La UE rebaja su plan para centralizar la supervisión de los mercados de capitales y limita el papel de ESMA

La UE rebaja su plan para centralizar la supervisión de los mercados de capitales y limita el papel de ESMA

Los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea han cerrado un acuerdo político que recorta el alcance del plan de Bruselas para centralizar la supervisión de los mercados de capitales. La propuesta mantiene el refuerzo del papel de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA), pero en una versión más limitada que la planteada inicialmente por la Comisión Europea. El texto todavía no está aprobado de forma definitiva: ahora deberá completarse en el Consejo y después negociarse con el Parlamento Europeo.

El compromiso, alcanzado el 9 de octubre de 2026, conserva la idea de trasladar a ESMA la supervisión de los operadores transfronterizos más relevantes en negociación y post-negociación, pero no amplía ese control a todo el universo de entidades que la Comisión había incluido en su propuesta original. Reuters describió el resultado como un acuerdo “rebajado” o “watered down”, una formulación que refleja la comparación entre el pacto político y el alcance más ambicioso defendido por Bruselas.

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Qué ha acordado el Consejo de la UE

El Consejo de la UE ha dado su visto bueno a los elementos clave de un paquete destinado a profundizar la unión de mercados de capitales. Ese paquete forma parte de la estrategia de la Savings and Investments Union y busca reducir la fragmentación, simplificar el marco regulador y reforzar la supervisión de determinadas infraestructuras y operadores financieros.

La principal novedad es que ESMA asumirá la supervisión directa de los centros de negociación transfronterizos más significativos y de las infraestructuras de post-negociación más significativas, incluidas entidades como los CSD y las CCP. Sin embargo, el Consejo ha rebajado el alcance respecto a la propuesta inicial de la Comisión, que planteaba una centralización más amplia.

Además, el acuerdo introduce criterios más precisos para decidir qué entidades quedarán bajo la supervisión de ESMA y prevé una revisión al cabo de dos años. Esa revisión permitirá evaluar el funcionamiento del nuevo reparto de competencias y, en su caso, ajustar el modelo.

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Qué cambia respecto a la propuesta inicial de Bruselas

La Comisión Europea presentó en diciembre de 2025 el llamado Market integration and supervision package con la intención de avanzar hacia unos mercados de capitales más integrados en la Unión. El planteamiento original iba más lejos en la centralización del control supervisor y contemplaba que ESMA asumiera responsabilidades directas sobre más entidades y actividades de mercado a escala europea.

El acuerdo político del Consejo no elimina esa dirección de fondo, pero sí la reduce. En lugar de una supervisión europea más extensa, la fórmula finalmente respaldada por los Estados miembros se concentra en los actores transfronterizos de mayor peso. Ese matiz es importante porque define hasta dónde llegará la transferencia de poder desde las autoridades nacionales hacia el supervisor europeo.

La diferencia entre ambas versiones no es solo técnica. También marca el equilibrio político entre dos enfoques: uno más integrador, con un papel reforzado para ESMA, y otro más prudente, que preserva un margen más amplio para la supervisión nacional. El compromiso alcanzado en el Consejo se sitúa en un punto intermedio entre ambos.

El papel de ESMA, en el centro del debate

ESMA ya figuraba en el centro del diseño de la Comisión, que defendía una supervisión más convergente para reducir la fragmentación del mercado europeo. La institución comunitaria sostiene que un marco más integrado puede facilitar un mercado de capitales más profundo y competitivo, y que eso ayudaría a canalizar mejor el ahorro hacia la inversión en la UE.

El Consejo ha mantenido esa lógica, pero con límites claros. La supervisión directa de ESMA se reservará a los operadores transfronterizos más significativos, no al conjunto de entidades previstas inicialmente. El texto también conserva la figura del Pan-European Market Operator (PEMO), un régimen que permitiría a ciertos operadores gestionar varios mercados en distintos Estados miembros con una única licencia y con supervisión directa y voluntaria por parte de ESMA.

Ese esquema apunta a facilitar la actividad paneuropea de algunos actores del mercado, aunque su uso quedará sujeto a las condiciones que acaben recogidas en la norma definitiva. Por ahora, lo único cerrado es que el marco PEMO sigue dentro del paquete respaldado políticamente por los ministros.

Criptoactivos: la supervisión europea será más limitada de lo previsto

El acuerdo del Consejo también afecta al ámbito de los criptoactivos. La supervisión inmediata de ESMA se limitará a los proveedores de servicios más significativos y transfronterizos, en lugar de extenderse a todo el sector. Se trata de otro ejemplo de la misma línea de ajuste: la centralización avanza, pero lo hace concentrándose en los casos de mayor impacto europeo.

Esto significa que el alcance de ESMA en criptoactivos no será tan amplio como el que cabía interpretar de la propuesta inicial de la Comisión. La decisión responde a una lógica de gradualidad, con una atención especial a las firmas con actividad transfronteriza relevante, mientras el resto del mercado seguirá, por ahora, bajo el esquema supervisor más descentralizado.

Qué significa este acuerdo para la unión de mercados de capitales

El pacto alcanzado por los ministros supone un avance político para la integración de los mercados de capitales en la UE, pero no un cierre definitivo. La propia nota del Consejo deja claro que el texto deberá finalizarse formalmente y después abrirse la negociación con el Parlamento Europeo cuando este adopte su posición.

La traducción práctica del acuerdo es doble. Por un lado, la UE da un paso hacia una supervisión más homogénea de los operadores más relevantes y de ciertas infraestructuras financieras de gran tamaño. Por otro, evita una cesión mucho más amplia de competencias a ESMA, algo que había generado reservas entre varios Estados miembros.

Para el proyecto de la Savings and Investments Union, el resultado tiene valor porque confirma que existe voluntad política de avanzar. Pero también muestra que ese avance seguirá siendo gradual y que la centralización de la supervisión no se impondrá de forma generalizada en esta fase.

Lo que falta por cerrar

El acuerdo del 9 de octubre de 2026 es, por ahora, una posición política del Consejo. No equivale a la adopción final de la norma. Quedan al menos dos pasos pendientes: la finalización formal del texto dentro del Consejo y, después, la negociación con el Parlamento Europeo.

Eso significa que el contenido aprobado hoy puede todavía cambiar durante el trámite legislativo. La revisión de criterios, el alcance exacto de la supervisión de ESMA y el desarrollo del régimen PEMO deberán concretarse en la redacción final. Hasta que ese proceso no concluya, no puede darse por cerrado el nuevo reparto supervisor.

La Comisión, por su parte, sigue defendiendo que el paquete ayudará a reducir la fragmentación y a simplificar el marco regulador. Esa es la base política del proyecto. El acuerdo del Consejo confirma la dirección general, pero también fija un límite: la UE quiere más integración, aunque sin una centralización plena de la supervisión de los mercados de capitales en esta fase.

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