fase: el debate ya no gira únicamente en torno a evitar el sobrepaso, sino a decidir cuánto se tolera, durante cuánto tiempo y con qué medidas se puede intentar regresar después al límite fijado por el Acuerdo de París.

Si quieres profundizar en este tema, puedes leer también esta guía sobre el calentamiento global y cómo combatirlo y este análisis sobre si todavía estamos a tiempo de revertir la crisis climática.

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